MARIO, UN IDRAULICO IMMAGINARIO A ROMA

Aprile 2013

Un viaje con vuelo en una línea de bajo coste casi siempre es una odisea. En último lugar, puedes decidir facturar las maletas, y ahí tener mucho más margen de maniobra con lo que llevas y lo que traes, pero no, donde esté llevar tu pequeño trolley contigo mismo, que se quite eso de hacer largas colas para que tu maleta vaya en el compartimento de carga y que se pueda extraviar, que si tú vas a Roma, que pueda aparecer en Cancún, por poner un ejemplo lejano. Yo tengo una estrategia (no inventada por mí, que mi mente pensante da para mucho aunque no para tanto) que consiste en organizarme de la siguiente manera: que vamos ocho días a Roma, pues, ¡hala!, a meter en esa maletina todos esos calcetines rotos que he ido guardando conscientemente para la ocasión, calzoncillos también, y camisetas que ya están para tirar. No vayáis a pensar mal, que dejo muda limpia, tanto interior como exterior, para los dos viajes, el de ida y el de vuelta, que no es plan descalzarse entre tanta gente con varios tomates en tus calcetines, por muy bien que le pueda venir esa ventilación a los dedos gordos de tus maltrechos pies.

Pues sí, queridos amigos y más que apreciadas amigas, hace dos años nos fuimos a Roma en ese plan. Unas vacaciones genialmente maravillosas, de infinitos paseos plenos de agua de mil y una fuentes, admirando todos y cada uno de los rincones, conocidos o no, de esa “Grande Bellezza”. Nada más instalarnos en nuestro apartamento, veo que mi hijo pequeño corre a apropiarse de una cama, abre su maleta y saca a ¡SúperMario!

Para entender esto último, conviene viajar en el tiempo dos días al pasado desde ese momento que en aquel instante era nada más y nada menos que el actual… (Ya, lo sé, tempus fugit, mates – pronúnciese “meits”, o “maits” si alguien prefiere el Cockney más arrabalero.), y asistir atentamente a esta conversación, no demasiado extensa, que tuvo lugar entre mi benjamín y yo:

– Papi

– ¿Qué?

– Que si puedo llevar el peluche de Mario, como vamos a Roma y él es italiano.

– No, Oli, que es demasiado grande y ocupa demasiado, coge otro más pequeño.

– Pero… es que Mario quiere ir.

– ¡Ni peros ni nada! Mario ya conoce Roma de sobra, prefiere quedarse cuidando la casa, ¿verdad, Mario? Sí, sí, me quiero quedar.  – aquí me tenéis que imaginar Mario en mano imitando una voz con acento italiano, algo chillona, e intentando casi no abrir la boca, cual ventrílocuo de saldo y en apuros existenciales.

– Vale, papi, como tú digas, ya llevo a Pichu, que es más pequeño.

Ese orgullo de padre que se siente más que bien al ver que su hijo obedece sin rechistar, sin más réplica que una mínima intentona que fracasa en su primera tentativa. ¡Ay, que gilipollas puede uno llegar a ser! Me está muy bien empleado por no haber supervisado bien su maleta. Mi estupor inicial con principio de enfado, da paso sin casi transición evidente a una sonrisa cómplice que Oli me devuelve desde esos ojos pícaros y decididos. “From lost to the river”, como aquel libro de expresiones hechas traducidas literalmente al inglés, de perdidos, al río, y Mario, ese súper fontanero, salió cada día con nosotros a disfrutar de Roma, de “mi Romita”, que diría Oli con mucha nostalgia y ojos llorosos tres días después de haber regresado.

Y nada más por mi parte. Tan sólo dejaros con este reportaje fotográfico que el propio Súper Mario elaboró con su cámara fotográfica con forma de llave inglesa.

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Ah, La Grande Bellezza!!! (Por cierto, si no habéis visto la película de Paolo Sorrentino aún… ¿a qué estáis esperando?)

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THAT MASK

I remember now I remained patient

in the last of the trenches,

my face paralysed,

my fingers frozen on the verge

of that isolated trigger,

but I was always thinking of you,

you were the whore in my head

while the enemy ahead

just wanted me and my comrades dead:

A spoilt bastard I used to be

and no-one intended to impersonate me,

I was the sound of every known human rage,

the fury behind every posh curtain,

all the weight of our souls locked inside an empty cage:

We called it “The Tin Noses Shop”,

mere improvisation to compensate us,

to give us a face already lost.

Masks for facial disfigurement

beyond any age of consent,

no gratitude, no smiles, just more smoke

coming from anyone else’s cigarettes.

No, it was not.

Europe wasn’t our playground anymore,

so, fuck civilization, mates,

and no matter how many flowers

this luminous hospital room may contain,

I just need my left eye back

and a couple of mirrors

to help me shave my pains away behind this mask.

No, Miss Anna Coleman, no,

my plasticine life does not begin here and now

because there is no home for me to go

and there will never be;

I am no pacifist tool for future

plastic surgeries, Madam,

for I have chosen, from now on,

to hide my bones in that opera house

and live the rest of my life

as a fucking celebrity phantom.

 

Poem by Jose Yebra

Photos by Malin Ellisdotter (c) 

DE CUANDO LO NUEVO DEJÓ DE SERLO PARA CONVERTIRSE CASI EN ANTIGUO

de cuando lo nuevo dejó de ser nuevo para convertirse casi en antiguo:

porque nadie le habló aquella mañana

y ella solo había bajado al supermercado

a comprar un cuarto de pan

y un par de doradas

que había visto en el folleto la noche anterior:

que estaban de oferta

dos por cinco euros

(las congelaría nada más regresar a casa

porque su hija mayor

le había hablado del anisakis

y le había entrado un miedo atroz

a intoxicarse con aquel parásito tan asqueroso)

olvidó la bolsa en casa

una que le había dado su vecina Engracia

muy bonita y alegre

llena de flores de colores y también muy espaciosa

y ahora tendría que gastar tres céntimos más

en la caja para comprar una de las pequeñas

qué se le iba a hacer!

y es que la gente discutía más o menos amistosamente

sobre política y sus representantes

que tocaba elegirlos de nuevo dentro de algunas semanas

para que la vida en este país siguiese su curso

y aunque ella poco entendía de todo aquello

sí que sabía a quiénes no iba a votar jamás:

a esos hombres airados que despertaban en sus entrañas

aquel pánico terrible de sus años jóvenes

de cuando “su Ramón” ordenaba y mandaba en casa

quedando para ella la posibilidad de

alguna que otra vez

escoger unos zapatos bonitos

en la zapatería de la plaza

que había un viajante de Vigo

muy guapo y con una sonrisa de esas de las de todos los dientes

escasas por aquel entonces

que traía al pueblo «la última moda de París pero hecha en Galicia»

y como el banquero don Basilio

se hacía el sueco y a veces le dejaba sacar algo de dinero

de la cuenta corriente a espaldas de Ramón

algún par de aquellos elegantes zapatos sí que iba cayendo

 

no

no

no

a esos no los votaría jamás

y no sigue siendo no

«el doce!» grita el pescadero

«yo!» se apresura ella a responder

casi con alegría y una sonrisa brutalmente honesta

y con las dos doradas bien limpias

llega a casa

y las mete directamente en el congelador;

dav

tres días más tarde

a eso de las doce menos cuarto

enciende el horno para que vaya calentando

a ciento ochenta grados centígrados

y luego saca el mandil más nuevo de un cajón

porque va a cocinar como solía hacer antes

porque este ocho de marzo

su hija Rosario viene a casa a comer con ella

porque hoy está en huelga

y tras una buena sobremesa con café y algún que otro cigarrillo

irán a manifestarse a la plaza del pueblo

juntas

del brazo

con zapatos nuevos

aunque ahora

lamentablemente

casi toda la moda de París

ya no viene de Vigo o de Coruña

porque en la lejana China

cosen y pegan muchísimo más barato.

MOTHER!!!

I

limpiar tu última sangre del suelo
quizá sea mi capítulo final de redención:
las horas de silencio y espera
que ya se torna infinita
bajo la presión de un tiempo
que ya no volverá a ser jamás
por más que insista ese reloj
de pared de manecillas tan ruidosas;
la bifurcación de los seres
en el ámbito uniforme
de la extrema lealtad
de lo humano y sus consecuencias
y la acera recién arreglada
con versiones alternativas
de unos paseos diarios ya olvidados
ese caminar eterno ahora terminado:
todo eso y aún más
con la cucharada a rebosar
de gramos paciencia perdida
de alguna riña vespertina
porque decías que odiabas esta barba
porque la concordancia no existía
en muchas ocasiones
de feliz enfrentamiento
más allá del vínculo de sangre:
pero la mirada prevalece
y también una compresión mutua
que solía viajar desde dos polos
absolutamente opuestos
que se abrazaban en un lugar
de cariño más allá de la ciencia
la familia y eso que nos obligan
a llamar algo así como amor;
te lo comenté en más de una conversación
cuando la memoria aún no envejecida
y gastada perduraba y resistía
por encima de la estúpida inmediatez:
prefiero la fiesta y la celebración
al culto exagerado de lo tétrico
y en esta casa ahora vacía
todavía escucho tu voz
preguntándome si estoy bien
si necesito algo
porque en tu caso
la generosidad era norma
nunca pretensión:
siempre fuiste la última en atender
tus escasas necesidades
y te vas igual que viviste
sin molestar
discretamente
disfrutando de la vida desde el exterior
de la de los demás
con esa sonrisa sincera
y sin tan siquiera despedirte
ni decirme
como casi siempre
sin enfadarte
que afeitara la barba
una última y definitiva vez;
y me da pena
muchísima pena
que el baile continúe
pero ya sin tus pasos

II

el último poema que leí
fue la factura de la luz
y no lo entendí:
allí estabas tú
en la penumbra de un salón
en cuya lámpara solo alumbraba
una bombilla de las cinco
que se suponía debían hacerlo;
fundidas y antiguas
nada de led
o luces modernas
de esas que
dicen
gastan poco
aunque en las tiendas
sean mucho más caras:
las paradojas del capitalismo
ante la oscuridad de la noche
“si ya conoces bien tu casa
para qué vas a necesitar luz alguna
cuando anochece”
porque te encantaba
igual que a tu madre
mi abuela
pasear pasillo arriba pasillo abajo
un buen rato
antes de irte a dormir:
“quien mueve las piernas
mueve el corazón”
me decías
repitiendo aquel famoso eslogan
de bicicletas estáticas
ay el corazón
oh ma corason
se cansó y dijo “ya valió”
y la luz del pasillo
quedó encendida toda la noche
mientras el agua del cúa
seguía pasando bajo el puente
en dirección a su encuentro con el sil
porque lo hace sin pausa
porque la misma agua siempre regresa
al origen de su periplo
para poder leerme otra vez
ese recibo de la luz hecho poema
que yo
inútil ser humano
ni analizándolo con calma
ni soy ni seré
capaz de comprender

ENVIDIA DESDE LA ENDIBIA

El Poeta Patético (también conocido como Patético Poetry) ha estado desaparecido un buen tiempo. Las circunstancias no fueron extrañas, que aquí paso a relatar uno de los motivos de tan larga ausencia. Eso sí, promete regresar con más fuerza y rabia que nunca.

“¡Oh, envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!” – Miguel de Cervantes

Hoy me despierto con la envidia subida. Leo versos que no entiendo más que yo, y necesito simplicidad en mi vida con la intención de que que las mariposas carnívoras de mi estómago no terminen devorando mis entrañas para salir volando a posteriori cual desbandada de octavos pasajeros a conquistar el mundo batiendo sus bellas e infinitas alas. Tengo que buscar algo de alimento, esta adicción a la poesía basura está acabando conmigo, pero no puedo más, soy un yonqui de la más pura intensidad, un drogadicto de la dependencia amorosa, del amor romántico, porque yo no puedo follar, que sólo sé hacer el amor y recorrer los lunares de tu espalda con mis dedos formando firmamentos que nos definen para vencer mis miedos a tu lado y sobreponerme a las adversidades del destino, porque

“poesía no son mis textos sencillos de niño, poesía es ella, es el sentimiento de quererla y aunque os joda nunca va a ser solo vuestro” … ¡NOOOO, JODER, LLEVADME YA!   ”Me acerco a ti y follamos, otros días hacemos el amor, depende de las ganas de ser viento de tu pelo,..” Por fin, un chute, uffff, qué relajación.

Esa misma tarde, en la frutería:

– Buenas, tardes, ¿la última o el último?

– Servidora – una señora que parece enfadada me responde casi airada.

Espero con armoniosa paciencia mi turno tarareando para mis adentros una de los Pixies (whores in my head, whores at my door, whores in my bed…). Ya me toca.

– Cuatro endibias, por favor.

– Perdona, no te he entendido bien, ¿has dicho “endivias” o “endibias”?

– “Endibias”, con be, que estoy utilizando el término no científico y, además, tengo hambre.

– Ah, estupendo. Pero, pero… Por favor, no toques la fruta, ¡no ves que no es higiénico?

“Qué importante es tener una persona que cuando todo va mal se acerca aún más”

– ¡Te encuentras bien?

“No tienes ni idea de lo que me gustas cuando sonríes”

– Pero tú, qué cojones… que estamos gilipollas hoy, ¡o qué? ¡Que dejes de sobar los melones, hostia ya!

“El sinónimo de orgasmo es que te acaricien despacito por dentro del pelo con los dedos”

– Mira, vas a llevar dos hostias bien dadas, imbécil, ¿ves la puerta, sí? Pues largo con tus pijadas, y nada de despacito, rapidito y bien rapidito. Que vea yo el movimiento.

“Y yo que soy tan de huir, me voy a quedar”

En ese instante, la frutera me lanza las endibias a la cabeza con muy mala leche mientras se va cagando con desparpajo y tronío en todos mis ancestros ante espectadores anonadados que no comprenden este arte.

“Por mucho que trates de pisarme no voy a dejar de florecer”

Esa noche no cenamos endibias, hubo que conformarse con unas lentejas del día anterior. Ahora vivo con miedo, agazapado en las cunetas, con un palo en mi mano para saltar y volar, metafóricamente hablando, desde mis versos perfectos de filología inglesa. Voy a conseguir el pentámetro yámbico definitivo en castellano. Porque, es cierto, me estoy quitando, y solamente leo basura de vez en cuando.

“Una sonrisa es una línea curva que lo endereza todo”

Phyllys Diller (que era de Ohio, no de Murcia)

EL ESPÍRITU DE MAZEN

EL ESPÍRITU DE MAZEN

Mazen ni siquiera es capaz de recordar qué sucedió tras el último bombardeo, pero esta playa le parece el paraíso más hermoso que sus ojos hayan podido contemplar jamás. El mes pasado cumplió 10 años, sin apenas más celebración que los besos de su madre y de su hermana. “Mazen, recuerda que es una fecha importante, te haces mayor, y sólo una vez en la vida se pasa de una a dos cifras en la edad humana”, esas palabras de su madre le hicieron reflexionar, sentirse un poco más grande de lo que se estaba sintiendo en estos días de ataques y constantes miradas a un cielo portador de nuevas asesinas casi a diario. Recordó a su padre y se lo imaginó luchando contra los malos como un superhéroe lleno de valor y justicia, y esa leve sonrisa se volvió mueca de fastidio al contemplar el sabor amargo de la injusticia que asola a una ciudad con tanta historia como la suya, Alepo, ese tránsito apócrifo de Patrimonio de la Humanidad a Patrimonio del Horror en una breve mueca de dioses inexistentes. Rebeldes y fieles, fieles y rebeldes; da igual, en este caso todo desemboca en un sinónimo aterrador de muerte e injusticia.

Como pude, con unas fuerzas que surgen de un lugar que ni sé cuál puede ser, llevé a hombros a mi madre, Ghada, al hospital sorteando gente que corría, una en silencio otra gritando casi desde el más allá. El silbido de las bombas que iban cayendo me mantenía alerta. No dejaba de decirle con cariño a mi madre que aguantase, que ya casi estábamos. En la puerta, una enfermera y un chico que parecía ser un médico me recibieron, se llevaron a mi madre mientras yo seguía su estela marcada por un reguero de sangre que se mezclaba en en suelo con otras sangres, como ríos que van a desembocar a un mar rojo que sólo indica muerte y destrucción… Es curioso, porque muchas voces gritan ‘¡necesitamos más sangre, más sangre!’, y la de mi madre, igual de roja que las demás, se va escurriendo directamente hacia el sumidero de la otra vida. No lo entiendo, de verdad, ¿por qué? No, no… ese silbido se escucha demasiado cercano…”

¡BOOOOOOOOM!

– Mazen, hijo, ven, acércate.

– Ya voy, mamá.

– He estado hablando con tu tío, con Mahmoud, y la situación aquí es cada vez peor. Nos bombardean casi cada día, nos están matando sin que a nadie parezca importarle… Y, ya sabes que tu otro tío, Samir, está viviendo en Europa ya, en el norte, en Suecia, y creemos que es una buena oportunidad para alejarnos de esta pesadilla. El tío Mahmoud tiene dinero ahorrado, y dice que nos podemos ir los tres con él. ¿Qué te parece?

– ¿Y papá? ¿Qué pasa con papá?

– Ay, Mazen, no sabemos nada de él. Seguro que está vivo, mi niño, y cuando todo esto acabe nos buscará y vendrá con nosotros, ya verás.

– ¿Y mis amigos? Esta es nuestra casa, mami, no sé…

– Mazen, ésta ya no es la casa de nadie, aquí sólo vive ya la muerte… más y más muerte…

– Me da miedo, mami, pero si tú crees que es lo mejor.

– Lo es, hijo, lo es… Ven, dame un abrazo, grandullón.

Amanece en la isla de Lesbos. A la playa de Tsonía, en el noroeste de la isla, llega esta mañana un bote con casi ochenta personas que huyen de una muerte segura en su país, Siria. Entre toda esa gente asustada, desorientada, podemos ver a Mahmoud Lakhdim, veterinario en su “vida anterior”, que ha logrado escapar de la barbarie de su ciudad natal, Alepo. Aunque ha hecho este duro periplo con mucha otra gente, está solo. Su sobrino, Mazen, lo ve y corre hacia él. “¡Tío Mahmoud, tío Mahmoud!”, grita contento mientras abre sus brazos para abrazarlo. Pero su tío no lo ve; no lo puede ver, es imposible que lo pueda ver porque Mazen nunca pudo salir de aquel hospital en el que se suponía que iban a curar a su madre. Al menos pudo llegar a cumplir dos cifras un mes antes; muchos otros niños, muchas otras niñas, jamás llegarán a acercarse a ellas.

Mientras tanto, otro cazabombardero Su-34 regresa a la base. Entre aplausos, los pilotos se quitan sus cascos, estrechan sus manos y se congratulan ya que han sido capaces de cumplir los objetivos programados trayendo incluso de vuelta dos bombas KAB-500S, de ésas que se conocen como “inteligentes”. Misión cumplida.

 

(Hace dos años me uní a un proyecto llamado Textos Solidarios en el que, autores y autoras de muchos países de habla hispana íbamos a colaborar con el fin de publicar un libro cuyos beneficios iban a ser íntegramente para Médicos sin Fronteras. Como no se sabe nada de tal proyecto y ya ha transcurrido mucho tiempo, aquí publico el texto que había enviado como colaboración.)

REFUGEES WELCOME!!!

IT BEGAN AT HOME

Aunque mi amiga Malin Ellisdotter haya cerrado su blog, seguimos colaborando en otros medios (Facebook e Instagram). Éste es el último poema que he escrito al que Malin a asignado esta poderosa imagen.

Though my friend Malin Ellisdotter has shut her blog for good, we are still collaborating in other social media (Facebook & Instagram). This is the last poem I have written and Malin has brilliantly matched it with this powerful pic.

IT BEGAN AT HOME

Your fake smiles do not feed my soul
and I do not trust my surface anymore:

we were swimming in the lake
the last day of that rebellion
then there came the lies
our bodies drowning
while we fiercely dispised our useless lungs:

the real nothingness of that fake oxygen;
and well_______
if they had won
why would we have shot our sons
our daughters with discomfort?

Will our wounds be already healed?
Will shallow people finally understand
the meaning of the artful noise
of broken bones?

Nobody knows
and we don’t really mind
as this human parade
is turning people blind_____

THE LAST GOODBYE

Por si a alguien le interesa, que lo dudo.

Dejo de escribir. Así, como suena, y no es broma. Todo este mundo no es más que una puta mierda, un cúmulo de hipocresía, angustia e incomprensión que no tiene un destino concreto. Sobre todo si a personas a las que quieres no les gusta lo que haces y piensan que todo es una especie de Desembarco del Rey, un nido de aduladores que te muestran admiración desde una superficie incierta, y que seguro que en el fondo piensan que lo que tú escribes ni siquiera es mínimamente bueno (eso, si se paran a leerlo, que también puede ser el caso a veces). Además, dentro del nivel de superficialidad que impera en toda esta vorágine, te llegan halagos fatuos desde muchos lugares, desde muchas gentes desconocidas que, en primer lugar dicen admirar tu manera de escribir y de contar las cosas y luego ya van al grano, a esas intenciones que derivan de las apetencias más humanas, que no digo que estén mal, faltaría más, pero sí afirmo que, aunque haya sucumbido en alguna ocasión, no me interesan lo más mínimo porque yo no quiero hacer daño a nadie, y menos a las personas a las que más quiero. Y vivimos una sola vida tratando de buscar el mayor nivel de felicidad posible, por eso no imagino una vida alejado de las personas que quiero, que también me quieren. Por tanto, y sin nada que me haga ya cambiar de opinión, dejo desde ahora de escribir, de utilizar las redes sociales (whatsapp incluido) y me dedicaré lo mejor que pueda a mi labor como docente (al menos hasta que me dejen) y a concentrar mis esfuerzos en las personas a las que amo y por las que daría mi vida sin un mínimo atisbo de duda: mi mujer y mis dos hijos. Tampocó volveré a escribir en este blog o a subir vídeos en ninguna plataforma al uso, es más, iré eliminando esos vídeos poco a poco, al menos los que tengan que ver con algo que yo haya escrito. Creo que voy a ganar en calidad de vida y en tiempo libre para poder leer más y más.

Seguid disfrutando de la literatura, de la poesía, que merece la pena, y lo digo en serio: merece mucho la pena sentir esa satisfacción de crear algo que crees bueno, relevante, que podrá incluso incidir de manera positiva en otros seres humanos y les hará reflexionar sobre el sentido de la vida, sobre la fragilidad del ser humano, sobre todo eso que nos tenemos creído como seres “superiores” de la creación cuando no somos más que una ínfima mota de polvo dentro de millones de motas de polvo a modo de infinitas muñecas rusas.

Aparco sin remisión todos los proyectos que tenía en marcha. No volveré a colaborar con nada que implique que tenga que escribir algo más. De hecho, acabo de destruir todas mis libretas con material inédito y todos los documentos que iba agrupando en carpetas (últimamente, y por extraño que suene) de manera ordenada y con cierta lógica literaria. No volveré a recitar, a asistir a timbas, presentaciones, recitales, ferias del libro o lo que sea que tenga que ver con todo eso. Por otra parte, ofrezco todo mi apoyo a la gente a la que realmente aprecio (y que sé que me aprecia) porque llegará el momento en el que mucha de esa gente conseguirá crear obras literarias increíbles desde una honestidad y una sinceridad más bien escasas hoy en día. Y me alegraré, claro que lo haré.

Hasta aquí he llegado. Si a alguien le ha servido para algo cualquiera de mis escritos, pues de verás que me alegro por ello, y a esa mayoría que seguro que piensa que lo que hago es una putísima mierda y que qué cojones me creo yo con tanta pretenciosidad, pues que les vaya muy bien también, que no soy rencoroso ni me creo absolutamente nada que nunca he sido (seguro que, además, tienen toda la razón en su apreciación.)

Nos vemos en algún bar, chigre, o de viaje por cualquier lugar que merezca la pena visitar. Mis verdaderas amistades tienen mi número de teléfono y podrán llamarme cuando quieran, o incluso mandarme uno de aquellos mensajes de texto ya antiguos que, imagino, las compañías de teléfono siguen cobrando u ofertando su gratuidad de cien en cien o número similar.

Al final, resulta que era verdad: “poetry sucks like deepthroat”

LA VENGANZA DEL COMANDO ESDRÚJULO

  • Señora, hemos encontrado otro atentado terrorista perpetrado por el mismo sujeto. Es terriblemente reincidente.

  • No puede ser… ¡Se prodigan por encima de nuestras posibilidades! Y lo de éste ya va pidiendo una condena justa y necesaria…

  • Pensábamos que tras “derrepente” y “empezé” comenzaría a tener más cuidado, que trataría de corregirse, pero no…

  • Siempre ha sido así, agentes. Los hay con el genio y el talento dentro, y luego están… éstos… estos infames personajes que se creen escritores y atentan día tras día contra el esplendor de nuestra maravillosa lengua castellana. Y, para más cojones, los publican, si es que… En fin, actúen y pongan fin cuanto antes a este despropósito, que luego la gente lo lee y así nos va. De la imagen, mejor ni hablar. Más de lo mismo. Voy avisando también a Semántica, porque el contenido de los escritos es infrahumano con demasiada alevosía.

    Esdrújulas Bergasa 1

     

    La prueba del delito. El Comando Esdrújulo ya está habituado, lamentamos que tengan que leerlo ustedes

     

El Comando Esdrújulo, escuadrón independiente por la defensa de la palabra esdrújula en el contexto de la ortografía del castellano, en su incansable e incesante lucha contra el terrorismo ortográfico, prepara concienzudamente la estrategia a seguir. Lo mejor, según su criterio, será interceptar algún sueño del terrorista y dentro del mismo hacerle repetir hasta la saciedad las palabras pronunciadas sin la obligatoria tilde, sin darle ese énfasis tan necesario a la sílaba acentuada, convirtiéndolas en llanas: “escribiendole”, “llevandola”, “contandole”, “anecdotas”, que sufra en sus propias neuronas semejante afrenta, sin un ápice de compasión. Si esta acción no diese el resultado deseado, el Comando Esdrújulo, diligente como el que más, tiene un plan B, que no es otro que el de hacer que el peligroso terrorista ortográfico, enemigo acérrimo y sistemático de las tildes ortográficas en la antepenúltima sílaba, entre otros crímenes, viaje en el tiempo hasta aquel día en el que su maestra de tercero o cuarto de primaria explicó que la tilde es siempre obligatoria en toda palabra esdrújula, y que esa hora se convierta en su particular día de la marmota, atrapado en una clase de lengua, básica y necesaria, no ya para intentar ser escritor, sino para la vida misma y todos sus menesteres en lengua escrita.

Semánticos en Lucha, otro de los numerosos escuadrones en aras de la defensa lingüística, se ocupará a posteriori de analizar el contenido de semejantes palabras, él sujeto terrorista las llama poema (un auténtico delincuente sin escrúpulos), y actuará en consecuencia haciendo ver al muchacho que el acoso sistemático, que él denomina “amor”, a una persona no será nunca una opción válida en la vida, que luego lo leen los niños, las niñas, y creen que esas actitudes son normales en cualquier interacción entre humanos. La educación, lo primero, ¡hostias!

NI CON CERVANTES NI COLORANTES

ACCIÓN DIRECTA

LIMPIAREMOS, FIJAREMOS Y DAREMOS ESPLENDOR

AVANTI O POPOLOOOO, BANDIERA ESDRÚJULA!!

Bergasa conjugación 1

Una vez cumplida la misión, ambos planes, tanto el A como el B, el terrorista ortográfico comenzó su período de reinserción. La primera de las lecciones de repaso consistió en revisar las conjugaciones de los verbos del castellano.

Bergasa y Poetry Gruffalo

Ahora ya aparece entre los más vendidos en Poesía Infantil de Amazon, junto a su admirado César Poetry, que ha pergeñado una especie de engendro extraño en el que, dice, mezcla poesía y novela. El fin está cerca. ¡Luchemos!
(Y pobre “Gruffalo” ahí envuelto sin comerlo ni beberlo. ¿No os da pena? A mí sí, la verdad.)

 

 

 

 

 

 

 

HISTERIA, MICRO ABIERTO

Otro viernes… jueves más
tendre que salir
no has vuelto a llamar
no sé a donde ir.

Que no, que no se sale los viernes, carajo, que ya hemos salido muchos viernes por encima de nuestras posibilidades, que lo que el cuerpo pide es merendar un jueves a eso de las seis o seis y pico de la tarde, cepillarse bien los dientes a posteriori, lavarse bien los sobacos y las pezuñas, ponerse ropa interior limpia y las mejores galas, aquéllas que cualquiera considere como tales, y salir: eso es Histeria. Bueno, no todavía, lo será desde el 19 de abril del año 2018 (disculpas si estáis leyendo esto desde el futuro con la ayuda de ese mecanismo que se inserta detrás del lóbulo de la oreja derecha), porque ese día comienza la aventura.

¿Que de qué aventura os estoy hablando?

A ver, que resulta que el pasado 27 de enero hubo un recital poético en Oviedo, en el Manglar en el que participamos cinco poetas como cinco soles: Tamara Camino (La Musa que Araña), Nayar Crespo Sánchez, Álvaro Rodríguez, Samuel Santos y Jose Yebra. FUCK YEAH!! EL RECITAL

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fotos de Juan Menéndez

Y tras el mismo, surgió la idea de crear algo permanente, una especia de timba poética mensual que tuviese lugar allí mismo. Teniendo como referente (siempre lo es) La Jam de Poesía de Gijón que de manera tan excelente organiza Laura Fjäder en Gijón cada mes, en Espacio Local, libre y autogestionado, el lugar perfecto para sacar la poesía de los sótanos y llevarla al barrio, se nos ocurrió a Nayar y a mí comenzar algo parecido y, tras la pertinente negociación (que ni siquiera llegó a ser tal) con la estupenda gente del Manglar, nos pusimos a centrifugar nuestros cerebelos hasta dar con un nombre: Histeria, Micro Abierto. Histeria en honor de la canción de Tino Casal; Micro Abierto, porque cualquiera que tenga algo de poesía que contar es más que bienvenid@ a nuestra fiesta, que es la de todo el mundo.

Tras el título, nos quedaba encontrar a alguien que se dedicase a la ardua labor de conducir y presentar el tercer jueves de cada mes las sesiones de Histeria. Opciones, lo que se dice opciones, hubo muchísimas, todas increíblemente buenas, pero al final nos decantamos por la mejor:

Por supuesto, aparte del micro abierto, que será seña e identidad en cada Histeria, habrá presentaciones, noches temáticas, eventos varios y hasta funambulismo si la ocasión es propicia. El día de la presentación, 19 de abril de 2018, repito, lo dedicaremos a presentar a los organizadores y daremos luego paso al micro abierto. ¿Cómo nos apuntamos al micro abierto? Muy sencillo, la primera posibilidad: enviáis un correo a histeriamicroabierto@gmail.com indicando vuestro nombre, pseudónimo, alter ego, etc. y ya quedáis en la lista para recitar. Que resulta que se os pasó, que tenía mucho lío con las cervezas esta semana y no le di a enviar al correo, que se quedó en ese limbo triste en el que se acumulan todos los borradores jamás enviados, no pasa nada, llegáis ese mismo jueves que tenga lugar una de esas magníficas sesiones poéticas de Histeria, preferiblemente un rato antes de que dé comienzo, y os apuntamos en una libreta que prometemos va a ser muy, muy chula y con cantidad de significado (o, en su defecto, en una servilleta de papel, que siempre habrá alguna a mano).

Citando a nuestro gurú, a ese oráculo que tanta luz de sabiduría extrínseca aporta a nuestro mundo interior como vida aporta al loco mundo de la poesía (no, no hablo de Defreds o de César Poetry, que esto es serio):

 Haremos todo lo que podamos y un poco más de lo que podamos, si es que eso es posible. Y haremos todo lo posible e incluso lo imposible, si es que lo imposible es posible”

Una vez os hayáis podido recomponer de tamaña emoción (normal, quién no sería capaz de comprender el pellizco en el estómago que nos produce nuestro héroe cada vez que recita), sólo nos queda decir que, como cualquier influencer, instagrammer, o youtuber del pijo (o no), tenemos nuestros lugares virtuales en estas queridas redes sociales en las que Histeria puede reposar y descansar de los esfuerzos mientras le vais dando ese cariño que tanto necesita para poder vivir, que quiere sentir que “cuando se abra el paracaídas, estarán vuestros brazos”

Ahora ya en serio: que si nos queréis, seguidnos:

Instagram – @microhisteria

Facebook – Histeria Micro Abierto

Somos Nayar Crespo Sánchez y Jose Yebra, y esto es…

 ¡HISTERIA!