BARCELONA: DOS POEMAS

1

de espaldas
a otra babilonia
que puede gustarnos
o no,
la podemos aborrecer
o simplemente adorar
en su creciente mundo
de babel
anverso
y reverso
de monedas
que no compran
más alimento
que el abstracto
acopio
de realidad universal
en la mera circulación
de sus calles:
otra persona te saluda,
te pide algo
casi sin saber
a qué lengua recurrir;
y los vasos de macedonia
rebosantes y baratos
ante ojos que rezuman
grasa y basura
por venas y arterias
demasiado estrechas
para intelectos
antiguamente activos;

(en la cola
para subir
a la montaña rusa
mi hijo me pregunta
si la inventó un ruso,
y yo le contesto
sin contestar apenas
que lo mismo
que la ensaladilla)

 

2

la siembra
del odio
provoca / trae consigo
más muerte;
(ser humano:
parece bueno
por fuera)
florece gente fanática
con muertes que perder
vida que gastar__________ propia
ajena____________

de quién hablamos?
londres parís bruselas
BARCELONA
siria irak yemen
“dadnos más semlla de ira
para que acabemos
con vuestra tranquilidad”

y en el suelo
personas inocentes
mientras el humo
que sale de vuestros puros_______
misiles:
nubla un poco
la vista perfecta
de esos mapas
que tanto os gusta
dominar

cuál es la proteína
de vuestro / nuestro odio?

acelerando
cabrones
no lo vais a lograr:
el fanatismo crece
al ritmo frenético
de la avaricia
del poder:

y ya estuvo bien!

(y regreso a aquel día:
muchos brigadistas
llegados de muchas tierras
lejanas
caminan despreocupados
por las ramblas
de barcelona
en un viaje
suponían
al infinito:
todo
decían
iba a cambiar…)

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CINTALABREA

CINTALABREA

Aquella tarde de finales de abril llegué a casa con la espalda muy dolorida, demasiado enrojecida y casi a punto de sangrar. Aún así, me senté a la mesa a cenar como si tal cosa, con una gran sonrisa y, para ser justos, he de reconocer que el simple hecho de poder escuchar una vez más las historias de mi abuela Luisa, sus chistes, ya servía para mitigar el dolor sin casi tener que disimularlo.

Antes de irme a dormir, tras haber visto un nuevo episodio de Curro Jiménez, me encerré sigiloso en el baño y como buenamente pude me apliqué algo de alcohol en la espalda. El dolor era casi insoportable, pero no podía ni emitir un leve quejido no fuera a ser que me escucharan y se enteraran del estado tan lamentable en el que se encontraba mi maltrecha espalda.

UNAS HORAS ANTES

– Venga, somos nueve. ¿Alguien tiene un cinto? – preguntó Juan Carlos.

– Yo, yo tengo uno, pero si me lo quito se me caerán los pantalones – respondí yo demasiado convencido, muy poco previsor.

– Joder, pues vamos por un trozo de cuerda ahí donde el Pispís y te la atas – dijo presto Miguel justo antes de enfilar los nueve en dirección a la Plaza del Generalísimo (poco antes de ser ya Mayor y eliminar la ignominiosa presencia del dictador) para comprar un metro de cuerda de pita por una peseta (cuatro cicles Cheiw menos).

CINTALABREA

En el juego en sí hay tres partes implicadas:

a) la madre o persona que manda por completo en el juego y da las órdenes según su conveniencia y a su libre y subjetivo albedrío, claro está.

b) quien se las queda: como en todo juego de persecuciones, la persona que debe correr todo lo que pueda para intentar atrapar a todas las demás, en este caso con una novedad: porta un cinturón en su mano a modo de látigo con el que debe golpear al resto; es la manera tan particular de “pillar” de este juego.

c) Los que huyen del posible “castigo” a base de cinturonazos de un calibre tan berciano como salvaje.

– A ver, yo soy la madre; Peidán se las queda y los demás ¡a correr! ¿se vale? – Gabino, con su siempre particular sentido del liderazgo ya lo había organizado todo.

Todavía me encontraba yo luchando, torpeza apremia, por atarme bien la cuerda para no quedarme en calzoncillos cuando la madre gritó, “¡CINTALABREA!”, y todos echaron a correr ipso facto. Todos menos yo, que aún tardé otros dos o tres segundos en anudarme aquella cuerda nueva tan recia, justo lo que le llevó a Peidán llegar a mi altura y empezar a asestarme cintazos en toda la espalda – por lo menos, José Manuel, apodado Peidán como su padre, su abuelo, su bisabuelo y aún más arriba, era de los considerados “buenos”, de los que arreaban agarrando el cinturón por la hebilla y no al revés. Al comenzar yo a correr como un poseso con seis o siete buenos latigazos ya a mis espaldas, Gabino, la madre, chilló desde su lugar (no debe la madre moverse nunca de la posición inicial que ocupa en el juego), “¡OREJA, OREJA!” Había llegado la mía: me di la vuelta y ahora era yo quien perseguía al Peidán. En cuatro o cinco zancadas ya estaba a su altura; salté, lo agarré y cogí su oreja derecha muy fuerte con los dedos de mi mano también derecha. Con todo el dolor que sentía en mi espalda, la venganza invadió mi instinto y los tirones que propiné a su apéndice auditivo fueron tales que, asustado, Gabino, la madre, comenzó a gritar como un loco, “¡PARA, PARA, YEBRA, QUE SE LA ARRANCAS!” No obedecí. No estaba yo para obediencias y misericordias de carácter leve.

¡CINTALABREA!” Joder, ¡no! Tornas cambiadas otra vez. Me giro para escapar a toda prisa con tan mala pata que tropiezo con un adoquín de aquellos que antaño sobresalían casi en cada acera. Mínimo, mínimo, diez latigazos más… hasta que llegó a nuestra posición el resto de la pandilla y, aunque la madre ya había proclamado bien alto “¡OREJA PA CASA!” (los perseguidos llevan al perseguidor asido de la oreja ante la presencia del dios del juego de cintalabrea, la madre y ya es el final del juego), José Manuel, Peidán. Continuaba asestándome un cinturonazo tras otro como venganza a la afrenta hecha con anterioridad a su oreja diestra, que sangraba y sangraba sin parar. Entre Manolo y Robertín consiguieron a duras penas placarlo y, muy enfadados, decirle que lo dejase ya, que ya estaba bien.

– ¡Qué cojones haces, hostia!

– ¡Cagondiós, mira mi oreja, MÍRALA, que este cabrón casi me la arranca!

Y con las mismas nos pasamos José Manuel el Peidán y yo casi siete años sin dirigirnos la palabra.

En una verbena de las fiestas de Villadepalos, en estado ebrio y demás, el Peidán derramó un vaso casi lleno de cuba libre sobre la espalda (sí, otra vez “la espalda·) de un chico de Cuatrovientos, un jevi con pinta chungo miembro de una pandilla con aspecto global aún más chungo. En cuanto empezaron a darle de hostias, allí aparecimos los de Cacabelos al instante a defender al Peidán, uno de los nuestros. Como suele suceder en estas ocasiones, la noche acabó con una borrachera de órdago entre amigos, los de siempre y los nuevos, porque, a pesar de la bronca inicial con los de Cuatrovientos, terminamos mezclados con ellos proclamándonos entre cervezas y cubatas amor fraternal eterno mientras cantábamos (y destrozábamos) canciones de Barón Rojo a volumen brutal, como no podía ser de otra manera.

Desde una esquina de la barra del bar de la verbena, el Peidán me mira, se ríe y me grita cerveza en alto, “¡CINTALABREA, YEBRA, CINTALABREA!”, y a mí me da la risa y voy a su encuentro para darle el más sincero de los abrazos y decirle ya con la lengua muy trabada directamente en su oreja derecha, “¡OREJA PA CASA, PEIDÁN, OREJA PA CASA!”

1967, EL AÑO DE LA CABRA… EN CHINA

cuando las calles de mi pueblo

rebosaban de juegos

que nunca jamás se terminaban:

a saltos

a carreras

huyendo o

persiguiendo;

íbamos de un barrio a otro

olvidándonos por completo

de las prohibiciones

de las fronteras

que desde nuestras casas

nos querían construir

(sin conseguirlo

casi

nunca)

cuando en nuestros bolsillos

sólo había:

canicas

peonzas

piedras

o alguna que otra peseta

para más tarde

comprar uno o dos chicles

bazooka

rebosantes de azúcar:

pompas a granel

para sonrisas profidén;

cuando ponían banderitas

de españa

en nuestras manos

porque pasaba franco

por la nacional seis

(la avenida josé antonio

de mi pueblo): y

recuerdo haber intercambiado

saludo y mirada

con el príncipe juan carlos

(ambos desconocíamos aún

mi acérrimo republicanismo)

cuando unas cuantas heridas

de nada

no nos impedían seguir jugando

tres o cuatro horas más

al fútbol

(un mugriento envoltorio

de chupa-chups

sobre la sangre a borbotones

que manaba de mi pantorrilla

me presentó sin quererlo

a la vacuna

contra el tétanos (mucho gusto)

y las dos agujas

que pude doblarle al practicante

con sólo poner muy tenso

mi glúteo izquierdo:

no me traiga más a este niño, por dios!”

cuando tras hacer

las correspondientes dos horas de digestión

de las de reloj

íbamos al río

y pasábamos todo el rato

metidos en el agua

puede que fría

o puede que no:

protección inexistente

y morenos más allá de la intensidad coppertone;

cuando no existía el futuro

y los días duraban

mucho más de 24 horas;

cuando merendábamos

bocadillos de chocolate

y nuestros mayores

nos enseñaban a matar conejos

de un certero golpe en sus nucas;

cuando los yogures eran un producto

casi tan inalcanzable

que sólo existían en las pantallas de la tele;

cuando la carta de ajuste

establecía sus cuentas atrás

para poder luego disfrutar

de superratón

o de un globo dos globos tres globos;

cuando desde lo más alto de las obras

saltábamos sin pensarlo

sobre el montón de arena;

cuando te contaban

lo que era una paja

y tú no te lo creías;

cuando comulgábamos

sin saber ni por qué

se hacía aquello

(nunca nos atrevimos

a morder la oblea)

cuando nos daba la risa en misa

y más tarde nos reñía

muy enfadado el cura;

cuando nos dejaban ver

hombre rico hombre pobre

y casi ni parpadeábamos;

cuando nos aparcaban

las tardes de aquellos domingos

de invierno

en el cine faba:

sesiones dobles

sin criterio

y con libertad total

(a veces hasta veíamos una teta y todo)

cuando nos asustaba la muerte

y toda su parafernalia

porque nos obligaban

a besar con ternura a los muertos

ya fríos y desconocidos

algodones en sus fosas nasales;

cuando nos llevaron a ponferrada

a ver la primera de star wars

(la guerra de las galaxias que era)

y ya nunca más fuimos los mismos;

cuando nos anochecía

al final de la primavera

subidos a un cerezo:

empachos brutales ________________ y

huidas por piernas

de perros fieros

que cuidaban fincas privadas

cuando las hostias

de terence hill y bud spencer

nos hacían casi

mearnos de la risa;

cuando organizábamos inocentes guateques

y jugábamos a la cerilla

y nos decíamos aquello de

tú me gustas”:

primeros besos cautos

toma de contacto

con el despertar posterior;

cuando me sentaba al lado de mi abuela luisa

y me contaba su vida

como sólo ella sabía hacerlo;

cuando yo le leía el mortadelo o el ddt;

cuando no existía aún

al calentamiento global;

en fin___________

cuando fuimos los putos amos

de aquel mundo

que nos íbamos a merendar

casi sin eructos posteriores:

a la vida la sobrevolábamos

nosotros y nunca

nunca

dimos un solo minuto

por perdido:

y ahora estamos aquí

así que

acercaos

escuchad nuestras batallitas

antes de que perdamos

todo eso bueno que nos queda:

nuestra memoria.

POEMAS EXPLICATIVOS PARA AMANTES DE LA NUEVA “POESÍA” – PARTES 1 Y 2

nueva poesía 1POEMAS EXPLICATIVOS PARA AMANTES DE LA NUEVA “POESÍA” – 1

PARTE A
EL POEMA O FRASE ÉPICA 
anhelo la noche sin dolor
en la que pueda sentir
el huracán en tu pecho
porque escucharte respirar
sera la mejor canción de amor
para este corazón maltrecho.

PARTE B
LA RAE NOS DICE
HURACÁN:
viento muy impetuoso
y temible que,
a modo de torbellino,
gira en grandes círculos…
RESPIRAR:
dicho de un ser vivo
(humano en este caso):
absorber el aire
por pulmones;
exhalar,
despedir de sí
un olor.

PARTE C
ANÁLISIS EXPLICATIVOS PARA ESA TRANSICIÓN DEL REGGAETÓN POÉTICO A LA VIDA ADULTA:
son dos humanos,
seres,
acaban de follar
y el macho (o no)
en un alarde
de emoción postcoital
ejerce confiado
su supuesta capacidad
de crear símiles
que cree hermosos
para así enamorar
a esa hembra (o no)
rendida a sus pies;
terminarán ambos
exhalando huracanes
por sus respectivos ojetes
y darán vueltas danzando
al son inusitado
de una polka cualquiera.

nueva poesía 2

POEMAS EXPLICATIVOS PARA AMANTES DE LA NUEVA “POESÍA” – 2

PARTE A
EL POEMA O FRASE ÉPICA 
sé que la última parada
de éste, mi viaje,
se oculta agazapada
en el fondo de armario
de tu corazón. 

PARTE B
LA RAE NOS DICE
AGAZAPADA:
de gazapo;
adjetivo,
rica, hipócrita. 
ARMARIO:
mueble con puertas
y estantes o perchas
para guardar ropa
y otros objetos.
CORAZÓN:
órgano de naturaleza
muscular,
común a todos
los vertebrados 
y a muchos
invertebrados, 
que actúa como impulsor
de la sangre.

PARTE C
ANÁLISIS EXPLICATIVO PARA ESA TRANSICIÓN DEL REGGAETÓN POÉTICO A LA VIDA ADULTA:
un escritor
(o escritora)
de carácter hipócrita 
se esconde en un armario
sin querer salir,
literalmente:
no sabemos todavía
si es un ser vertebrado
o no,
a pesar del fervor
amoroso
que parece acumular 
en su cavidad 
torácica;
de un impulso
más que repentino
abandona de súbito 
ese armario,
empotrado,
potro desbocado,
y dejará ya
de colgar letras
inútiles y vacias
en sus perchas,
y comenzará 
a colocar
bien ordenada
su ropa de verano
… … …

(ha pasado un ángel, 
ha sacado un cero:
no pasará de curso)

Leer con amigos…

¿Qué más podría añadir de María, poeta, amiga, un ser excepcional? Muchas gracias, amiga.
No os la perdáis; seguidla, leedla y disfrutad de su mundo poético, que merece la pena el viaje.

Te miro me miras... Nos miramos

Hoy os cuento de un descubrimiento que hice hace algún tiempo…

La poesía de José Yebra. “Otra lengua extinta”

Le conocéis, imagino que muchos de vosotros, por ese blog suyo tan original y personal, en el que a bordo del Alsa, nos cuenta sus historias (https://viajesalfondodelalsa.blog/).

La poesía de José, no es una poesía al uso. No te acaricia, ni te contempla. Su poesía te golpea, te conmueve desde las vísceras y te deja con un sabor amargo, no exento de cierta ternura.

La humanidad y la vitalidad, se dejan ver entre las líneas de este poemario.

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Yo, romántica impenitente, y adicta a otro tipo de poesía, me he dejado zarandear por la poesía de José y he disfrutado en el intento.

Dice en su prólogo Nayar Crespo Sanchez:

“Ahora, paga el billete, o cuélate,

estás perdonado o justificado de sobra;

y si tienes espacio al fondo del ALSA

reclínate…

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LAS HERMANAS CLARK

Las hermanas Clark
nunca fueron a ninguna guerra.
Esperaban, guardaban la casa
y tejían bufandas
de extensiones imposibles.
y los hombres
con sus cargamentos
rebosantes de testosterona
y plenos de adrenalina
buscaban trincheras
húmedas y vacias;
humanos en movimiento,
deserción de sentidos
inesperados y cambiantes.

Las hermanas Clark
esperaban, sí,
porque no sabían hacer otra cosa,
porque las habían creado así,
y hoy, entre décadas malgastadas,
te dicen que te quieren,
que necesitan de tu amor
para seguir viviendo
sin respirar.
Las hermanas Clark
os quieren de verdad;
nunca duermen
y acarician vuestros cabellos
en el umbral de vuestros sueños.

 

Las Hermanas Clark es el título de un poema de Otra lengua extinta, mi primer poemario, de la Editorial Suburbia Ediciones, el número 9 de su colección malas tierras. Este poema está inspirado en una fotografía del año 1850, de la fotógrafa Frances Benjamin Johnston. Una imagen ciertamente inquietante, la verdad, de ésas de las que no puedes ni apartar la vista porque te atrapan en su contexto.

Por cierto, podéis adquirir Otra lengua extinta enviando un correo a la editorial: suburbiaediciones@hotmail.com: preguntando en librerías o en estas webs:

https://www.amazon.es/Otra-Lengua-extinta-malas-tierras/dp/8494547941
http://www.agapea.com/libros/Otra-Lengua-extinta-9788494547942-i.htm

http://www.paquebote.com/9788494547942/

A PROPÓSITO DE YEBRA. Otra lengua extinta. Suburbia, 2017

Laura Fjäder, poeta, creadora, musa disidente y alma mater de las jams de La Revoltosa de Gijón. Imposible presentar un poemario en mejor compañia. Seguro.

MUSAS DISIDENTES

La mayoría de los escritores de este país llevan como mínimo cien años de retraso con respecto a los tiempos. Y no es que esto sea una carrera, ni que en arte haya realmente «progreso», puesto que no lo hay; pero yo creo que el escritor debe ser ante todo un hijo de su tiempo.

– Roger Wolfe.



Otra lengua extinta, número nueve de la colección Malas Tierras de Suburbia y prologado por Nayar Crespo Sánchez, son tres libros con los textos rugosos de uno de los quince degenerados salvajes, el viajero del fondo del Alsa, el profesor que todos hubiéramos querido. José Yebra nos pone delante de las narices una reflexión crítica sobre el entorno y las realidades mientras muestra su posicionamiento político que es, por tanto, vital, sus propias contradicciones y su indignación.









Hay en estos poemas un olor que me golpea y me agarra por el cuello…

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BOTONES Y CARDIOSALUDABLE

Botones¿Qué significará
soñar con botones,
montones de ellos,
de todos los tamaños
y colores imaginables?
Rebelión en masa
contra cremalleras
y velcro,
contra cordones
y sus lazadas…
Pero qué querrán decirme:
me da pena
no poder entender
su lenguaje.
Buscaré pues ojales
para que se entretengan
y así abandonen
mis sueños,
ésos que nunca recuerdo.

el estilo de vida,
cardiosaludable;
la panceta,
biodegradable;
la bicicleta,
sin ruedas hinchables;
kilogramos de más
para neuronas de menos:
habitáculo perecedero
el cuerpo humano es,
para pensar,
para vivir, contemplar,
sólo necesitamos
levantarnos
y dejarnos llevar,
una vez allí
ya nos dirán
qué hay que hacer
para poder llevar
un estilo de vida
cardiosaludable…
miocardio,
salud
de sable…
corto
circuito;
si tú me dices allahu,
yo te digo akbar.

OTRA LENGUA EXTINTA (MI PRIMER POEMARIO EN SOLITARIO)

17670790_10212264816084165_1846092338_oEl pasado lunes, 10 de abril, salió a la venta mi primer poemario en solitario, Otra lengua extinta, publicado por Suburbia Ediciones dentro de su colección Malas Tierras. 

Suburbia Ediciones publica el que es el primer poemario en solitario del poeta Jose Yebra. Dividido en tres libros: La memoria, Godless Dios y Animales casi domésticos, Otra lengua extinta recorre con maestría y pulso rítmico el pasado y el presente construyendo una poética de la cotidaneidad en la que el mero hecho de poner una lavadora se convierte en un acto de resistencia y arte.

“Sin rodeos, no vas a salir intacto de este poemario. Los poetas miran los pasos que dejan detrás de manera altiva, por encima del hombro, poetizando cada segundo que vivieron. Pero lo siento, no estamos ante un poeta. Porque lo de Jose no es poesía, es guerrilla hecha papel. Avanzar por sus páginas es escuchar, verso a verso, las bombas españolas que caían en Costa Rica que cantaba Strummer, o mirar directamente a la pupila, eternamente dilatada, del Duque Blanco. (…) Ahora, paga el billete, o cuélate, estás perdonado y justificado de sobra; y si tienes espacio al fondo del ALSA reclínate en tu asiento y disfruta del viaje.”

(Nayar Crespo Sánchez, en el prólogo, Las tres últimas filas)

Podéis encontrar vuestros ejemplares en cualquier librería o pedirlo a suburbiaediciones@hotmail.com y recibirlo en casa sin gasto de envío alguno; o también en estas otras direcciones: 

http://www.agapea.com/libros/Otra-Lengua-extinta-9788494547942-i.htm

http://www.paquebote.com/9788494547942/

Agradecidísimo a Suburbia y a la enorme editora Silvia Cosío.

 

MITOLOGÍA BASURA

El hilo de Ariadna

envíamelo,

que yo, como Teseo,

lo seguiré:

pero no habrá minotauros

ni ninguna otra barrera

aunque feroz es la carretera

o la vía del tren,

y pueden actuar,

hacer bien su papel…

Iré y quemaré ese ovillo,

lo convertiré en botillo

para no tener que volver jamás

a este maldito sitio.