VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XLII (FARTONES, A BARE FACE LIE)

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– ¡Joder, y ahora va y me saca del grupo, tía!

En estos días que viran hacia ese lado oscuro de la misma abstención y su prima hermana la abstinencia en los que yo vuelvo a madrugar como un mandril del Congo, he vuelto al alsa, y en este trayecto de vuelta entre Arriondas y Oviedo, cuando ya había conseguido llegar a la etapa 3 del sueño de ondas lentas – ¡con lo que me cuesta, joder! – poco antes de entrar en Infiesto, van dos universitarias y no sólo suben a este alsa, sino que se sientan delante de mí y comienzan a hablar a viva voz; es una conversación que ya traen de la parada, por lo que puedo notar. A tomar por culo las ondas lentas: ojos aún cerrados, oídos abiertos y a ver qué me tienen que contar.

– Vaya, Sara, igual te pasaste un pelín, ¿no?

– Joder, que yo no la insulté ni nada, sólo di mi opinión, y eso se puede aún, que yo sepa…

– Ya, ya, pero ya sabes que a ella le gustan, que le hace ilusión ir, y vas tú y…

– No me jodas, ho, si ya sabe lo que pienso, a estas alturas, tía…

– Ye que dan prestigio y dinero, Sara, eso no lo puedes negar, por mucho que tú tengas tus ideas sobre los reyes y demás…

– En eso toy de acuerdo, Olaya, que los premiados son gente de mucho prestigio, pero ¿que dan pasta?… ¡venga ya! Dan pasta a los de siempre: a la familia Botín, a los de los bancos y tal, ¿pero para nosotras? ¡Nosotras que estudiamos como hijas de puta y por un puto notable de mierda nos dejan sin beca mientras esto se llena de fartones que sólo buscan su puto beneficio, que quieren mercantilizar y privatizar la universidad para saciar sus putos intereses? ¡Y una mierda, tía! Que llevan años desfilando frente al Campoamor todos estos cabrones de la Gürtel y las tarjetas Black, joder, que se ríen de nosotros a nuestra puta jeta y no hacemos nada…

– No, si en eso tienes razón, ho, claro que sí, pero ye bueno para Asturias, eso no se puede negar. Que Oviedo y Asturias sean noticia mundial por unos días nos viene muy bien, trae gente, y la gente viene, y gasta, y…

(Casi me dan ganas de intervenir en este instante al recordar aquel día del año 2002 en el que llegué yo a la sala de profesores de Phoenix High School, en Londres, comentando muy ufano que le habían concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes a Woody Allen… Por descontado, nadie, salvo otras dos profesoras españolas, sabía nada de aquellos premios que yo mencionaba. Es que yo era ya muy mayor, aunque un pelín inocente aún.)

– Yo no veo un céntimo de todo eso. Somos de familias obreras, Olaya, y nos quieren quitar todo para estar a sus anchas, ¿es que no lo ves? Cada vez menos derechos, menos inversiones… A ver, unos premios como estos, sí, pero nada de fartones que vengan al Reconquista a vivir como señorones y señoronas unos días… ¡y jurados de treinta y picu persones! ¡Venga ya, joder! ¿No pueden votar por Skype y ya está? ¿Y no pueden llamase de otra manera? ¿Princesa de Asturias? ¡Homenomejodas! ¡Por haber salido de un coño “real”, por un óvulo fecundado por un pavo que se apellida Borbón? ¿Y eso ye igualdá? ¡Y una puta mierda, tía! Premios sí, pero sin fartones, joder.

– Ya, ya… pero sabes que a Ainhoa le hacen ilusión, que ya fue de azafata tres veces, que se emociona y todo, tía… Y ye tu amiga desde piquiñina, ho…

– Ya, y yo la quiero, tía, la quiero mogollón… pero que me saque así del grupo sólo por expresarme… jodeeeer.

– ¡Anda, mira, Sara, ya te metió otra vez! Espera, que ta escribiendo…

… prdona, Sara, ya sabs q me dan stos impulsos. N t nfades, q yo n me enfad. T kiero, tia!!

Y es ahí, en el momento en el que Sara centra su vista en la pantalla de su smartphone y sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas, cuando sé que llegarán unos momentos de silencio y sollozos que procuraré aprovechar para intentar de nuevo llegar a la última etapa de un sueño de ondas lentas que se me antoja ya casi como una entelequia efímera y mentecata. Ay, estos premios, qué bonicos que son, con esa Mafalda defendiéndolos a capa y espada como si… O, esperad, ¿no será que se apropian de su imagen aún a sabiendas de lo que la misma Mafalda podría opinar sobre estos premios?

Antes de intentarlo de nuevo – lo de dormir, digo – me imagino a Sara protestando el viernes que viene en la plaza de la Escandalera, y a Ainhoa en la Calle Uría aplaudiendo a premiados, premiadas y autoridades varias, y cuando todo acabe, las veo a las dos tomándose unas cañas por el Antiguo y riéndose como eso que son, buenas amigas.

Nah, como sé de sobra que el sueño se ha largado a otros mundos, a otras gentes, saco mis auriculares de la bolsa y vuelvo a perderme en la música…

Nothing but a bare face lie…

SHAMELESS DAY!

Mala Powers

Y si me brillas

ya no te comprendo

que no siento tuyas

esas palabras extrañas

con sonidos sibilantes

sordos y repetitivos

¿Quién eres,

que yo no te conozco?

No me brilles

te repito

que no capto

tu semántica deforme

tu morfología cuadrúpeda

de máquinas sin tornillos

de alcaldes entre vino

de ascensores compartidos

entre alientos mortecinos

ya de por vida repetidos.

¡Que no me brilles, joder!

¡Que te apaguen esa luz de una puta vez!

Y ahora vas en ese coche

hablando sin sentido,

que si esto o lo otro,

que si mi madre que si la tuya,

con ese chófer

que asiente aburrido.

Apaga, apágame, apa

apaga, apaga esa sinrazón.

Volumen de crucero

de cabeza de melón

para peatones de paso lento

no para runners pijos, no,

para caminantes de cabeza gacha

y sonrisa con brillo de babas.

No puede ser, no puede…

¿Otra vez aquí?

¡Que no me brilles,

que te apagues ya

ahora y para siempre!

Deja que anidemos de nuevo

en lo limpio de nuestras cabezas,

ignorantes y limpios,

afeitados y carcomidos.

¿Es que no te das cuenta

de que lo único que queremos

es sacar nuestras manos de los bolsillos

para decirte adiós muy buenas,

por y para siempre?

Que te vaya, bonito,

hacia el norte

por allí,

el desvío hacia tu camino

de eterno regreso.

RAJOYUS DECLINAT

Terry Gilliam Gif

Desde que escuché a Fraga en aquellos primeros años 80 decir en el congreso la famosa cita de Cicerón de su Primera Catilinaria, ‘Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?’, no había visto a nadie del Partido Popular declinar con tanta propiedad. Si no he contado mal, sería ésta la segunda declinación de Mariano, por tanto, por partes:

2ª DECLINACIÓN: Rajoyus-i

CASOS

SINGULAR

PLURAL

NOMINATIVO

Rajoy-us

Rajoy-i

VOCATIVO

Rajoy-e

Rajoy-i

ACUSATIVO

Rajoy-um

Rajoy-os

GENITIVO

Rajoy-i

Rajoy-orum

DATIVO

Rajoy-o

Rajoy-is

ABLATIVO

Rajoy-o

Rajoy-is

Extrañamente, por motivos desconocidos hasta el momento actual, se ha decidido por la segunda declinación del latín, cuando podía haber elegido perfectamente esa misma declinación, pero del griego. Conviene aclarar que la gran mayoría son de género masculino o neutro: Alfonsus-i Rus-i (corrupto de Valencia). Unos pocos sustantivos en -us son de género femenino, sobre todo nombres de árboles: pinus, -i (pino), malus, -i (manzano) Ritus-i Barberus-i (corrupta jefa, de Valencia también). 

  • Vos amo, Alfonse Ruse, Vos amo, futuere!,  de lo cual deducimos, sin temor a equivocarnos, que ‘Rajoyus amat Alfonsum Rusum’

Otro ejemplo ahora:

  • Rajoyorum dearumque aras Ritis Barberis ornabant ibique columbas et capras sacrificabant.

El cual demuestra a las claras que la aplicación de los recortes de estos últimos años ha sentado muy mal tanto a las palomas como a las cabras, que son en el fondo y en la forma mucho palomas y mucho cabras, siendo estas últimas en concreto tan mucho cabras que acabaron tornando en cabronas, corrupción mediante…

Y hasta aquí la lección de latín del día. No se olviden de seguir aprendiendo latín con Rajoyum en Mil Declinaciones (a partir de ahora en económicas clases particulares o con los fascículos dominicales de La Razón… zón… zón… … … … zóóóóóóóón… Ka – put!!).

IGNORANCE IS STRENGTH

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Querido Gil Scott Heron:

gil-scott

haz click en Gil Scott Heron, y él te lo cuenta

Como no sabía de antemano a quién dirigirme, pues me dirijo a usted como poeta visionario al que yo he admirado desde mi más tierna adolescencia, quizá influido por las enseñanzas musicales, literarias, culturales y de la vida en general, de mi progenitor, un hombre bohemio, vividor hasta el límite, tan culto como vago e irresponsable. Bueno, al grano, que me pierdo en soliloquios, Señor Heron, porque lamento muy mucho comunicarle que al final la revolución sí que ha sido televisada, está siendo televisada, continuamente, a todas horas. Imagino que, al llevar usted muerto casi dieciséis años, todo esto que le cuento le dará exactamente igual, pero es ver su imagen, tan poderosa, escucharle recitar con esa pasión y ese convencimiento definitivo del que cree poseer la razón misma, la de todos los tiempos habidos y por haber, y entrarme de repente unas ganas estratosféricas de decirle – eso sí, con toda la educación y el respeto que usted merece -, ¡Y UNA MIERDA!, porque seguro que algo había en el ambiente que se escapaba libre de sus poéticos cálculos, y ese algo no era otro asunto que la inefable estupidez humana…

En este momento quedan cerradas todas las líneas, todos los accesos directos al sistema de votaciones. Alea jacta est. Conectamos con la casa.

Los vemos, ahí están Luis y Rodrigo conversando, como dos buenos amigos, parece que con toda la tranquilidad de la que 2-13951-big-brother-orwellpueden hacer gala en estos momentos, aunque tablas, lo que se dice tablas en estos menesteres sí que tienen, eso no lo podemos negar.

  • ¡Buenas noches, Luis y Rodrigo!
  • ¡Hola, Mercedes, buenas noches! ¡Y saludos, España! – responden los dos al unísono.
  • Me veis bien, ¿no?¿Veis bien este sobre?
  • ¡Vayaaa, no me hables de sobres a mí, Mercedes, no me hables de sobreeeees! – dice Luis en tono jocoso mientras asesta dos codazos cómplices a Rodrigo, su amigote.

En el plató de televisión, el público asistente ríe con ganas la gracieta de Luis. Él mismo sonríe alegre ahora, como viniéndose arriba.

  • ¡Ay, por el sobre muere el pez, querido Luis! ¿Y tú, Rodrigo, que no dices nada, nervioso?
  • Muchas gracias, Mercedes… Bueno, no sé,… un poco, sólo un poco. ¿Puedo decir algo?
  • ¡Ja, que si puede decir algo! ¡Como asesor verbal no tienes precio! ¡Cuenta, cuenta!

De nuevo, risas generalizadas en el plató. La gente se lo está pasando muy bien.

  • Pues nada, que me gustaría confesar que…
  • ¡Quieto, parao! ¡Eso lo harás después de la publicidad!

Y pasamos a la música que introduce el logo de la cadena antes de “disfrutar” de la temporada otoñal de El Corte Inglés, que la gente tiene que seguir comprando, sin duda alguna.

– Ya estamos de vuelta, y Rodrigo quería confesarnos algo antes de escuchar junto a su amigo Luis la decisión de la audiencia. Venga, Rodrigo, ¿qué tienes que decirnos?

barry white power– Mira, Mercedes, y esto va también para toda España, ya sabes que aquí dentro todo se magnifica – “Todo, menos el dinero”, interrumpe Luis, volviendo a provocar la hilaridad del personal que asiste en directo desde el plató – Jejeje, bueno, quería decir que lo mismo ocurría ahí fuera, en nuestro mundo, pero no sólo se magnificaba todo, sino que hay gente que ha conseguido que paguemos el pato unos pocos gilipollas, como Luis y yo, que somos unos meros chivos expiatorios, que lo sepa toda España…

Un abucheo ensordecedor interrumpe la diatriba de Rodrigo.

  • Ya, ya, menos lobos, Caperucita… A otro perro con ese hueso, Rodriguito…¡Venga, vamos allá! ¿Listos?
  • ¡Listos, Mercedes! – ambos se dan la mano, se miran tiernamente a los ojos y se dan un beso de hermanos en la causa, un piquito final como último aliño al pastel de la corrupción.
  • LA AUDIENCIA… HA DECIDIDO… QUE DEBE ABANDONAR LA CASA… Y DIRIGIRSE DIRECTO AL PATÍBULO… DONDE LE ESPERA EL VERDUGO… CON LA GUILLOTINA PREPARADA… ¡¡¡RODRIGO!!!

En el plató, unos dos tercios aplauden y gritan de puro éxtasis, mientras el tercio restante suelta un espontáneo “NOOOO”, bastante mitigado por esa inmensa capa de jolgorio extra-catártico.

… Por eso, admirado Gil, quería pedirte permiso para hacer una nueva versión de “The Revolution Will Not Be Televised” eliminando ese “not” donde moleste y falte a la verdadera realidad que estamos viviendo en estos tiempos.

Ahora que también ha caído David en la versión inglesa de “Corrupted Big Brother”, no me importa tampoco quitar ese “no” del verso “there will be no pictures of pigs shooting down.” Me da la impresión de que no te molestará, ¿verdad?

¿Quién le iba a decir a Chomsky que al final la transformación esa de afirmativa a negativa no iba a ser necesaria en tu poesía, Gil? Una pena, sí. Sé que al final haré esa versión, y la recitaré con ganas e ilusión en la próxima jam poética a la que asista.

¿Tú me entiendes, verdad? ¿Gil? ¿Me oyes? ¿Estás ahí? Is the whole fucking World über alles? Dime, ¿por qué Jackie O se está sonando la nariz?

HABITUACIÓN, CUAL CEBOLLA RECIÉN PICADA – PARTE II

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II.

¡Cuánta basura nos inunda!

Da igual adónde mires,

tu vista sólo será capaz de ver mierda,

a pesar de tan dignos envoltorios,

a pesar de la buena voluntad de unos pocos.

Ya he encontrado mi pensamiento positivo,

pero seré egoísta y no lo compartiré con nadie.

¡Qué me enseñaron del cielo? ¿De Dios?

Nadie ha regresado, me parece, del más allá.

El niño le pide a su padre que le cuente una historia,

que se invente un cuento bonito que le ayude

a adentrarse en los laberintos imposibles del sueño.

Pero el padre no quiere, no sabe… no puede.

La impotencia rige el mundo,

su funcionamiento,

sus vueltas programadas alrededor del astro rey.

Si no crees en el destino, invéntate entonces un planeta

donde tú seas rey y vasallo, tirano y oprimido,

asaltante y asaltado,

explotador y explotado,

mierda y agujero del culo;

pene y vagina;

homo, hetero,

hermafrodita ante la eternidad,

a tus pies,

en el mismo horizonte,

nunca más lejos;

siempre tan cerca

aunque tan inalcanzable.

Como si te lo hicieses con tu propia madre,

con tu hermana, con tu padre y tu abuela,

a la vez, en el mismo lecho verde.

¡Ataquemos con saña el pensamiento teledirigido!

¡Odiemos sin tapujos todo lo vano!

¡Seamos violentos, joder!

De vez en cuando e incluso más a menudo,

un buen puñetazo en espiral

puede cambiar alegre nuestra fisonomía.

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XXXIX (DEATH OR GLORY / NUNS, NUNS, REVERSE, REVERSE!)

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20 de agosto de 2015

¡Cómo fastidia madrugar un día de agosto! Todo sea por mi hijo mayor, Martín, que tiene que ir a la dentista para que le quiten los brackets dentales metálicos, ¡por fin!, para cambiarlos a posteriori por unos alineadores transparentes, de ésos que parecen los protectores bucales de los boxeadores. ¡Si le está quedando la dentadura que parece una estrella yanqui de esas del cine, de las que gastan dientes mas falsos que un billete de veinticinco euros! Alsa de Llanes a Oviedo. En la estación subimos siete viajeros y dos viajeras. “Un viaje plácido”, pienso yo con ilusión, “igual hasta podemos echar un buen pigacín de hora y pico…” Celorio, para el alsa, Martín me da un codazo, “Papi, mira”, me dice señalándome la ventanilla a su derecha. Mis ojos se abren al instante como queriendo salir de sus propias órbitas: una horda de mujeres mayores, de entre 60 y 80 años, se agolpa frente a la puerta de entrada del autocar, ¡van a subir! Lucen todas un corte de pelo similar, corto sin pretensiones estilísticas de ningún tipo (me viene a la mente aquel sketch de Vaya Semanita, el de la peluquería abertzale, y pienso que también debería haber una peluquería para que todas estas mujeres puedan cortarse el pelo de la misma manera, lo cual, por pura lógica, me lleva a deducir que son ¡monjas! Pero monjas seglares, sin hábito alguno, aunque no es necesario para ir vestidas como tales.)

Las cuento, una, dos, tres… ¡treinta y cuatro! Adiós siesta, goodbye peace; mi cara compone cientos de poemas aceleradamente, pero soy un tío cabal, y sé que si no conduzco (ni carné de conducir tengo siquiera), tengo que conformarme estoicamente con lo que el transporte público me pueda llegar a deparar. Tras unos diez minutos de ir pagando un billete tras otro al conductor (van todas para Oviedo, ¡maldita sea!), se van sentando con regocijo y alboroto, el justo y necesario tratándose de siervas del Señor. A mi izquierda se sientan dos, al lado de la

That would be an ecumenical matter!!

That would be an ecumenical matter!!

ventanilla la Hermana Federica de unos 45 años, y en el asiento que da al pasillo una Hermana ya veterana, curtida y ducha en las duras batallas por el poder que en un convento puedan surgir; terminaré el viaje sin conocer su nombre. Se sientan ambas con un gesto la mar de serio. Arranca el conductor (que nos deleita con un CD que va de Melendi al Chica Loca de Paquirrín pasando por alguna Fitofitipaldiada – no las distingo, son todas iguales – o temas histriónicamente estúpidos que no dejan de decir una chorrada tras otra). Yo me dispongo a escuchar mi música para lo cual extraigo presto mis auriculares de la mochila, no quiero que mis oídos sufran. Cuando estoy a punto de introducirme el auricular izquierdo en el correspondiente pabellón auditivo, habiendo ya seleccionado antes a los Sleaford Mods, algo me interrumpe:

  • Se lo vuelvo a repetir, hermana Federica, ¡aquí vinimos a gozar de Nuestro Señor, no a odiar!
  • Lo sé, lo sé… Le pido disculpas.

Por descontado que esos auriculares regresan ipso facto al interior de la mochila. ¡Que le den a la música basura que aturulla el interior del autocar, que esto se pone la mar de interesante! Aprieto el botón de espía, ése que te abre las orejas incluso más allá del diámetro aconsejable por la ciencia humana, y me dispongo a disfrutar de una obra de teatro de carácter sacro ¡para mí solo!, si es que soy un privilegiado, joder.

No les faltó a las dos hermanas tema sobre el que comentar, dar su opinión, casi siempre con bastante mala hostia, como si estuviesen enfadadas con todo el mundo (no sé, igual hasta lo están y todo, porque la falta de sexo suele provocar mala baba, pero eso es mucho aventurar, ¿cómo puedo saber yo si les falta sexo o no? Ay, que no se puede ser presuntuoso, Jose… Bah, prosigamos, que se escapa el hilo, y no me refiero al musical, una pena.)

  • Que se lo digo yo, Hermana Federica, que da igual lo que el Santo Padre diga o deje de decir, que eso no es natural, que mucho se reían de aquello que dijo ana Botella de las peras y las manzanas, pero tenía razón, que lo que no es natural no es natural, y así nos lo dice la Biblia.nuns-6-2-630x294
  • Ya, si ya lo sé, pero es que…
  • Ni peros ni nada, Hermana. La familia tiene que ser el padre, la madre y los hijos; fuera de eso, no existe nada más.

(¿Natural? Ah, ya lo entiendo, lo natural es lo de la serpiente, lo de quedarse embarazada siendo virgen… )

  • Y lo que le estaba contando, hermana Federica, que va y me dice mi sobrino Julián que no va a bautizar al niño. ¡Qué disgusto, qué disgusto más grande! Ya le dije yo, que callada no me quedo nunca, “podrás hacer lo que quieras aún sabiendo que estás equivocado, pero ya me encargo yo de dejarlo todo bien, en su sitio, que voy a rezar cada día por ti y por ese niño abandonado a su suerte, sin dios al que rezar.”
  • Ya, ¿por qué será que ahora mucha gente no bautiza a sus hijos?

(Ya, mira que es raro el hecho en sí mismo, con lo de fiar que ha sido siempre la Iglesia Católica. Yo no lo entiendo tampoco, no, no… )

  • Y esas colas para la cocina, hermana Federica, con familias enteras que pasan hambre, sin un pan que echarse a la boca, y el Rato ese alardeando de opulencia ahí, en Gijón, después de haber robado todo lo que robó. A ése sí que lo tenían que meter en la cárcel, y no a esos pobres padres que roban por dar de comer a sus hijos.
  • Estoy de acuerdo, el perdón ante el señor, pero que paguen ante los hombres por todo el mal que están haciendo, con tanta avaricia, tanta soberbia…

(Vaya, no sigan por ahí Hermanas, que cualquier día cae implacable sobre sus cabezas la Ley Mordaza…)

  • Ay, mire, Hermana Federica, toda esa juventud descarriada, a DESCENSO SELLA 006.JPGdisfrutar sin límites de todas las tentaciones que les ponen delante de los ojos. (Estamos ahora en un embotellamiento a un kilómetro y medio para llegar a la rotonda que lleva a Arriondas, por un lado, y a Cangas de Onís, por el otro. Las Hermanas están observando como miles de personas están llegando al recinto donde se va a celebrar el Aquasella, un festival de música electrónica que atrae a miles de jóvenes venidos de muchos lugares. Algunos rostros, a pesar de lo temprano de la hora, ya denotan una perfecta mímesis con el evento.)
  • Ya, con lo sanas que son esas concentraciones mundiales de la JMJ, juventud comprometida con la fe cristiana, como tiene que ser.

(Estoy de acuerdo. En las dos últimas, Río de Janeiro y Madrid, casi se agotan los condones en las farmacias, y eso es sano, muy sano, siempre con protección… )

  • A ver… ¡A ver! Sí, sí, Hermana Virtudes, que ya estamos a 25 kilómetros de Oviedo… Sí, sí, vayan a esperarnos a la estación. Todo muy bien, sí, sí, salió todo muy bien… Sí, claro, ya se lo venía diciendo yo a la Hermana Federica, que no se puede vivir del odio, que aquí sólo estamos para gozar de Nuestro Señor Jesucristo – Habla a través de un teléfono móvil de aquellos Sony de los primeros dos mil. Predicando con el ejemplo de la austeridad. En cambio, la Hermana Federica se gasta un i-Phone 6 con carcasa celestial a juego y todo. Dos modos diferentes, y el odio, ¿qué coño pasará con el odio?
  • Ya le dije que llamara desde el mío, que en ése se oye fatal.
  • Ay, Hermana Federica, ¡que Dios la perdone, que tiene usted mucho apego a ciertos bienes materiales!

Y llegamos a Oviedo, a la estación. Martín logró dormir una hora larga; yo, en cambio, me lo pasé bien con la representación, una obra costumbrista, entretenida, plena de diálogos ágiles y con dos actrices muy buenas, muy versátiles. Faltaba un final con sorpresa para redondear la obra. Sale delante de mi hijo, las Hermanas y yo una chica llena de tatuajes, piercings, pelo corto, una camiseta de Bikini Kill, y nada más bajar el último escalón, con la Hermana Federica a su rebufo, da un salto y cae en los brazos de otra chica que la está esperando. Empiezan a besarse con una pasión demasiado extrema para los ojos poco acostumbrados de las Hermanas. Martín y yo nos miramos, las Hermanas lívidas, sin color ya en sus labios. Sonreímos y nos dirigimos a la salida, que ya es casi la hora de la cita con la dentista, no sin antes escuchar, “Ay, Dios mío, este mundo está perdido, Hermana Federica, ¡perdido!”

Aceleramos el paso mientras, sin saber ni cómo ni por qué, a mi mente llega “Death or Glory”, de los Clash… he who fucks nuns will later join the Church… (¡Vaya bien que silbo, rediós!)