APALANC-ARSE

Apalancarse

X. APALANCarse

mi sillón, mullido

tu dignidad, hundida

mi mar, tu mar

no son el mismo:

a esa cala

en mi yate

quiero llegar:

aparta tu bote

salvavidas,

tu patera, tu propio ser

que voy con prisa.

Argus Looking Back Mods 1964

Y. apalancARSE

contamos cada noche las estrellas

si las mareas así nos dejan:

atrás, nuestro infierno;

al frente, vuestra fortificación,

y nuestras retinas

súbditas infinitas

de una intemperie jamás deseada,

por ti ignorada,

muerte demasiado ajena,

vidas olvidadas al instante

una vez apagadas

vuestras voraces pantallas.

Anuncios

YE QUE YO NO SÉ QUE ‘JE SUIS’ YA

¿Y qué ye lo que “Je suis” ahora? Porque ya me pierdo entre tanta sangre, tanta bandera, tanto Alá, ISIS, tanta gente dejando aflorar esa vena nazi racista que llevan en sus genes sin haberse ni dado cuenta de ello. Leo que el 28 de febrero pasado hubo también un doble atentado del Estado Islámico en Irak, 70 muertos, aunque imagino que aquéllos debían ser de una liga menor aún luchando sobre el terreno contra el mismo enemigo, pero, ay, eran musulmanes, que aquí estamos en la Premiership, la liga BBVA, la Lega Serie A del Calcio… Recordad, no es lo mismo un golazo de Messi que uno de un jugador de la Unión Deportiva Cacabelense, por barrer un poco para mis orígenes.

Entonces, ¿qué hacemos ahora? Porque claro, la vieja y enferma Europa tiene este “problema” tan, tan enorme con esos refugiados que no tienen consideración alguna y huyen escopetados de sus países, cargando irresponsablemente con niños y niñas, bebés, como cobardes cuando tan sólo son cuatro bombas (o cinco) de nada las que les caen a diario sobre sus cabezas, todas ellas muy bien manufacturadas, y mejor vendidas y exportadas. Seguro que caben todos en Turquía, que allí hay sitio de sobra, demos pues una cantidad de dinero al gobierno turco, y que haga su trabajo de “barrendero” con la mayor eficiencia y eficacia posibles y a la mayor brevedad también posible. Plas, plas, nos sacudimos las manos. Dejadnos en paz, que aquí hay que sacar estos días fríos y lluviosos a pasear a cristos y vírgenes por todo el territorio patrio, que eso es muy importante, mantener las tradiciones, que no se nos escurran entre los dedos y que luego lleguen estos moros salvajes y nos impongan su religión tan aborrecible, tan odiosa y asquerosa que seguro que hasta huele mal, no a incienso, como la nuestra, tan limpia, ordenada y alicatada. Porque también hay religiones de Champions League y otras de Regional Preferente, como máximo. Como si no partiesen todas del mismo error inicial, vamos.

(Ay, ¡cómo me acuerdo yo ahora de los pobres dinosaurios, lo felices que estaban haciendo sus cosas típicas de dinosaurios en este planeta! Y, mira tú, de un plumazo, todos a tomar viento… Si es que nos lo tenemos así como muy creído, ¿no? Como si no fuésemos frágiles hasta decir basta un millón de veces y no nos pudiésemos largar así, zas, por el sumidero de la historia sin que nada ni nadie nos llegase siquiera a recordar jamás. Da igual que da lo mismo, porque, aún siendo muy triste y así como de llorar, ya no hay civilización ni su puta madre que nos acompañe.

Y hablando de dinosaurios, llegará – o no – el tal Donald Trump y se romperán de nuevo muchos cristales en una noche aciaga e infame mientras los muros dentados van creciendo sin fin para proteger a esa gente, la elegida, la que merece el pan, la sal, el vino y el petróleo, helicópteros y buena materia prima para poder abrir bien los ojos y que no les engañen esos puercos indeseables que suben del sur a contaminar sus tierras sagradas, depiladas y llenas de plásticos de lo más variado… SIEG! – sic.)Adolf Trump

Je suis José Yebra, y desde octubre de 1967.

Ahora, en un altruista alarde de paradoja ilustrada, vamos a quitarle hierro a tanta seriedad terrorista y pasemos al rincón poético. Esta vez, como buen ladrón de ideas y palabras ajenas, hago míos los versos de gente poeta de verdad, gente que respira poesía por todos sus poros alumbrando aromas que dejarían al Varón Dandy a la altura de boñiga pastosa de frisona del puerto. Fidelidad a muerte a sus normas ortográficas, sintácticas y semánticas:

a mí me da igual la guerra
macho yo me he puesto la alarma a las 12.30
que mania de los terroristas de hacer atentas
por las mañanas para cargarse myhyv
POR FAVOR eh no se hace nada bien,
qué poco nos preocupamos por los demás
hojalá se muriesen todos los de las noticias
y así lla no hablarían
de esa mierda de explosión
que asco por una explosión de nada
que culpa tengo yo de que se mueran a ver pffff
y a mi que me importa lo que haya pasado en bruselas
maxo
si aki no ha pasao na…
Cabroneh poned myhyv q a mi to esto
me suda la pollaaaa josdeputa
klaro ke duele ke muera gebtepero prefiero saber
con kien se ba sofia la chupapollas

Y para concluir, antes de que la muerte nos encuentre aquí, tristes y agazapados, pidamos a Polly Jean que nos preste la última rosa con vida…

EL CHICO ESCÉPTICO

El chico escéptico

no mira la playa,

no es Egeo,

igual que los demás.

El chico escéptico

pasa de las mareas,

de la luna también,

le parecen aburridas,

y si se ve nervioso,

apaga el botón del mar

y se va al desierto

a sudar su odio

a solas,

sin espuma

que acaricie ingenua

su dermis ya arrugada.

El chico escéptico

sabe que no ha crecido,

que su triste fama

de la muerte arrancada

no servirá

mas que para adornar

críticas bien escritas,

mejor pintadas,

a modo de arte,

en conciencias peregrinas,

huidizas y alicatadas,

como esa nueva,

la que llaman Dismaland,

porque Banksy,

que es muy listo,

ve de lejos la llaga

y allí introduce sus dedos,

y la gente progresista,

alborozada,

aplaude sonriendo

y con las orejas tiesas.

aylan kurdiEl chico escéptico

ya no respira más,

y desde su tarima flotante

escupe su desdén mojado,

que ahora nos cae,

firme y directo,

como tormenta de verano,

gota fría de miseria,

sobre la raza humana,

como plástica entelequia.

El chico escéptico

aprovecha el momento.

No le han brotado alas

como retazo simple de misericordia,

no,

mas la mierda nos cubre

con ese tufo celestial

que emana sin piedad

de los poros de la hipocresía,

bien pensante,

de los bienaventurados,

contenedores de esa sangre

que mana de la historia,

sin cesar,

de litros y libros,

billones de toneladas

de ellos,

densos

de vergüenza salada y seca,

y de rabia sometida.

El chico escéptico

ya no está,

otros miles, millones,

cubren el horizonte

con sus siluetas,

que sólo amenazan humanidad.