RETO: TRES FRASES FAVORITAS EN TRES DÍAS – DAY 1, FRANK ZAPPA

00 zappaPues que me han seleccionado para este reto de tres frases preferidas en tres días. Comienzo con ésta del gran Frank Zappa, “sin desviarse de la norma, el progreso no es posible”, que me sirve tanto como actitud vital como en mi trabajo como profesor. Sé que hay unas normas a seguir y demás, pero, siguiendo el ejemplo de esta primera cita, voy a saltármelas casi todas, porque sí, por ciencia infusa. Sí que voy a mencionar, faltaría más, a las dos personas que eligieron para esta actividad

1) Carmen, que escribe Con Mucho Garbo. Blog ecléctico, original, que desprende originalidad y alegría por todos sus bits.

y 2) Antonio Caro Escobar, Antoncaes, poeta con todas las mayúsculas del Universo, pegado a su tierra para desde ahí trasladarse entre sus letras hasta cualquier confín imaginable.

Y ahora me tocaría seleccionar a mí, y lo que voy a hacer es seleccionar a todo el mundo que me sigue a que siga el reto, si quiere, porque nada en este mundo tiene porque ser obligatorio, y yo os quiero a todxs por igual, que el amor está ahí para ser repartido.

Salud.

… DE LA VIDA XV…

Capítulo 26. Pedro llega a Oviedo. Más piezas que añadir al rompecabezas.

Ciclos de Mil Cabezas

XV.

“Hoy he pasado mi primer día en Asturias. He buscado piso, lo que me ha llevado casi todo el día. El piso está bien, me gusta mi habitación: amplia, no da a la calle, ¡pero sí que tiene una cama de matrimonio para mí solo! Ni siquiera he deshecho aún las maletas, y eso que aquí empieza a oler a chorizo que tira para atrás. Me da igual. Mis compañeros de piso parecen majos; tendré que ir tanteándolos, no quiero yo problemas de convivencia, aunque, eso sí, cada uno a lo suyo.

Sólo he pegado en la pared una vieja foto de mi abuela Dolores. ¡Qué guapa era! Murió joven, en la plenitud de su belleza, aquí en esta misma ciudad.

Abuela Dolores, estoy aquí; vengo a rescatarte, a salvar tu espíritu de las cadenas del tirano. ¡Salve al pueblo soberano que lucha por derrocar al tirano!

Mañana comienzo…

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VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XXXVII (CACABELOS, PILGRIMS AND SOME GRASS WHICH SINGS)

En mi pueblo, Cacabelos, cada mes hay cuatro días de feria, o de mercado, como cada cual prefiera denominar el evento en sí, el primer lunes y también el tercero del mes, y además los días 9 y 26. La Plaza Mayor se llena de puestos ambulantes llenos de ropa, frutas y verduras, embutidos varios, mantelerías, etc. 20150720_130145Recuerdo de muy pequeño bajar muy contento con mi abuela a ese mercado a comprar queso gallego de tetilla (nuestro preferido por aquel entonces), cecina, centros deshuesados de jamón, algo de ropa (aquellos calcetines de lana que picaban tanto como quitaban el frío en los duros inviernos cacabelenses), y, si se terciaba, alguna chuchería de aquellas de antes, pipas que dentro traían cromos pequeños de cantantes que se pegaban en un álbum rectangular de tan solo dos hojas, o el ineludible botijo de plástico lleno de caramelos minúsculos de todos los colores conocidos hasta la fecha. Pero los tiempos cambian, nos arrastran irremisiblemente con ellos aunque nos queramos resistir (en nuestras cabezas todavía somos aquellos niños de los 70 que correteaban libres por las calles del pueblo). Lógicamente, sigue habiendo pandillas de niños y niñas que quedan cada tarde de verano en el río Cúa. Aparte de buenos baños, claro está, juegan a las cartas, comen todo tipo de basura imaginable, hacen rondos con un balón que se supone que nunca debe tocar el suelo; forman largas colas en el trampolín para luego saltar desde ahí de todas las maneras posibles, con todo tipo de piruetas y volteretas la mar de arriesgadas que, en ocasiones, acaban con un ¡SPLOSH! la mar de ruidoso, de ésos que terminan con la espalda enrojecida durante un buen rato entre cachondeo generalizado. Alguna novedad se manifiesta por momentos, y no sólo en forma de smartphones, como en ese grupo de unos ocho niños y niñas que, 20150709_183702antes de correr lo más rápido posible en dirección al mencionado trampolín, gritan casi al unísono, “¡el último o la última que llegue al trampolín, maricón o lesbiana!”, y salen ipso facto como propulsados (y propulsadas, no seré yo menos) por un gigantesco e invisible resorte camino al trampolín, ese dios de la diversión del Cúa. Tiempos nuevos, de inclusión a pesar de la ausencia de corrección política que puede caracterizar la vida de un pueblo como éste. Tampoco ha disminuido un ápice la cantidad de tacos por segundo cuadrado que se pueden escuchar en el río, en cualquier terraza de verano por boca de seres que no levantan más de un metro y treinta centímetros del suelo, cantidad de palabras malsonantes que, por otro lado, sigue siendo directamente proporcional a la inocencia con la que siguen siendo pronunciados.

Y ahora, vamos con otro recuerdo, la confesión del día previo a nuestra Primera Comunión, allá por mayo de 1975 (en varios casos, casi se podría decir que primera y última, ¡y por el mismo precio!), nos hacía ser más que conscientes de que no debíamos blasfemar ni pensarlo siquiera en ese intervalo de tiempo que iba entre la susodicha confesión y la hostia consagrada de la mañana siguiente… Pues no, fue salir de la iglesia de Santa María por la sacristía, coger el balón y comenzar a jurar en arameo antiguo, todos a una entre carreras a patada limpia en la pelota, batallas de pedradas y juegos varios como el mítico cintalabrea. Lo que no puede ser, ni lo es, ni cambia, por lo visto.

El caso es que, en la feria del pasado 9 de julio nos encontramos por sorpresa con un puesto en el mercado que para mí supuso una grandísima y emocionante novedad, ¡libros de segunda mano! ¡muchos de ellos en inglés! Un señor los vendía a 3 euros, que luego se quedaron en 2 cada uno al llevarnos seis de una tacada.20150721_183943 Con la ilusión de comenzar a leer cuanto antes “The Grass is Singing”, la primera novela de Doris Lessing, me cepillé “Neither Here Nor There” de Bill Bryson en mucho menos tiempo del que había previsto inicialmente. Vamos ahora con Doris y esa referencia a la “hierba que canta” tomada directamente de la “Tierra Baldía” de T. S. Eliot. La edición es de Penguin Books, “reprinted in 1976.” En la tercera página, esquina superior derecha, se puede leer un nombre, Jesús Millán, y una fecha, 8 – V – 1976. ¡Ya me han liado! Antes de comenzar la lectura con el asesinato de Mary Turner, mi mente viaja hasta ese nombre, hasta esa fecha. 20150721_183919¿Sería ese tal Jesús Millán un estudiante de Filología Anglogermánica y Francesa? Y si no era así, ¿por qué narices leía en inglés, en 1976? ¿Sería hijo de algún inmigrante berciano en la Gran Bretaña?

Ahora mismo estoy tumbado sobre la hierba recién segada que cubre la vera del río Cúa, a la sombra, escribiendo esto que estáis leyendo con un bolígrafo y un bloc de notas que he comprado hace un rato en la tienda de Aarón, una de las dos de chinos que hay en Cacabelos, en la cual conocí a Jimena, de cuatro años, su hija, que me interceptó justo cuando estaba llegando al pasillo dedicado a la papelería.

  • Hola, me llamo Jimena, tengo cuatro años, ¿por qué vienes a mi casa?
  • Hola, vine a comprar un boli y un cuaderno.
  • Ah, pues muy bien. Yo ya sé escribir, ¿y tú?
  • Ufff, complicado, muy complicado, pero en ello estoy, a ver si aprendo.

Y con las mismas me abandona para hacer frente a dos señoras muy voceras que vienen buscando un palo para fregona. Puro desparpajo. En fin, sin tecnología cerca ni nada que se le pueda aproximar, no puedo investigar sobre la identidad del tal Jesús Millán. En cuanto llegue a casa, entraré en ese oráculo llamado Google y teclearé ese nombre con algo de aderezo como información adicional, algo tipo ‘filólogo’, ‘berciano’ o lo que se me ocurra. Pausa, pues, intermedio o lo que sea. Visiten un bar y tómense unas cañas, que este calor las merece.

No, que no me convence ninguno de los Jesús Millán que he encontrado a través de Google. Uno es Catedrático de la Universidad de Valencia, el otro es procurador con página web personal y todo. Por tanto, he decidido inventarme su historia, una breve, muy concisa, a modo de currículum vitae existencial.

JESÚS MILLÁN NUNCA CAMINARÁ SOLO

Jesús Millán nació el 12 de noviembre de 1955 en la habitación matrimonial de sus padres, que vivían por aquel entonces en el número 27 de la calle Santa Isabel del pueblo berciano de Cacabelos. Pasó de la teta materna a una infancia brutalmente divertida. Destacó en los estudios sin apenas esfuerzo alguno, y decidió a los 17 años irse a Salamanca a estudiar Filología Anglogermánica y Francesa. Allí conoció a Román, un burgalés amante de la pintura, muy atractivo, estudiante de Bellas Artes que viajaba a menudo a Londres ya que allí vivía su hermano Herminio. Antes incluso de convertirse en pareja, Jesús le encargó a Román una 20150720_220012serie de libros en inglés que necesitaría para el curso siguiente, el cuarto ya para él, lecturas obligatorias en varias asignaturas dedicadas a la literatura en lengua inglesa, y ese hecho obligó moralmente a Román el 12 de abril de 1976 a acercarse a una librería de esas de segunda mano que abundan en Portobello Road. En la actualidad, Jesús vive en Melbourne con su amor, Román Urtubi, y ejerce como profesor asociado de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Melbourne mientras Román continúa pintando y pintando sin cesar sin importarle una mierda si su caché sube o no, se siente reconocido en su comunidad y con eso le basta y le sobra. Son felices porque muchas tardes se tumban sobre la hierba fresca del Royal Park y escuchan en silencio como la hierba les canta sin temor, sin estridencia alguna.

Y aquí se acaba la historia inacabada de Jesús Millán, un cacabelense ilustre que surge como figmento libre, y puede que hasta aburrido, de mi imaginación. Ahora, sigo leyendo, que mi molicie me lo está pidiendo a gritos.

THE END…

NO WAY!!

Dos anécdotas recientes antes de un “corto y cambio” que se prolongará un mes y pico más.

  • Cacabelos está en el Camino de Santiago. 20150717_110024-1El mes de julio supone un incesante goteo de peregrinos y peregrinas de montones de nacionalidades diferentes que van cruzando el pueblo en busca de una sombra, de unas cañas, del albergue de la iglesia de las Angustias… Un andaluz camina al lado de dos chicas estadounidenses altas, guapas, sonrientes. Van ya por la Calle Mayor y llegan ahora a la altura del Mesón Compostela, cuya especialidad es el pulpo a la gallega (y a muy buen precio, justo es reconocerlo). “Girls, here, here, this is a place for to eat… Ay dioh, ¿cómo cohone se dise…? Octopussy, eso, here eat octopussy.” Las dos chicas se miran y se ríen. Adelanto con mi trote cochinero a ese trío peregrinante mientras pienso, “¿habrán ido directamente a la referencia James Bond o se habrán quedado sólo con el añadido jocoso del ‘pussy’?”

20150711_141004Como los veo con ganas de juerga, los mando a la Bodega de El Niño, a filosofar un poco con los lugareños y lugareños que allí suelen hacer la mañana. Además, por si siguen perdidos en la traducción, allí están a salvo, que “se hablan idiomas por señas.”

  • Vuelvo en alsa (¡por fin, albricias!) de Ponferrada a Oviedo. Son casi las tres de la tarde y en Fuentesnuevas suben tres chicas muy preparadas para una tarde de río o de piscina. A una de ellas le suena el móvil (un chunda-chunda que no reconozco), contesta, “qué hay, tía… no, no, pasamos de irnos a río de Molinaseca, que está lleno de viejos, nos vamos al de Cacabelos, que además los chorbos de Cacabelos están buenísimos… Jajajajaja, ya te digo. Sí, eso, nos vemos ese finde. Chaoooo.” Desde el fondo del alsa, me río para mis adentros mientras me acuerdo por momentos de aquel profesor que nos contó, allá por 3º de BUP, que en los tiempos de Bergidum Flavium, de romanos explotando la reserva aurífera de las Médulas, se llevaban hombres autóctonos hasta Roma (por cualquier camino, como bien sabemos) que una vez allí servían como sementales a la nobleza romana. Imagino que sería una broma local, porque nunca jamás he encontrado referencia alguna que mencione ese hecho… Vamos, aunque no dudo que llegara a ser cierto, faltaría más.

VALERIE ON REHAB

Hace hoy cuatro años la vida se volvía más aburrida: nos dejaba Amy Winehouse. Unos meses atrás escribí esta historia a modo de homenaje.

VIAJES AL FONDO DEL ALSA

Valerie Curtis era una chica moderna, demasiado moderna para su barrio, incluso para Beck Hole, su pueblo, puede que hasta para todo Yorkshire si me apuran. Cuando en noviembre de 2003 vio de soslayo a Amy Winehouse tocando “Stronger than Me” en el show de Jools Holland ni siquiera reparó en la fuerza que transmitía la voz de esa chica que cantaba con timidez mientras no cesaba de mirar en dirección a los dedos de su mano izquierda que interpretaban acordes en el mástil de su guitarra eléctrica – imaginaba Valerie que se debía ese hecho no sólo a su innata timidez, sino a su falta de destreza con la guitarra, aparte de que no se puede prestar demasiada atención a lo que emiten el la televisión cuando una está planchando su camisa preferida, lógicamente. “Bonita voz, de todas formas”, pensó mientras desenchufaba la plancha y se levantaba a poner…

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… DE LA VIDA… XIV

Aún estando de vacaciones y teniendo esto bastante en el abandono (septiembre llegará y todo volverá a la normalidad bloguera), seguiré publicando cada miércoles un nuevo “installment” de los Ciclos de Mil Cabezas. (Claro, es fácil porque ya los tengo escritos 🙂 ) Éste es el número quince.

Ciclos de Mil Cabezas

XIV.

– Comenzamos a hablar después de haber permanecido unos minutos en el más absoluto de los silencios. A mi lado, ella parecía un gigante (como el rey de su cuento…), cada cosa que me contaba sonaba a nuevo para mí. Estaba aprendiendo, tomando buena nota para comenzar de nuevo mi vida desde cero. Todo lo que para mí era antes perfectamente válido, se destruía… Para más cojones, me sentía fascinado por ella. ¡Jodeeeer!…

Pedro vuelve a iniciar una de sus pausas. Parece que sigue recordando para sí mismo y contándose el resto de la historia.

Fernando sigue respetando todos y cada uno de los silencios; deja que su amigo exprese todo lo que siente en cada momento. No se ve capaz ni de preguntar por no interrumpir la conexión establecida entre Pedro y su musa inspiradora.

– Perdona, tío. Me he quedado ensimismado, en blanco. Es la primera vez…

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… DE LA VIDA XIII…

No matter any given holiday, cada miércoles una nueva cita con mil cabezas que centrifugan a toda pastilla… Entrega número 14.

Ciclos de Mil Cabezas

XIII.

Pedro apuró las últimas caladas del porro y bebió whisky de la petaca que Ingrid se había traído consigo. Comenzaba a sentirse, de nuevo, un poco mareado. No quería hacer nada, tan sólo dejarse perder en el agujero negro de su interior, y escuchar lo que la chica morena que había conocido hacía unas horas le tenía que decir. Ni siquiera pensaba en sus padres, ni en lo que pudiera ocurrir cuando llegase el momento de marcharse para casa. Sentía, cada vez con más convicción, lo futil que había sido su vida hasta ese momento, no ya por haber probado las drogas, o haberse estrenado, aunque sin éxito, en el terreno sexual. No, lo único que sentía era que hasta ese día había vivido como un caracol, un puto caracol que vive con suma lentitud, y que siempre opta por el camino más fácil, el que contenga menos obstáculos…

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FECKIN’ SIX FEET UNDER, EEJIT!!!

La primera que lo dijo fue mi abuela Rosie, apoyada en aquella barandilla de aluminio que nos llevaba al desván mientras fumaba uno de sus cinco cigarrillos diarios,  (ahora imito perfectamente la voz ronca de mi abuela, atención.) “esta niña vale para artista. Llevadla a una agencia y ya veréis como nos saca de pobres.” Pobres no éramos, pero la ambición puede cegar cualquier entendimiento por libre que éste pueda llegar a parecer. De esa manera fueron llegando un anuncio de colonia para niñas, pequeños papeles en series y en películas de toda calaña… Y ahora estoy aquí, yendo hacia esa luz, la luz verdadera, aunque yo no lo sé, eso es lo que me dicen ellos, y yo les hago caso porque ya no tengo otra alternativa, que una cosa es hacerles caso y otra muy distinta creer en ellos, en su mera existencia. Así que, LA LUZ… THE FECKING LIGHT, EEJITS!!!

(Solía ver con mi padre, un guapo irlandés de Limerick llamado Seamus, una serie, Father Ted, y me reía yo mucho con los Padres Jack y Dougal, y ahí se me pegaron ambas palabras, tanto “feck” como “eejit”, ambas al límite lo eufemísticamente correcto, pero muy divertidas cuando son pronunciadas por ellos.)

Lights out!,

He with the cap said

But I was not here,

Not anymore.

Where am I now?

What is this shite?

What is this terrible smell?

Lights out!,

His anguish made him repeat,

But no,

I was not there,

Anymore,

The light was.

Where’s the doctor?

Bring the bloody doctor, NOW!!

No Six Feet Under anymore…

The most oppresive death

Is yet to come,

A death all so, so sudden

That it will frighten

The souls out of your broken bones.

Pues sí, gente corriente que en ese mundo vuestro se ha quedado, ése era mi mejor papel hasta la fecha. Tenía que morirme al principio de un episodio de la serie “A Dos Metros Bajo Tierra”(no era una de mis favoritas, que cada episodio empezaba con una muerte cualquiera que luego quedaba relacionada con la funeraria de la familia Fischer. Mi preferida sigue siendo la de aquella mujer que confunde unas muñecas hinchables que ascienden majestuosas hacia el cielo por el efecto del helio con unos ángeles y con Jesucristo que la llaman a unirse a su ballet celestial; sale corriendo de su coche y, ¡thump!, a tomar por culo.), una de las pioneras de ese gigante llamado HBO, entre las tres mejores de la cadena, dicen muchos de esos ávidos consumidores compulsivos de series.

Al final cambiaron mi muerte por la de un bebé de pocos meses que se despedía de sus padres cerrando poco a poco sus ojos y ya no despertaba más. ¿Cómo lo llaman…? ¡Muerte súbita! ¡Eso! Que se me había olvidado el nombre. Pues sí, también da mucha pena, a pesar de la paradoja que se les presentaba aquí, unas cuantas escenas ya rodadas con una muerte real, la mía. “Pero déjenlo así, no puede haber mejor homenaje que ese”, llegó a decir mi abuela Rosie. Se llegaron a reunir y todo, y al final, pues que no, que no podía ser, que a Alan Ball no le gustaba nada, que resultaba demasiado morboso e irreverente aprovechar una muerte verdadera que no cumplía con las exigencias del guión. ¡Pues vaya! Feck you all, eejits! Nadie me ha preguntado jamás mi opinión, y aquí sigo, escondiéndome de ellos y acostumbrándome a esa mierda de luz que me tiene la cabeza completamente loca. Hace unos días, hablando con Maisie Williams, la que hace de Arya Stark en Juego de Tronos, me dijo aquello que le enseñó su maestro espadachín, “fear cuts deeper than swords”, el miedo hace cortes más profundos que las espadas. Y así es. Todo el mundo me teme, soy como el espíritu burlón del estudio. Menos mal que tengo a Maisie, que es la única que me puede ver y que habla conmigo de igual a igual. ¡Hasta me pide consejo cuando se siente insegura! Porque sabe que yo vivo aquí y que de aquí nadie me podrá echar, ¡JAMÁS!

Soy Heather Becky O’Brian, y a la mierda con esa leyenda que interpreta la cadena como Home Box Office, ¡de eso nada! HBO soy yo.

El último viernes creativo que nos proponen desde el blog elbicnaranja antes de tomarse un par de meses de vacaciones estivales. Y eso que acabáis de leer es lo que se me ocurrió, con un montón de homenajes muy, pero que muy personales.

… DE LA VIDA XII…

Parada directa en el número 13, ¿Parada de los Monstruos? Veremos cómo avanza todo…

Ciclos de Mil Cabezas

XII.

Pedro decidió estudiar Filología Inglesa porque le apasionaba el Inglés. Sus grupos musicales preferidos eran casi todos británicos o estadounidenses. Podía pasarse horas y horas escuchando música, siguiendo las letras de las canciones, para luego traducirlas. También le gustaba el cine. No se perdía ninguna película en versión original con subtítulos que pasaban por la tele, en el Cine-Club de la segunda cadena. Se sabía los títulos originales de las películas, lo que le hacía parecer un pedante de lo más pretencioso cuando llegaba al Instituto y conversaba con sus amigos: “Joder, tengo un sueño de la hostia. Ayer me quedé a ver Freaks, de Tod Browning, hasta las tres menos cuarto de la madrugada. Es una película cojonuda, con todos esos seres deformes…”

“¡Ah, sí! Te refieres a La Parada de los Monstruos; también me quedé yo a verla. Pero si dices siempre el título en…

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VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XXXVI (DE RECUERDOS Y ESQUELAS)

Me acuerdo cuando de pequeño, estando con mi abuela en la cocina escogiendo lentejas, las campanas de la iglesia de la plaza de Cacabelos tocaban a muerto con su pausado ton… ton… ton… ton “Corre, José Luis, baja a ver quién murió “, me decía mi abuela Luisa, y yo corría a leer aquella esquela y memorizar aquellos nombres antiguos, Luciana, Pincio, Robustiano, Presentina… “Pues ni idea, como no ponen el apodo”, solía ser la respuesta de mi abuela, que es que antaño en los pueblos la gente se conocía por el mote familiar y no por los nombres reales. “Y tú, ¿quién eres?” “Yo soy José Luis.” “Pero, a ver rapaz, ¿de quién eres?” “Nieto de Luisa, La Golondrina.” “Aaanda, de La Golondrina, mira tú. Vaya buen mozo que estás hecho ya…” Y Luisa se fue a pasar aquel invierno de 1982 a Bilbao, con su hijo Saturno, mi tío, y yo, que estaba en clase el día que se fue, no pude despedirla. Y se muró allí en mayo de 1983, de repente, mientras desayunaba pan duro con café, como era su costumbre cada mañana. Por eso sigue conmigo, está conmigo, porque nunca la despedí y procuro hablar con ella cada día.