RAÍCES Y PUNTAS (OF BULLS AND MEN… )

En Túzaros de la Tramontana lo tienen muy claro, sus tradiciones son sus tradiciones y, según sus propias apreciaciones, ni un dios bajado de los mismísimos cielos celestiales va a venir a tocarles, sigo con una transcripción literal, “los cojones con hostias de prohibiciones, nuevas leyes y reglamentaciones al respecto.” Pero, para entender bien de qué va este asunto tan peliagudo y cómo se han desarrollado los hechos hasta llegar a este preciso instante, día quince de septiembre del año 2016, nueve y cinco de la mañana, hora en la que se suponía que toda la chavalada del pueblo ya debería estar ocupando sus aulas dentro del colegio ya que, oficialmente, hoy deben empezar las clases, o mejor dicho, deberían, puesto que unos mil quinientos activistas venidos de muchos lugares de España e incluso otros del extranjero impiden la entrada de cualquier niño o niña, maestro o maestra al Colegio Público Don Eulogio Barrachina, tenemos que remontarnos a más de cien años atrás, hacer un poco de historia. Como podréis observar, no sólo estamos nosotros, sino que también hay  más periodistas acreditados de casi todo el mundo, ya no queda ni un solo hueco en el que plantar una cámara de televisión. Programas que conectan en directo. Gritos de los unos, réplicas de los otros, amenazas con una gran carga de violencia. Un sin dios, en definitiva. Pero vayamos con los orígenes de esta tradición…

[Voz en off. Imágenes fotográficas en blanco y negro alusivas]

Agosto de 1901, un hombre alto, con un bigote bien poblado, con un traje a la moda, zapatos muy lustrosos, que huele muy bien (aromas hasta aquel momento desconocidos para el pueblo de Túzaros de la Tramontana), y que fuma en pipa mientras camina erguido, levantando220px-StateLibQld_1_207213_A._G._Murray,_1901 bien la cabeza y saludando a todo quisque con un leve toque de los dedos índice y pulgar de su mano derecha a la esquina de su sombrero nuevo, camina con paso firme en dirección a la escuela, donde se alojará desde ese mismo día hasta su muerte cuarenta y dos años más tarde. Es Don Eulogio Barrachina, el nuevo maestro, el que cambió todo, el que enseñó sin pausa a tres generaciones de tuzareños; el que instauró la tradición de las tradiciones en esta tierra norteña, la que se conoce como “El Bobo Alelao”. ¿Y en que consiste esa tradición? Muy sencillo, ese mismo curso, el del 1901 – 1902, Don Eulogio eligió a un chaval con cara de tonto para que fuese el objeto de las mofas de todos sus compañeros, y la idea no sólo cuajó en el acervo popular de Túzaros, sino que se convirtió en el evento festivo por antonomasia del pueblo. En los primeros años tan sólo eran niños varones los afortunados, pero a partir de 1940 (unos pioneros en esto de la igualdad de género en Túzaros de la Tramontana) ya se podían escoger niñas también; eso sí, aunque la maestra era Doña Remedios, nativa del pueblo, soltera y entera, no tuvo ella voto para poder escoger una niña para ser “La Boba Alelá” hasta ocho años más tarde.

Así eran los tiempos. Tanto caló, como bien dicen en el reportaje que acabamos de ver, en el acervo popular de Túzaros de la Tramontana, LA-SERVILLETA_2que hasta las madres despeinaban sobremanera a sus vástagos y les obligaban a ensayar durante días caras, gestos de tontos para que tuvieran suerte y fuesen elegidos para ser ese curso, uno cualquiera, el recipiente de burlas, mofas, hasta de pedradas a la salida del colegio si era menester. “Mira el mi Ramonín, ¡siete pedradas que le dieron hoy de camino a casa! Mira, mira que pedazo moretones tiene la criatura en las piernas, y ese chichón de la cabeza, que hace años que no se ve otro igual…” Y así año tras año, curso tras curso hasta llegar al día de autos, el de hoy, primer día de colegio, el de la elección del “Bobo Alelao” del curso 2016/17.

“Si no quieren verlo, que no vengan.”

“Tienen que respetarnos, es nuestra tradición y no hay más que hablar.”

“Son nuestras raíces, están bien sembradas en nuestra tierra, no podemos acabar con esto porque sería la ruina del pueblo.”

“Si no tuvieran este desahogo, la chavalada se dedicaría a andar persiguiendo a las cabras, tirándoles piedras, y más de una se despeñaría por los riscos, con lo que eso supondría para el dueño o los dueños de las mismas.”

En fin, con unas Elecciones Generales a la vuelta de la esquina, la polémica está más que servida. Todos los partidos prometen acabar con esta práctica, tradición, costumbre, cómo ustedes quieran denominarla, todos menos el partido en el gobierno, que sí habla de una revisión pero sentando a todas las partes a negociar. Ramirín García, el hijo de la farmacéutica, es, o era, el favorito para ser el elegido este curso. Su madre, en declaraciones a nuestra cadena, no deja de hacer extensible su disgusto ante lo que ella denomina como “tamaña injusticia”, ya que, según sus palabras, “de toda la vida de dios hubo guajes a los que pegar, acosar, escupir, insultar… pero estas modas pedagógicas, este rollo basado en las competencias clave que tanto promueven la corrección política no dejan en el fondo respetar el sentir de nuestro pueblo. ¡Y Cómo le digo yo ahora al mi Ramirín que ya no podrá ser el Bobo Alelao de este curso, con la ilusión que el tenía?”

“Mamá, es que yo no…”

“¡Tú te callas y dejas hablar a tu madre con el señor periodista, que aún te vas a llevar dos zapatillazos bien daos, bobo, que pareces bobo!”

Desde Túzaros de la Tramontana, informó Filiberto Saldaña para Antena Nova Forza.

Y ahora, antes de los deportes, hablaremos de ese rito ancestral tan arraigado en su pueblo, esa lucha entre hombre y bestia, desde Tordesillas, El Toro de la Vega…

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