VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR – PARTE V , CAREER OPPORTUNITIES

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Esa semana cubría Indalecio la el trayecto de Oviedo a Gijón y viceversa. Yo estoy ahí ese día de noviembre. Subo y paso por el detector mi tarjeta roja de la CTA, ¡bip! Compruebo que aún me quedan seis viajes. Detrás de mí suben dos chicas, una con hijo y la otra con hija, de unos seis o siete años cada uno. Viene la niña llorando desconsolada. “No te preocupes, hija, que ahora Ramonín es más alto que tú, pero cuando crezcas, tú te vas a poder poner tacones y él no”, le espeta la madre a la niña, que sigue manando lagrimones entre inspiraciones y expiraciones entrecortadas. “¡Cagondiós! ¿Y quién te dice a ti que Ramonín nun va ponese tacones cuando sea grande, o que la tu guaja nun va querer dir na más que en playerucos de esos de la estrellina?”, va y suelta por esa bocaza Indalecio, el conductor, así de sopetón. Todos los pasajeros dirigimos la mirada hacia su posición. Silencio. Luego hacia la niña, que ha dejado ya de llorar. Más silencio. “¡Venga, cojones, todo cristo a sentarse, que arranco ya, cagonmimanto!