ENVIDIA DESDE LA ENDIBIA

El Poeta Patético (también conocido como Patético Poetry) ha estado desaparecido un buen tiempo. Las circunstancias no fueron extrañas, que aquí paso a relatar uno de los motivos de tan larga ausencia. Eso sí, promete regresar con más fuerza y rabia que nunca.

“¡Oh, envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!” – Miguel de Cervantes

Hoy me despierto con la envidia subida. Leo versos que no entiendo más que yo, y necesito simplicidad en mi vida con la intención de que que las mariposas carnívoras de mi estómago no terminen devorando mis entrañas para salir volando a posteriori cual desbandada de octavos pasajeros a conquistar el mundo batiendo sus bellas e infinitas alas. Tengo que buscar algo de alimento, esta adicción a la poesía basura está acabando conmigo, pero no puedo más, soy un yonqui de la más pura intensidad, un drogadicto de la dependencia amorosa, del amor romántico, porque yo no puedo follar, que sólo sé hacer el amor y recorrer los lunares de tu espalda con mis dedos formando firmamentos que nos definen para vencer mis miedos a tu lado y sobreponerme a las adversidades del destino, porque

“poesía no son mis textos sencillos de niño, poesía es ella, es el sentimiento de quererla y aunque os joda nunca va a ser solo vuestro” … ¡NOOOO, JODER, LLEVADME YA!   ”Me acerco a ti y follamos, otros días hacemos el amor, depende de las ganas de ser viento de tu pelo,..” Por fin, un chute, uffff, qué relajación.

Esa misma tarde, en la frutería:

– Buenas, tardes, ¿la última o el último?

– Servidora – una señora que parece enfadada me responde casi airada.

Espero con armoniosa paciencia mi turno tarareando para mis adentros una de los Pixies (whores in my head, whores at my door, whores in my bed…). Ya me toca.

– Cuatro endibias, por favor.

– Perdona, no te he entendido bien, ¿has dicho “endivias” o “endibias”?

– “Endibias”, con be, que estoy utilizando el término no científico y, además, tengo hambre.

– Ah, estupendo. Pero, pero… Por favor, no toques la fruta, ¡no ves que no es higiénico?

“Qué importante es tener una persona que cuando todo va mal se acerca aún más”

– ¡Te encuentras bien?

“No tienes ni idea de lo que me gustas cuando sonríes”

– Pero tú, qué cojones… que estamos gilipollas hoy, ¡o qué? ¡Que dejes de sobar los melones, hostia ya!

“El sinónimo de orgasmo es que te acaricien despacito por dentro del pelo con los dedos”

– Mira, vas a llevar dos hostias bien dadas, imbécil, ¿ves la puerta, sí? Pues largo con tus pijadas, y nada de despacito, rapidito y bien rapidito. Que vea yo el movimiento.

“Y yo que soy tan de huir, me voy a quedar”

En ese instante, la frutera me lanza las endibias a la cabeza con muy mala leche mientras se va cagando con desparpajo y tronío en todos mis ancestros ante espectadores anonadados que no comprenden este arte.

“Por mucho que trates de pisarme no voy a dejar de florecer”

Esa noche no cenamos endibias, hubo que conformarse con unas lentejas del día anterior. Ahora vivo con miedo, agazapado en las cunetas, con un palo en mi mano para saltar y volar, metafóricamente hablando, desde mis versos perfectos de filología inglesa. Voy a conseguir el pentámetro yámbico definitivo en castellano. Porque, es cierto, me estoy quitando, y solamente leo basura de vez en cuando.

“Una sonrisa es una línea curva que lo endereza todo”

Phyllys Diller (que era de Ohio, no de Murcia)

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