VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR – PARTE X – L’ENTREPRENEUR

Y subió al alsa aquel día tan típico de orbayu veraniego astur un chico muy salao y con un aspecto harto saludable, de los de mejillas coloradas y perenne sonrisa profidén. Provenía de ese pequeño país escandinavo que es conocido como Islas Feroe, municipio de Vágur en la isla de Suðuroy, la más meridional de todo el archipiélago, e iba acompañado de un autóctono de esos que hablan demasiado alto e intentan utilizar el pretérito perfecto compuesto a la mínima ocasión sin tener ni puta idea de cuándo se debe usar adecuadamente, como por otro lado es costumbre en Asturias: “ayer he comido verdinas con langostinos.” (Pues chachi pa ti, chaval.)

Los dos visten como si fuesen a una larga expedición al Aconcagua, y portan mochilas de esas que van a reventar de llenas y con todo tipo de objetos colganderos que van realizando diferentes coreografías según lleven ambos el paso. Las han dejado en el maletero, como es lógico.

– Dos de ida a Llanes, por favor.

– Son 21, 70.

Y se sientan juntos justo detrás de Indalecio.

– Adoro a Warren Buffet y a Bill Gates, donar ese 99 por ciento a la caridad me parece sencillamente espectacular.

– ¡Qué grandes son, sí! Eso necesita el mundo, emprendedores como ellos.

Indalecio hace una mueca y sube acto seguido el volumen de la radio, sintonizada siempre en Radio 3 cuando es él quien está al mando. No soporta Indalecio la indolencia de esos seres humanos que sufren pasivamente, y no precisamente en silencio, de esa condición que él denomina de manera muy personal como “magnatismo” (esa manía suya de mezclar palabras como recurso semántico para ajustar definiciones.) “Y lo que nos queda con la puta LOMCE y esa mierda de la iniciativa personal y el emprendimiento. ¡Cómo si no supiésemos todo que casi siempre ‘emprendedor’ no es más que un eufemismo para ‘explotador’. ¡Putamierda!”, piensa para sus adentros Indalecio con el gesto ya pelín contrariado mientras va enviando miradas fulminantes por el retrovisor a esos dos pipiolos. Al menos desde el dial parecen comprender su presente inmediato y parecen insuflarle algo de ánimo… “¡Ánimo, valiente!”

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR – PARTE VII, DEGENERACIÓN SALVAJE

  • Coime, Indalecio, ¿dónde vas tan repeinao? Si hasta güeles bien y todo.
  • Nah, Nachón, que voy hasta El Olivar, ahí en la Calle Oscura, que presentan un libro de poesías…
  • ¡Home, no me jodas! ¡Poesías, tú?
  • Sí, ho, ye esti manguán que vien siempre en el alsa, José Yebra, el que escribe estes histories del Alsa, que me dedica algunas que pa qué…
  • Sí, ya sé, ho. ¿Pero ése que pinta en ese xaréu?
  • Ya ves, que escribió tres de las del libru, Degeneración Salvaje. Voy a ver cómo ye el asuntu…

10462486_1099054703452360_6088600265704592701_nY allí está Indalecio, en el Olivar a las 20.30, puntual como un conductor del alsa. Pide una cerveza, saluda al ínclito José Yebra, le reprocha un par de cosas que no le gustaron de la última publicación que el autor escribió sobre su persona, “joder, pero cómo se te ocurre contar lo de la Avecrem y el Risky”, y con las mismas, compra un ejemplar. Como el recital va con retraso, lo normal, se saca sus gafas, deja la cerveza en la barra, y pone cara interesante para leer algún que otro poema. Los tres del mencionado Yebra ya los conocía del blog: CORRE, CORRE, CORRE…… IN THE NAME OF… y UNAS POCAS COSAS, QUE ALGUNAS SON, con lo cual, busca algún otro al azar, y da con éste, de David González, en la página 99:

                       FULL METAL JACKET

de pie

en posición de firmes

en uno de los estantes

de mi biblioteca:

una bala de no sé qué calibre:

una bala de plomo en todo caso

con camisa de cobre o de latón:

una bala blindada

full metal jacket

de punta hueca además:

una bala que robé

en casa de un narcotraficante

en casa de jeremiah johnson

una vez que fui a comprarle

medio gramo de caspa del diablo:

el mismo diablo que carga las armas:

no con esta bala como es natural:

no con esta bala eue en realidad

no es una bala sino más bien

           

             una vida

             

             que alguien

             

             me debe:

“¡Hostias!”, pensó Indalecio, “es cojonudo”, lo cual corroboró cuando lo escuchó recitado a micro abierto por Ana Vega. Y allí se quedó, más intrigado que de costumbre, a ver aquel recital poético. No estaba David González, ese 29 de diciembre de 2105 en El Olivar, pero sí otros poetas, otras poetas “salvajemente degeneradxs”, Alberto Claver, Gema

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El Olivar se llena de poesía salvaje y degenerada. De pie, de izquierda a derecha, José Yebra, Laura Marcos, Kiko Martínez, Víctor Cuetos, Alberto Claver y Suarón. Agachado, Pablo X Suárez.

Fernández, Laura Marcos, Kiko Martínez, Suarón, Víctor Cuetos, Iyán Vigil, Pablo X Suárez y José Yebra… . Y se lo pasó tan, tan bien, que repitió la experiencia el día 4 de enero, esta vez en La Escuela Rock Bar de Cangas de Onís. Volvió a quedarse con la boca abierta al escuchar a Alberto Claver recitar con vehemencia su poema

                                 FACTURAS:

recuerdo la vez

que cortaron la luz

mientras comíamos:

se apagaron las bombillas

y la sonrisa de mi madre.

no tardo en recuperarla.

la luz.

10398088_946180368799574_3274956362080776775_nSe quedó intrigado al ver y escuchar a Kiko Martínez, hasta que se dio cuenta, “¡Hostia, si ye’l batería de Mala Reputación!” Un punto más a favor de la poesía en sí misma, que el batería de un grupo que le gusta haga poemas como éste:

                             TODO

Todo es equilibrio.

Todo tiene un por qué.

Armonía impresa desde hace siglos en cada rincón.

Silencios, que matan cualquier palabra,

aunque alguien se empeñe en bautizar

cada brizna que se encuentra lejos; lejos de su alcance.

Sacrilegio del humano cuando no sabe callar.

Le hizo gracia la “gilipollez” esa que hizo su “hagiógrafo” junto a Nayar Crespo. Eso de recitar en inglés mientras el otro pasa los subtítulos, uno V.O. y el otro S.E.

Desde hace ya unos días, Indalecio lee poesía… eso sí, a escondidas, “no vaya a ser que me pillen y piensen lo que no es, coime, que esta gente ye muy primaria.”

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Cuarteto poético salvajemente degenerado. De izquierda a derecha, José Yebra, Alberto Claver, Kiko Martínez y Nayar Crespo en La Escuela Rock Bar de Cangas de Onís, 4 de diciembre de 2016

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR – PARTE V , CAREER OPPORTUNITIES

Esa semana cubría Indalecio la el trayecto de Oviedo a Gijón y viceversa. Yo estoy ahí ese día de noviembre. Subo y paso por el detector mi tarjeta roja de la CTA, ¡bip! Compruebo que aún me quedan seis viajes. Detrás de mí suben dos chicas, una con hijo y la otra con hija, de unos seis o siete años cada uno. Viene la niña llorando desconsolada. “No te preocupes, hija, que ahora Ramonín es más alto que tú, pero cuando crezcas, tú te vas a poder poner tacones y él no”, le espeta la madre a la niña, que sigue manando lagrimones entre inspiraciones y expiraciones entrecortadas. “¡Cagondiós! ¿Y quién te dice a ti que Ramonín nun va ponese tacones cuando sea grande, o que la tu guaja nun va querer dir na más que en playerucos de esos de la estrellina?”, va y suelta por esa bocaza Indalecio, el conductor, así de sopetón. Todos los pasajeros dirigimos la mirada hacia su posición. Silencio. Luego hacia la niña, que ha dejado ya de llorar. Más silencio. “¡Venga, cojones, todo cristo a sentarse, que arranco ya, cagonmimanto!

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR, PARTE IV: BACK TO ONÁN

Como hombre fiero de costumbres recias, Indalecio bajaba siempre que podía al garaje cuando el resto de la casa ya dormía. Una vez allí, se metía sigiloso en su coche, un Seat Ibiza, reclinaba lo necesario el asiento y ponía su canción, “The Promise You Made”, de Cock Robin, un grupo californiano de mediados de los 80 que sólo triunfó (relativamente) en Europa. Allí estaba inmerso su primer pensamiento onanista allá por 1985, Anna LaCazio, vocalista femenina del grupo. En Tocata había visto el vídeo-clip, y con las mismas se había enamorado febrilmente de esa chica que comenzaba a dar saltitos descalza a partir del minuto 1.19. Esas miradas de Anna eran para él, no para Peter Kingsberry; ese “pleeease teeeell me!!” era el gran conseguidor de polla en su máximo esplendor. Esos casi cuatro minutos de canción, el tiempo justo para una paja exprés. Y así había sido desde hace ya casi treinta años, algo más que una promesa hecha a los 15 años. Hoy no iba a ser menos, “un minuto y treinta y seis segundos, ¡ahí vamos! ‘If I gave you my soul for a piece of your mind…’ Hostias, no, que se me cuela Doña Visi (era su profesora de inglés en 1º de BUP, la que les explicó la segunda condicional casi a final de curso, aunque Indalecio ya se la sabía gracias a Anna)… ¡Mierda, apura, apura, joder! Ya, ya va… ‘help me out of the life I lead…!’ Vamos, vamos, ¡vamooooooos, Annaaaaa! Ufff, siempre a tiempo… Mierda… ¡Mierda puta, joder! ¿Dónde coño están los kleenex, hostia?”

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR, PARTE II: EL JALOGÜÍN

Como esa persona llena de paradojas que siempre ha sido, Indalecio siempre celebra el Halloween aunque no pruebe jamás una Coca-Cola. Se ríe jactancioso de esa gente que dice que “el jalogüín no es más que una tradición yanqui, que celebren allí el Xiringüelu y beban culinos de sidra, no te jode.” “Ay, ignorantes, ignorantes”, piensa él mientras recuerda como vaciaba de pequeño calabazas con su abuela Rudigundis llevando una sábana a modo de disfraz de fantasma por encima.20151101_000431-1 Este año, como cada 31 de octubre, se va en su moto a La Fresneda, a disfrutar con sus hijos del truco o trato, y más tarde al baile terrorífico que tiene lugar en la carpa de la plaza, a bailar, a ver si hay suerte y se liga a una de esas muertas estilo mexicano que tan guapas le parecen. Pero él mismo sabe que la verdad verdadera se remonta al curso 1983/84, aquél en que repitió tercero de BUP y dos chicas estadounidenses vinieron de intercambio todo el curso a su instituto desde el mismísimo Salem, en el estado de Oregon. Charlotte se llamaba la que se encargó de organizar aquella mítica fiesta de Halloween, la misma que desvirgó impaciente a Indalecio en los vestuarios aquella misma noche de los muertos de 1984 al ritmo del “Last Caress” de los Misfits.

Cuando hubo él terminado, a Glenn Danzig todavía le quedaban 19 segundos de canción. Mientras él se enamoró como un pardillo, ella se enrolló una semana después con su mejor amigo, Darío, amor que fue eterno hasta el final de aquel curso iniciático. Por eso, cuando Darío ya estaba en las últimas por culpa del maldito SIDA y aquella manía imbécil que tenía de compartir jeringuillas con cualquier gilipollas, a él no le dio nada de pena; “¡que se joda!”, se dice siempre para sus adentros cada vez que se acuerda de aquél que una vez fue su mejor amigo. Sabe que todos los santos que Darío le pintó, terminaron por volverse demonios, pero demonios de los verdaderos, nada de cuentos ni de disfraces.

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – LAS MICROAVENTURAS DE INDALECIO, EL CONDUCTOR, PARTE I

Como cada domingo, salió de misa casi en pole position, y tras mojar las yemas de sus dedos en agua bendita, comenzó a persignarse tan ensimismado como de costumbre. Nada más cruzar el umbral del portón de la iglesia, se vio de súbito deslumbrado por el sol, y como no llevaba sus gafas de sol, se dio cuenta: “Anda, si Dios no existe, son los curas”, se dijo en voz muy baja a sí mismo antes de echar a andar muy decidido en dirección al bar de siempre mientras se secaba por defecto los restos de agua bendita en los laterales de sus pantalones chinos, tan nuevos como arrugados.