DE ENTRE TODOS, LOS GILIPOLLAS

6 de enero de 2002

– Ramírez… ¡Ramírez! ¡Ramírez, coño! ¡A qué cojones estamos, eh? Venga, a su puesto que hay faena. Y vosotros, venga, a soltar ya por esas boquitas que no estoy yo hoy pa’ muchas hostias en vinagre, que tengo que llegar a casa antes de que amanezca.

– No es más que un simple malentendido, señor comisario. Deje que le explique… Es muy sencillo. Hace ya un tiempo pusimos un anuncio en una página de Internet. Se trataba de conseguir unos camellos, tres en concreto, para mí y para mis dos camaradas. Allá, donde nosotros vivimos no hay camellos… La verdad, ni siquiera hay animales de ninguna clase. Bien, pues nos contestaron muy amablemente unos señores desde Colombia. No, no nos fiábamos demasiado, pero ya sabe, las prisas y todo eso, ¿no? Esos señores, si es que así se les puede llamar, nos cambiaron nuestros sacos, nuestra mercancía. Eso es todo.

– ¿Eso es todo? ¡Eso es todo? ¡¡Cagondios!! ¡No me toquéis los cojones… No me toqueis los cojones!

– No se enfade, buen hombre, ni diga esas palabras tan feas, que allá arriba pueden enfadarse, y luego… Vamos a ver, se lo voy a explicar todo más detalladamente, para que pueda usted entenderlo. Nosotros venimos aquí – obviamente no me estoy refiriendo a la comisaría – eso, que nosotros venimos aquí todos los años, en esta misma fecha, y eso desde hace ya muchos, pero que muuuuchos años.

– Joder, acabáramos, si son los Reyes Magos de Oriente, ¡ni más ni menos! … … ¡¡¡Cagohastanlaputamadrequemeparió!!! ¡Venga, largo de aquí, a tomar por culo! ¡Ordóñez! ¡Ordoñeeeez, yastá bien de tocarse la puntalrabo, hostia! ¡Venga y llévese a estos maricones a la celda 4!

– ¡Pero… es verdad, nosotros somos los Reyes Magos! Mire, no es más que nuestra misión, la que se nos encomienda, los juguetes para los niños.

– Mirad, me estáis jodiendo la noche, pero que muy bien jodida. ¿Tengo yo cara de gilipollas? ¿Acaso tengo yo cara de gilipollas, o qué? Los juguetes, los juguetes, ¿y las sesenta mil pelas que me he gastado yo este año en los putos juguetes, que? ¿Y los del año pasao…?

– No, no, si eso es así, tal como usted lo dice; pero no se confunda usted, nosotros sólo verificamos, comprobamos, impedimos que se extravíen, que se pierdan en el vacío cósmico.

– ¿… …? (comisario con cara de póker mirando fijamente a los detenidos mientras la ceniza de su ducados cae sin remisión sobre la ficha del portavoz de aquellos, él al menos así lo cree, pirados)

– Nosotros sólo actuamos, sólo somos parte del juego… un movimiento más de la partida. Venimos de Rejatoleigikan, un planeta muy lejano, un millón de veces más grande que éste, el suyo. Somos, por decirlo de una forma entendible, su “madre patria” entre comillas. Nosotros os creamos. Dios somos todos nosotros. O, dicho de otra manera, nosotros tres no somos más que tres neuronas de lo que ustedes llaman Dios, o Alá, o lo que quieran en cada caso. Un día, en plena partida, Rimúnides IV, el jefe supremo por aquel entonces, sacó un número primo indivisible por sí mismo, y por culpa de eso les enviaron a Cristo. Fue sencillo, porque sólo hubo que buscar una mujer crédula y un hombre más crédulo aún. Aquí, mi camarada, hizo un buen papel y consiguió que aquella inocente se creyese lo del arcángel… (yo, he de reconocer que me lo pasaba mejor con los egipcios, daban mucho más juego… no sé, ¿usted juega al mus?)

– Hombre, pues sí, con mi cuñao Manolo de pareja, que…

– Pues eso, comparar a los egipcios con lo que dieron de sí los cristianos es como comparar una buena partida de mus con un simple cinquillo. Pero bueno, que me estoy yendo por las ramas. Sólo le digo que si nos encierra ahora aquí, mañana sus hijos no tendrán juguetes, ni los hijos de su vecino. Nadie recibirá sus regalos. Así que usted verá. Ya no depende de nosotros.

– Ramírez, deje de escribir. No se si matarlos directamente a hostias o dejarlos marchar, porque no sé si me estoy volviendo loco, o es que estos tíos se hacen pajas con las orejas. A ver, si no he entendido mal, me dice usted, alteza, que esos sacos cargados de coca, de una coca pura al 94 por ciento, se los han cambiado unos señores que se habían puesto en contacto con ustedes ya que ustedes habían puesto con anterioridad un anuncio en el Internet ese de los huevos pidiendo unos camellos, y en vez de darles unos camellos con joroba y todo, les dan el cambiazo, o sea, que les cambian los juguetes por farlopa de la buena, ¿no es así? Claro que ahora los niños, si no tienen juguetes, por lo menos van a pasarse la primera semanita de colegio bien despiertos, ¿no?

– Le repito, señor comisario, que nuestra labor consiste en una mera verificación. ¿Acaso pensaba usted que en tan pocos sacos podrían caber todos los juguetes? No se haga el inocente ahora, que bien sabe usted que se ha gastado sesenta mil del ala en los regalos de sus hijos. En nuestros sacos iban los códigos de comprobación: Verificar, señor comisario, verificar. Deberían estar ustedes buscando a esos ladrones y no atosigándonos de esta manera tan inhumana.

– Vaya jeta que tienen aquí los Magos estos. No, si al final tendremos que estarles agradecidos y todo. Me habéis pillado hoy de buenas, pero que de muy buenas, hombre. Voy a impregnarme de eso que llaman “espíritu navideño” y os voy a dejar marchar. Me habéis caído simpáticos al final y todo. Hala, circulando, a la puta calle los tres.

– Ese cambio de actitud no es más que una ayuda de Arriba, ya sabe. Nos vamos, pues. Si es tan amable y me entrega las llaves del camión… Muchas gracias… Ah, y dígale a Ramírez y a algunos más de sus hombres que nos ayuden de nuevo a cargar los sacos en el remolque.

– Ah, no. Eso sí que no. Los saquitos, mi Rey, se quedan donde están.

– Usted verá lo que hace. Sin los sacos, no podremos hacer el trueque. No habrá regalos. Será el caos. El fin del mundo, de su mundo… Las tinieblas por siempre jamás. No sabe usted bien el poder que tiene en este mismo momento, más del que ningún ser humano haya tenido con anterioridad. Piénselo bien…

three-arrested

– Joder, tío, vaya rollo que tienes. ¡Pero si se lo ha tragado todo el mamón del comisario!

– Ya te digo. Se me ocurrió sobre la marcha. Éramos tres, un camión, sacos llenos, víspera de Reyes… Cojones, y que de algo me tenía que servir alguna vez el haberme tragado todos los putos capítulos de ‘Expediente X’.

– Y ‘La Guerra de las Galaxias’

– Joder, la trilogía, y más de veinte veces. ‘La Amenaza Fantasma’ no tantas, y ya es un poco más rollo, ¿o no?

– ¿Y viste ya el trailer del ‘Episodio dos, El Ataque de los Clones’? Vaya mierda, colega, si parece un pastelazo de cuidao, que al Lucas le ha dao ahora por el ‘Love Story’, no te digo…

DIFÍCIL DE VER EL FUTURO ES

Mirad esta imagen, la de arriba.

Miradla durante unos segundos, diez, quince, veinte… Ya.

Ahora, cerrad vuestros ojos y sentid el poder de la fuerza. ¿Lo sentís, verdad? Será pura coincidencia, o no, quién sabe, pero cada cuatro de mayo se celebra el Día Mundial de La Guerra de las Galaxias (claro, es muy sencillo, esa cacofonía que se produce entre “May the fourth” y “may the force”, pues no querida gente friki de Star Wars como yo: el origen nos lleva a – WTF!!- Margaret Thatcher!! El Star Wars Day nació a raíz de una publicación en el diario británico London Evening News del 4 de mayo de 1979. Se trataba de una nota en la que miembros del Partido Conservador del Reino Unido felicitaban a Margaret Thatcher por su recién adquirido puesto como primera ministra del país. “May the 4th Be With You, Maggie. Congratulations”, decía el escrito que dio lugar a un juego de palabras entre ‘May the Force be with you’ (’Que la fuerza te acompañe’), frase emblemática en la saga, y el número cuatro. Sin embargo, la nueva frase no se popularizó hasta varios años despuésExtracto de ‘La Vanguardia’ – 4/05/2016)

A ver, ¿Úbeda? ¿Sus cerros? Vamos a la casilla de salida otra vez: mirasteis ya la imagen, cerrasteis vuestros ojos a posteriori, ¡ajá! Perfecto. Una chica avanza puño en alto contra tres hombres con camisas blancas, corbatas negras, pelo muy corto, mirada al frente, expresión que indica un gusto especial por el número 88… Si me dicen que va a haber pelea en ese preciso instante y que tengo que apostar por uno de los contendientes, lo haría por esa chica de pelo rapado y bolso a rebosar sin dudarlo ni una milésima de segundo. Veo a esos tres retrocediendo muy aprisa mientras sacan sus smartphones de los bolsillos de sus pantalones para llamar con voz quejosa a sus rubias y sajonas mamás. Ellos pertenecen al Movimiento de Resistencia Nórdico (¿a qué, por qué resisten? ¿No provienen de tribus vikingas con un gran espíritu nómada? Que baje Ragnar desde la serie y os de un par de hostias bien dadas…), partido nazi sueco cuya pretensión no es otra que la de conseguir un gobierno nórdico nacionalsocialista, aunque ello requiera “un baño de sangre”, dicen. Ella, esa chica con más fuerza en ese puño, en esa mirada que millones de nazis desfilando como borregos, se llama Tess Asplund, y también es sueca, nórdica, fuerte, tenaz, luchadora desde esa determinación que desde la más pura lógica nos dice que una marcha nazi como ésa no debería haber sido jamás autorizada, porque nadie debe manifestarse para proclamar su supuesta superioridad sobre otro ser humano. Así de sencillo. Pero volvamos a la imagen: fijaos ahora en el policía que aparece a la izquierda de la imagen, ¿a quién mira con esa mezcla de extrañeza e intriga? Efectivamente, a la propia Tess, porque “como la policía no es tonta” sabe que tiene que vigilar más de cerca a la gente más fuerte, a la que se puede zampar a los demás de un sólo y certero mordisco. Y si una máquina pudiese medir el nivel de pánico, el de esos nazis supera abismalmente al que podría haber sentido Tess en ese momento. “Extienden el odio. Quieren un país blanco. Si llegan algún día a gobernar, me echarán, echarán a mi familia.”, es lo que declara luego la propia Tess al periódico británico The Independent. No Fear… NO FUCKING FEAR!!

Cuatro de mayo, sí, La Guerra de las Galaxias no ha terminado aún. Cuando Yoda estaba entrenando a Luke Skywalker en Dagobah, este último le preguntaba al gran maestro Jedi, “¿es más fuerte el lado oscuro?”, “No, no. Más rápido, más fácil, más seductor”, fue la sabia respuesta de Yoda. La seducción rápida y volátil de lo fácil, del no pensar y con ello pertenecer al grupo, a esa saga de seres irracionales que desde el miedo intentan controlar el devenir del ser humano atendiendo a razones que nunca superarán el nivel inicial de la dialéctica. Si esta imagen fuese parte del plano de una película, y tuviese como tarea que seguir el argumento de la misma, ahora dejaría a un lado a Tess y me centraría en ese chico que podéis ver a la derecha de la imagen, el que lleva puesta una parka negra con el gorro de la misma por encima de una gorra blanca, porque ese chico lo está grabando todo con su móvil, y aún no sabemos si será parte de La Primera Orden o de la Resistencia, de la Nueva República. Sí sabemos, en cambio, que la fuerza está con Tess, y que ese puño puede ser mucho más mortífero que cualquier espada o sable de luz. 

¡Que la Fuerza nos acompañe!