VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XL – THEY MADE YOU A MORON

21 de diciembre de 2015

Ahí está, tan puntual como siempre. No es un alsa al uso, ahora hablamos de un autobús de línea urbana de Oviedo, la F1 de TUA. Las caras de la gente no me cuentan hoy demasiadas cosas, por tanto, subo, me siento al fondo y me dedico a pensar contemplativamente. En la radio lo acaban de decir, ¡ya tardaban!, “la resaca electoral”, y ahora veo números ante mí que entre neblina funky-festiva se van transformando en canciones, jingles, en lo que sea que se me ocurra con tal de despistar con ecuanimidad (¡ja!) esta oscuridad mañanera.

  • 123 – Un, dos, tres, aquí estamos con usted otra vez… Viaje de nuevo al horror, como aquellas otras historias de Chicho Ibáñez Serrador, las que se suponía eran “para no dormir”, sus dos rombos así lo indicaban.

  • 90 – ninety… nine red balloons. Sí, se han perdido nueve, o quizá más, pero, siendo justos, más de los azules subieron anoche al limbo de los globos que se escapan. Nena, ese one hit wonder de los años 80. Ay, que de entrada no, que no va a ser…

  • 69 – Obviedades aparte, recurro a las 69 canciones de amor de Stephin Merritt y sus Campos Magnéticos… Oh, How Fucking Romantic!

  • 40 – Virgen a los 40. Un Steve Carell sin gracia alguna, que de tanto puenting extremo se quedó en tobogán de parque infantil, así, a pelo.

  • 2 – Más de 900.000 personas, a más de 450.000 por escaño; dos escaños angula frente a montones de escaños mejillón en escabeche de marca blanca. (Y mi hijo mayor estudiando eso de la proporcionalidad en la asignatura de matemáticas. ¡A ver cómo le explico yo esto, que además soy de letras ? Mejor le pongo Song 2… )

Claro, D’Hondt you fuck with my law, you scumbags!!! 

No, no, no…

Veamos ahora a esos yanquis bailando tan electoralmente contentos:

D’Hondt stop, thinking about tomorrow!! Ahí los tenemos, mucho ‘Mac’ y poco ‘Fleetwood’. Mucha manzana y poca discordia.

Se aproxima mi parada en Menéndez Pelayo, Ciudad Naranco. Como mi mente es libre, viaja ahora hacia ese mundo raruno de los mashups, tan divertido como innecesario. ¿Camela y Muse? No, no se trata de parecidos o pseudoplagios esta vez.

¡Ya lo tengo! No Future, La Vida Sigue Igual; Sex Pistols y Julio Iglesias, y no lo encuentro, que no existe siquiera, por la gracia divina de los mercados y la empatía dicharachera e intachablemente histriónica de ese lugar de “culto” al que llaman Bruselas.

Lemmy, hoy es un día para que me lo digas tú y no Johnny Rotten: God save the Queen, a fascist regime, they made you a moron…

LOS VIERNES, FLAGELACIÓN… ¿O AMPUTACIÓN?

Me gusta el fútbol. De chaval no se me daba nada mal eso de dar patadas a un balón. Pero en este preciso instante tengo la ligera impresión de estar aquí por motivos muy distintos a los del insigne deporte del balompié. No recuerdo haber sido fichado a última hora por el Kabul Deportivo… o por el Kabul ‘Football Club’, o como cojones se llame el equipo de aquí. ¡Puta resaca sexual de Dios, o del mismísimo Alá! No entiendo lo que me dicen, tampoco ellos hablan inglés o castellano, aunque por la premura de sus gestos, me parece que soy el siguiente. ¿Qué habrán hecho con ella? ¿Qué coño pretenderán hacer conmigo…? Y vaya como gritan estos condenados; hay que joderse, seguro que van ganando.

Conocí a Lucía por teléfono, en una de esas mal llamadas líneas de “amigos” en las que prevalece el sexo inmediato por encima de la aparente necesidad de una amiga (o amigo) que llene tus horas nocturnas, depresivamente muertas. Por supuesto que tengo mis amigos y amigas, pero soy un desastre para el amor en todas sus vertientes, romántica, pasional, puramente sexual y animal… Me envicié con un maldito 906, y por allí apareció un día Lucía. Estaba llamando desde una cabina de teléfono, excitada, provocando en mí una sobresaliente erección. Nos masturbamos diciéndonos, susurrándonos todas las guarradas posibles dentro de aquel contexto tan inusual. Eran las cinco de la mañana de un sábado cualquiera de cualquiera de estos últimos inviernos. Me contaba que tenía su mano derecha bajo la falda, bajo las bragas ya empapadas, que un chico al que había conocido esa noche la había puesto a cien. Yo aproveché su punta de velocidad para ensuciar mi sofá de diseño debido a mi apremiante incontinencia seminal. De fondo, como banda sonora contribuidora al clímax del momento, se podía oír como iba insertándose cada una de las monedas de veinte duros por la ranura de aquella cabina … La ranura. A pesar de suceder todo tan rápido, todavía tuve la suficiente capacidad de reacción como para intentar entablar un esbozo de conversación con ella. Durante la misma, conseguí darle (y que apuntara) mi número de teléfono. Me llamó al día siguiente. A los tres meses ya vivíamos juntos. Nuestra casa sudaba felicidad por todos sus poros. Follábamos en todas y cada una de las esquinas. Hasta que un día,  en nuestro camino de rosas sin espinas, se interpuso mi trabajo…

– Pasa. Pasa y siéntate, Jorge. Hemos decidido que hay que hacer un reportaje sobre Afganistán, sobre esos cabrones de los talibanes.

– ¿Sí?

– Ahí es donde entras tú. Toma, dos billetes para Kabul, con transbordo en Ankara, para el jueves que viene. Confío en ti. Dani te lo explicará todo más en detalle, él se va contigo. Ahora, si no te importa, tengo una reunión con esos italianos de mierda… Ya sabes, se creen que lo saben todo y…

…Y allí estaba yo, volando hacia el mismo centro neurálgico del terror. (Uno de mis sueños más recurrentes y utópicos consistía en retroceder en el tiempo y vivir, cámara al hombro, la guerra de Vietnam. Ser uno más de ellos. Duro, resistente, acero puro con tabaco liado en perfecto cigarrillo despuntando en el lado izquierdo de mi boca, dándole a mi perfil un aire invencible, indestructible; y en mi casco alguno de esos lemas tan impactantes como “Born to be Wild” (Nacido para ser Salvaje) o alguno parecido. Tener alguna justificación para mis continuas depresiones… ¡Aquellos Charlies!) Mi primera reacción ante tan descabellada propuesta de reportaje fue, lógicamente, negativa. Tenía miedo. Pero Lucía me convenció de que aquella oportunidad, aquel hipotético salto a la fama no podía dejarlo pasar de largo así como así…

En este preciso instante estoy fumando mi último cigarrillo – no pretendo ser agorero, pero es que era el último de mi última cajetilla, y ahora no estoy en condiciones de ir a comprarme otra a ningún posible estanco -, pero ni llevo casco ni se me ocurre ningún lema adecuado que refleje certero mi actual situación. El griterío es ensordecedor. Más de treinta mil personas abarrotan el estadio olímpico de Kabul. No tienen nada mejor que hacer un viernes por la mañana.

El reportaje iba más que sobre ruedas, casi seis horas de imágenes todas ellas difíciles de desechar, de esas por las que hasta más intrépido de los reporteros llegaría incluso hasta a matar sin dudar un solo segundo. Dani y yo estábamos pensando incluso en la posibilidad de proponer al jefe una serie de cuatro o cinco capítulos… pero apareció “Ella”, otra vez “Ella”, y nuestros sueños… mis sueños se desvanecieron, porque “Ella” parecía actuar bajo la presión del más arriesgado de los guiones. Pensé que cuando Lucía me había dicho, medio en serio medio en broma, que intentase traer como recuerdo una prenda íntima de una mujer afgana, estaba bromeando; me lo repitió siete veces, la última en la puerta de embarque del aeropuerto de Barajas, antes de darme un beso y un apretón de despedida, al oído, como insinuando algo; algo etéreo que acabaría tomando forma. Nuestro avión despegó y yo estaba realmente excitado. Me dormí y soñé todo esto, como anticipándome premonitoriamente a los hechos. Era un reto para mí, para ella… para los dos. ¡Seré gilipollas!

 “Ella” me hizo una seña y entré sin dudarlo en su morada; “Ella” me dejó filmar; no hablábamos el mismo idioma, pero eso daba igual, porque “Ella” se quitó el burka, y yo me quité mi cámara y todo lo demás. Hicimos el amor salvajemente, perdiendo sin remisión toda noción del tiempo. Pensaba yo en Lucía, en su propuesta, en que aquella mujer no llevaba nada puesto bajo su vestimenta, el burka opresor. Me quedaba irremisiblemente sin trofeo. Ella no me creería. “¡Ya lo tengo!”, me dije con el pensamiento mientras seguía moviendo acompasadamente mi pelvis, y, aprovechándome traicioneramente del profundo sueño que la invadió, que siguió tópico a su sonoro orgasmo, la filmé desnuda; me atreví con todo tipo de primeros planos… … y ahora, aquí sentado en los vestuarios de este estadio olímpico, en los del equipo visitante, por supuesto, sé que, después de todo, el trofeo se lo quedarán ellos. Acaban de fustigarla con cien latigazos; a su vera, un hombre cantaba consignas islámicas…  Sé todo esto porque en este preciso momento pasa a mi lado; está totalmente exhausta… Pero, ahora que la miro bien, ¡no es “Ella”! Uno de mis perros guardianes se acerca hasta mi posición al notar mi expresión de sorpresa. Habla inglés, ¡qué extraño!, y me aconseja que le escuche solamente, que no desea que ninguno de sus compañeros talibanes sepa que conoce “la lengua del mismísimo diablo”. Me explica que según la sharia (ley islámica) una mujer adúltera soltera debe ser azotada cien veces, como ésa que acaba de pasar sin casi resuello; sin embargo una mujer casada es lapidada hasta la muerte. Entiendo y me callo. “Ella” lapidada y yo esperando veredicto. ¿Por qué ese cabrón no me ha dicho nada sobre la suerte que me espera? ¿Qué nos cuenta la sharia acerca del castigo que se debe infligir a un hombre soltero adúltero? Yo, la verdad, no pienso preguntar. Puede que al final hasta tenga suerte y todo. Dani ha podido recuperar mi cámara, también algunas cintas de vídeo. Me hizo una señal de “todo va bien” antes de que me metiesen a empujones en los vestuarios de este estadio. Estaba bien oculto entre el público que iba entrando pacientemente a ver las “actuaciones” de hoy. Bueno, vale, por lo menos Lucía sabrá que no la he defraudado, que la merezco tal y como no merezco el castigo que éstos hijos de puta me van a imponer así, a la ligera, sin juicio previo ni veredicto. Además, ya no hay tiempo para posibles soluciones mediadoras. El viernes me pillan infraganti y el mismo viernes me van a… ¿lapidar? ¿flagelar? ¡Qué sé yo, joder!

Mierda, ya llegó el momento de debutar en este estadio. Cierro mis ojos y que sea lo que Alá quiera…

“La multitud grita enfervorecida, señoras y señores. En el equipo de casa podemos ver a la formación titular al completo, cuatro cirujanos del Ministerio de Sanidad; a su lado, un soldado de Alá sostiene entre sus manos un escalpelo. ¡Que emoción! ¡La tensión es tanta que incluso podríamos decir que corta, como ese mismo escalpelo! El equipo visitante, con pocas, más bien nulas posibilidades de victoria, y formado solamente por un periodista español, se arrodilla pidiendo clemencia; pero no, los cirujanos lo tumban en el suelo, lo anestesian localmente y… ¡Lo capan, señoras y señores; le cortan sus genitales! ¡Es indescriptible, ni la policía puede siquiera contener la avalancha del fondo sur, donde se ubican todos los viernes los “Ultras Talibán”! Un guerrillero de Alá se apresura a recoger del suelo el pene y los testículos ¡y los muestra a la multitud en actitud victoriosa! Está claro que ya no habrá partido de vuelta, la eliminatoria queda sentenciada en Kabul.

Lucía, Lucía… no me cuelgues, que yo no te he defraudado… no te he defraudado.

 

CUT YOUR FINGERS, BUY A VIBRATOR

Otro viernes más. Las ocho menos veinte de la mañana, las ruedas del autobús giran y giran, giran y giran, siguen girando todo el día, al menos será así hasta las 23.30. Es el F1, que me lleva raudo hasta el Naranco, y a más velocidad que el MacLaren de Fernando Alonso, aunque eso es demasiado sencillo como para tenerlo en cuenta. Todavía está oscuro el día, y miro absorto por la ventana como otros seres zombificados se dirigen parsimoniosos a sus respectivos puestos. Canturreo para mis adentros aquella canción que decía “Friday, Friday, kicking down on Friday”, y me acuerdo de aquel videoclip tan, tan horriblemente malo que no podías dejar de mirarlo y alucinar con la letra, el ritmo, las caras de la gente, los escenarios elegidos. Demasiado pegadiza para sufrirla solo, y ahí estaba ese cachondeo en las redes sociales, que acaba convirtiendo como por arte de magia algo tan espantoso en una cosa buena, hasta de culto (“So bad, it’s good, people!”) Yo me curé del todo con la estupendísima versión death metal.

Rebecca Black, claro, no podía ser otra la que atacase de improviso desde ese paralelo subliminal con su Friday de destrucción masiva. Ya puestos (o sobrepuestos, según se mire), pienso ahora un rato en que para Rodrigo todos los viernes eran Black. Chollo libre de polvo y paja, de culpa venérea entre putas y varios. Debe ser la norma entre esa gentuza, reflexiono justo antes de apearme. Llego al instituto, el I.E.S. Monte Naranco, con tiempo más que de sobra para organizar mis clases del día. Dos alumnos estudian contra reloj muy agobiados mientras ocupan todo el ancho de la escalera. De 2º de bachillerato, lógicamente. Me dejan pasar con suma condescendencia sin darme siquiera un monótono ‘buenos días’ a pesar de lo atronador que debió sonarles el mío previo. Toda la sala de profesores para mí. Durante poco más de dos minutos ésos serán mis dominios, esa mínima Invernalia engullendo contenta todo el frío reciente de este otoño. ¡Ahí está el periódico de hoy! La Nueva España, ¡Cuál si no? Todo mío. Un recorrido rápido hasta que llego a las esquelas del día y me acuerdo de repente de aquel juego que hacíamos hace ya unos años en un instituto de la Cuenca del Nalón en el que trabajé muy a gusto. Tal juego consistía en que una persona escogía el nombre de pila de un difunto o una difunta de entre todas las esquelas, lo decía en alto y el resto tenía que intentar adivinar su edad. (Si no recuerdo mal, un compañero lo había visto en una película y lo había importado a nuestro contexto.) En este momento estoy jugando yo solo. Joder, no doy ni una. Llega una compañera.

– Buenos días.

– Buenos días.

– Parece que llegó ya el invierno.

– Así es…

Venga, una última esquela… ¡Al fin acierto una edad, carajo! I am the Champion, my mates!! Pero dura poco la alegría del ganador porque a mi mente llega ahora triste esa idea que me cuenta ufana que el pobre Edelmiro ya no podrá disfrutar hoy de esos maravillosos descuentos importados que nos proponen en el Black Friday… (¿o es más bien “Black Fraude”?). En El Corte Inglés lo echarán de menos, seguro; en Media Markt irán directos al grano y harán un póster póstumo en el que podamos leer “Edelmiro no era tonto.”

Vamos, ya poco le queda a este noviembre. Empieza el lío, el descontrol…

IGNORANCE IS STRENGTH

Querido Gil Scott Heron:

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haz click en Gil Scott Heron, y él te lo cuenta

Como no sabía de antemano a quién dirigirme, pues me dirijo a usted como poeta visionario al que yo he admirado desde mi más tierna adolescencia, quizá influido por las enseñanzas musicales, literarias, culturales y de la vida en general, de mi progenitor, un hombre bohemio, vividor hasta el límite, tan culto como vago e irresponsable. Bueno, al grano, que me pierdo en soliloquios, Señor Heron, porque lamento muy mucho comunicarle que al final la revolución sí que ha sido televisada, está siendo televisada, continuamente, a todas horas. Imagino que, al llevar usted muerto casi dieciséis años, todo esto que le cuento le dará exactamente igual, pero es ver su imagen, tan poderosa, escucharle recitar con esa pasión y ese convencimiento definitivo del que cree poseer la razón misma, la de todos los tiempos habidos y por haber, y entrarme de repente unas ganas estratosféricas de decirle – eso sí, con toda la educación y el respeto que usted merece -, ¡Y UNA MIERDA!, porque seguro que algo había en el ambiente que se escapaba libre de sus poéticos cálculos, y ese algo no era otro asunto que la inefable estupidez humana…

En este momento quedan cerradas todas las líneas, todos los accesos directos al sistema de votaciones. Alea jacta est. Conectamos con la casa.

Los vemos, ahí están Luis y Rodrigo conversando, como dos buenos amigos, parece que con toda la tranquilidad de la que 2-13951-big-brother-orwellpueden hacer gala en estos momentos, aunque tablas, lo que se dice tablas en estos menesteres sí que tienen, eso no lo podemos negar.

  • ¡Buenas noches, Luis y Rodrigo!
  • ¡Hola, Mercedes, buenas noches! ¡Y saludos, España! – responden los dos al unísono.
  • Me veis bien, ¿no?¿Veis bien este sobre?
  • ¡Vayaaa, no me hables de sobres a mí, Mercedes, no me hables de sobreeeees! – dice Luis en tono jocoso mientras asesta dos codazos cómplices a Rodrigo, su amigote.

En el plató de televisión, el público asistente ríe con ganas la gracieta de Luis. Él mismo sonríe alegre ahora, como viniéndose arriba.

  • ¡Ay, por el sobre muere el pez, querido Luis! ¿Y tú, Rodrigo, que no dices nada, nervioso?
  • Muchas gracias, Mercedes… Bueno, no sé,… un poco, sólo un poco. ¿Puedo decir algo?
  • ¡Ja, que si puede decir algo! ¡Como asesor verbal no tienes precio! ¡Cuenta, cuenta!

De nuevo, risas generalizadas en el plató. La gente se lo está pasando muy bien.

  • Pues nada, que me gustaría confesar que…
  • ¡Quieto, parao! ¡Eso lo harás después de la publicidad!

Y pasamos a la música que introduce el logo de la cadena antes de “disfrutar” de la temporada otoñal de El Corte Inglés, que la gente tiene que seguir comprando, sin duda alguna.

– Ya estamos de vuelta, y Rodrigo quería confesarnos algo antes de escuchar junto a su amigo Luis la decisión de la audiencia. Venga, Rodrigo, ¿qué tienes que decirnos?

barry white power– Mira, Mercedes, y esto va también para toda España, ya sabes que aquí dentro todo se magnifica – “Todo, menos el dinero”, interrumpe Luis, volviendo a provocar la hilaridad del personal que asiste en directo desde el plató – Jejeje, bueno, quería decir que lo mismo ocurría ahí fuera, en nuestro mundo, pero no sólo se magnificaba todo, sino que hay gente que ha conseguido que paguemos el pato unos pocos gilipollas, como Luis y yo, que somos unos meros chivos expiatorios, que lo sepa toda España…

Un abucheo ensordecedor interrumpe la diatriba de Rodrigo.

  • Ya, ya, menos lobos, Caperucita… A otro perro con ese hueso, Rodriguito…¡Venga, vamos allá! ¿Listos?
  • ¡Listos, Mercedes! – ambos se dan la mano, se miran tiernamente a los ojos y se dan un beso de hermanos en la causa, un piquito final como último aliño al pastel de la corrupción.
  • LA AUDIENCIA… HA DECIDIDO… QUE DEBE ABANDONAR LA CASA… Y DIRIGIRSE DIRECTO AL PATÍBULO… DONDE LE ESPERA EL VERDUGO… CON LA GUILLOTINA PREPARADA… ¡¡¡RODRIGO!!!

En el plató, unos dos tercios aplauden y gritan de puro éxtasis, mientras el tercio restante suelta un espontáneo “NOOOO”, bastante mitigado por esa inmensa capa de jolgorio extra-catártico.

… Por eso, admirado Gil, quería pedirte permiso para hacer una nueva versión de “The Revolution Will Not Be Televised” eliminando ese “not” donde moleste y falte a la verdadera realidad que estamos viviendo en estos tiempos.

Ahora que también ha caído David en la versión inglesa de “Corrupted Big Brother”, no me importa tampoco quitar ese “no” del verso “there will be no pictures of pigs shooting down.” Me da la impresión de que no te molestará, ¿verdad?

¿Quién le iba a decir a Chomsky que al final la transformación esa de afirmativa a negativa no iba a ser necesaria en tu poesía, Gil? Una pena, sí. Sé que al final haré esa versión, y la recitaré con ganas e ilusión en la próxima jam poética a la que asista.

¿Tú me entiendes, verdad? ¿Gil? ¿Me oyes? ¿Estás ahí? Is the whole fucking World über alles? Dime, ¿por qué Jackie O se está sonando la nariz?

EL CHICO ESCÉPTICO

El chico escéptico

no mira la playa,

no es Egeo,

igual que los demás.

El chico escéptico

pasa de las mareas,

de la luna también,

le parecen aburridas,

y si se ve nervioso,

apaga el botón del mar

y se va al desierto

a sudar su odio

a solas,

sin espuma

que acaricie ingenua

su dermis ya arrugada.

El chico escéptico

sabe que no ha crecido,

que su triste fama

de la muerte arrancada

no servirá

mas que para adornar

críticas bien escritas,

mejor pintadas,

a modo de arte,

en conciencias peregrinas,

huidizas y alicatadas,

como esa nueva,

la que llaman Dismaland,

porque Banksy,

que es muy listo,

ve de lejos la llaga

y allí introduce sus dedos,

y la gente progresista,

alborozada,

aplaude sonriendo

y con las orejas tiesas.

aylan kurdiEl chico escéptico

ya no respira más,

y desde su tarima flotante

escupe su desdén mojado,

que ahora nos cae,

firme y directo,

como tormenta de verano,

gota fría de miseria,

sobre la raza humana,

como plástica entelequia.

El chico escéptico

aprovecha el momento.

No le han brotado alas

como retazo simple de misericordia,

no,

mas la mierda nos cubre

con ese tufo celestial

que emana sin piedad

de los poros de la hipocresía,

bien pensante,

de los bienaventurados,

contenedores de esa sangre

que mana de la historia,

sin cesar,

de litros y libros,

billones de toneladas

de ellos,

densos

de vergüenza salada y seca,

y de rabia sometida.

El chico escéptico

ya no está,

otros miles, millones,

cubren el horizonte

con sus siluetas,

que sólo amenazan humanidad.

EL FIN DE SEMANA DE ANÍBAL ZAZO

Aníbal Zazo Rodiles se levanta un poco más tarde de lo habitual este sábado 23 de mayo de 2015. Sabe que la noche anterior quizá se hubiese tomado un par de Seagram’s con cola más de la cuenta, pero le da igual, hoy tiene lugar el primero de los tres acontecimientos importantes que se van a producir en su vida este fin de semana, el Festival de Eurovisión, y es feliz. Ha quedado con sus dos amigos del alma (bueno, para ser exactos, sus dos únicos amigos, Rubén y Milio) para verlo esta noche en su casa. Ya tiene todo preparado, bebida, comida, la App de Eurovisión descargada en su iPhone 6. Se siente esperanzado, siente que Edurne va a hacer algo muy grande 00 eDURNEpor España, que, ¡que hostias!, es la novia de David De Gea, ese porterazo que pertenece al Manchester United, pero que en breve estará defendiendo el color blanco de su adorado Real Madrid, y eso Europa lo sabe, y traerá muchos votos, “eso, y que Amanecer es un puto temazo”, piensa para sus adentros mientras acaba de recudir las últimas gotas de pis que se rebelan sinuosas contra la ley de la gravedad en el borde de su prepucio. “¡IEIEEEOOOO!”, grita desaforado mientras tira de la cadena.

“¡15 PUNTOS! ¡15 PUTOS PUNTOS! ¡MIERDA DE EUROPA, A LA PUTA MIERDA CON EUROPA, JODER!”, Rubén y Milio insisten en que no se ponga así, que no es más que un concurso hortera de canciones insoportablemente histriónicas e histéricas en su gran mayoría. Pero Aníbal sabe que él tiene razón, que nos odian porque somos los mejores, que sólo ganan maricones con barba. Punto.

Domingo 24 de mayo. “¡Hoy sí, joder!” Claro que sí, Aníbal, hoy claro que sí. Otros dos acontecimientos de enjundia, ambos en la misma fecha, histórico. Son las siete y media de la mañana, ha sonado el despertador a su hora y Aníbal se dirige al Colegio Electoral en el que lo han designado como vocal suplente. En condiciones normales, él mismo sería un apoderado más de su partido, el Partido Popular, aunque eso hoy no puede ser, que viene reñido con el tercero de los slim2--644x362acontecimientos extraordinarios que se dan este fin de semana, el partido de ida de la promoción directa a segunda división del Real Oviedo en el estadio Carlos Tartiere, a las 5 de la tarde, contra el Cádiz… “¡Les van a caer cuatro a esos gitanos!”, se va diciendo a sí mismo a la vez que camina con paso firme en dirección a su colegio electoral, en el Centro Social del barrio de Pumarín de Oviedo. “¡Si hasta vino Carlos Slim, joder, que esto va a ser la de dios!”

Nervios. Las ocho y cinco, y la chica titular como vocal de su mesa electoral, la A del distrito 6, sección 5, no ha aparecido aún. Lo llaman por su nombre y apellidos. Se sienta. Está lívido. “No, joder, no puede ser”, se lamenta, “no me puedo perder el partido, ¡NO!” Menos mal, a las ocho y doce minutos aparece Claudia Pérez Yañez, la vocal titular. “Mil perdones. El despertador, que no me sonó.” Aníbal le da dos besos muy sonriente justo antes de largarse raudo con viento helado. Al irse, nota como Claudia se lleva cual imán todas las miradas masculinas heterosexuales de las mesas ya constituidas. Está muy buena, aunque eso a Aníbal le da exactamente lo mismo, él es muy hombre, y como tal sólo ejerce su homosexualidad encubierta a tiempo parcial y cuando nadie está atento a sus movimientos. Él es además lo que podríamos definir como un obrero neoliberal. Conservador hasta la médula en lo político, muy trabajador, de los que ponía yeso a espuertas en todos aquellos edificios que se construían sin parar no ha tanto tiempo. Cristiano en lo histórico, porque no pisa una iglesia desde la boda de su primo Higinio hace ya cinco años y medio. Ahora trabaja para el Ayuntamiento. Gestiona pedidos en varios centros sociales. Ya no hay más yeso que poner. Sabe muchas cosas pero no se las cuenta a nadie, porque él sabe cuál es la máxima “lo que pasa en la cancha, se queda en la cancha”, y Dios bien sabe que no existe subalterno más canchero que el propio Aníbal, fiel a lo suyo y a los suyos, impasible el ademán si hace falta. Si algo caunedotiene claro este domingo, es que Agustín Iglesias Caunedo va a ganar por mayoría absoluta. No existe mejor candidato posible para la vieja ciudad de Vetusta, que, si de él mismo dependiera, seguiría durmiendo la siesta per sécula seculórum, y eso Aníbal lo tiene mucho más que claro, y en su fuero interno sabe que la gran mayoría de gente carbayona también lo siente así, porque debe ser gente “agradecida”, ¡cojones!

Ahora toca irse al Tartiere. Se lo piensa unos minutos, y al final se decide por la camiseta con el 10 del malogrado Dubovsky.

“¡VAMOS, VAMOS OVIEDO, ES UNA FUERTE PASIÓN! ¡ESTA HINCHADA ESTÁ LOCA, LOCA POR VERTE GANAR!”, dos veces cantada a viva voz, forzando al máximo los límites de su garganta, obligan al pobre Aníbal a moderar el tono, casi a seguir al resto de la afición que espera la llegada del autocar de su equipo en un perfecto playback sin dejar de dar saltos y agitar su bufanda con una emoción tan, tan profunda, que una lágrima inadvertida asoma ahora  por su lagrimal 00 no-real-oviedo-cadiz-tartiere-tifo-1024x410derecho, no podía ser el otro. Se sienta con sus amigos. En la grada de arriba, la afición del Cádiz C. F. La gente se lo pasa en grande, a pesar del gol del Cádiz al borde del descanso, unos insultándose a otros, que si gitanos por aquí, que si el Sporting de Gijón por allá. Aníbal disfruta cada microsegundo a tope, y el éxtasis llega con el gol de Cervero. Empate a uno. Acaba el partido. “Bueno, a ver cómo se nos da la vuelta. Pasamos fijo, que fuera marcamos siempre.”

Está cansado. Decide irse a su casa en vez de pasar por la fiesta del PP de Oviedo, que seguro que tendrá mucho que celebrar esta noche. Un colacao con galletas Chiquilín, sus favoritas de toda la vida, mando a distancia, click, y a ver la TPA… “¡Vamos, vamos, Caunedoooo, Eres siempre el mejor. Los ovetenses están locos, locos por verte ganaaaar!”caunedo-mantiene-3

Pobre Aníbal, tres de tres, y las tres en la frente, una pedrada tras otra, el sufrimiento, ¡el horror!… Bueno, todavía queda el partido de vuelta en Cádiz. No perdamos la esper… “¡Mierda, no, ese nombre hoy, no!” … la fe, eso. No perdamos la fe. “O sí, uno ya ni sabe…”

Faith No More - Epic Click and watch

Faith No More – Epic
Click and watch

EL DÍA DE LA ESPE

Cada vez que escucho hablar por la radio a Mercedes Fernández “Cherines”, la candidata del Partido Popular a la Presidencia del Principado de Asturias, suelo confundir su voz con la de Esperanza Aguirre. Hablan ambas con una cadencia y un tono muy parecidos. Ahora bien, aún siendo ambas peperas de pro, justo es reconocer que Cherines es mucho más piadosa en el estricto sentido cristiano de la palabra. Decía el otro día, ante la crítica de la iglesia asturiana a los los disfraces de comunión con los que las familias suelen vestir a sus niños y niñas (porque los jerifaltes de la Iglesia Católica jamás se disfrazan, ¿verdad?), que cada uno es libre de organizar la comunión de sus guajes como quiera, que eso da dinero y es por ende muy bueno para el comercio… Y, además, eso tiene que estar, fijo, fijísimo, en algún evangelio de ésos, lo de favorecer el negocio por encima de las necesidades personales de cada cual, quiero decir.

Homeless couple in Madrid - The Hole between them

Homeless couple in Madrid – The Hole between them

Por su parte, Esperanza Aguirre, al mas puro estilo macarra de El Dia de la Bestia, quiere acabar con toda la gente sin recursos que duerme en la calle porque molestan a los turistas, que éstos tienen derecho a visitar Madrid sin que la chusma indecente moleste su vista, o agreda obscenamente sus frágiles pituitarias. Claro, si los hacemos invisibles es como si ya no existiesen más, ¿verdad? La mierda que está bajo las alfombras ya no es basura nunca más porque la pisamos pero no la podemos ver. ¡Muy inteligente!. No sé todavía cómo lo va a hacer, ¿fumigar masivamente?, ¿comandos nocturnos de exterminio?, ¿enviarlos directamente a vivir al subsuelo entre ratas, mierda y basura? Ay, Esperanza, Esperanza, ¡mecachis!, que eso no es de católica buena, que no vale con sentar a un pobre a la mesa en la cena de Nochebuena. Eso sí, si alguna sin techo queda embarazada, ¡que no aborte, que eso sí que es un puto pecado mortal! Esa cólera de diosa en plena efervescencia electoral, que amagó con que se iba pero al final no se fue… De vergüenza.

(Ah, como dice Jello Biafra en esta bella melodía, mucho más efectiva sería una bomba de neutrones, ¡dónde va usted a parar!)

… IN THE NAME OF…

Amordázame.

No dejes que hable,

que abra mi boca.

Que mis palabras se ahoguen

en el pozo intrínseco

de mi mierda humana

de pensamiento lógico.

Escúpeme

si no quieres que te mate

ahora,

sin esperar

al murmullo seco

de tu lamento de cerdo

en mitad de noviembre.

¿Qué quieres que te diga?

¿Que mi pensamiento no fluye?

¿Que tu cloroformo fascista

de fondo azul de armario

me cosa los labios,

haga de mi lengua ablación,

adormezca mi paladar

y me arranque los dientes,

las muelas,

uno a uno,

una a una?

Me da igual.

Aún tengo mis encías…

Con esa sangre

que manará de ellas,

pintaré vuestros muros

una, dos… un millón de veces.

No retrocedo,

tan sólo me preparo

para el siguiente impulso.