POEMAS DE CONFINAMIENTO

  1. Palabras que pedí a mis amistades de Instagram que rimasen con “confinamiento”
ENCERRADO EN MI CASA
Yo lo que quiero es un confinamiento
contra todo alzamiento
de nacional y patrio conocimiento.
Y ahora voy y os miento
malgastando todo mi aliento
que no quiero una vida, quiero un ciento
construir de base un cimiento
que rebose las aguas del pensamiento
y contar millones de historias con mi acento
que suene pausado, lento
y que dure de aquí al adviento:
y, sí, me siento hambriento
aunque no necesite alimento
ni mucho menos armamento
por tanto, recurriré al argumento
que mejore todo rendimiento
ante el antiguo escarmiento
que dio muerte al sentimiento
ahora enciendo una tira de incienso
y noto ya el amodorramiento
porque a la gente el casamiento
le importa ya un pimiento
no quiere respirar más sufrimiento
vagando sin rumbo por este camino polvoriento
espera, a ver si me ambiento:
a ningún ser mugriento
y sediento
se lo ha llevado jamás el viento
regresa a mí aquel esperpento
y bien que lo siento
en ese leve atisbo de remordimiento
que me hace gritar en vano un último cagamento
“cagondiós!” como una hostia bien dada que provoca aturdimiento
como mil horas de chillout que nos inundan de aburrimiento:
los poderosos piden a gritos un colectivo ahorcamiento
y eso sí que es para ellos el fruto final de su hermanamiento
después de eso, necesitaremos algo de tiempo
hasta el advenimiento
del más que necesario abastecimiento:
una fila casi sin fin para el empadronamiento
en este nuevo ayuntamiento
que será tan sensato con el calentamiento
como comprenderá la dinámica misma del enfriamiento
ya, lo sé, eso supondrá un nuevo estiramiento
quizá una nueva farsa de arrepentimiento
que dejará sin pretenderlo un leve poso de sedimento
la siembra errática del futuro miramiento
aquel que exigirá un formulario de requerimiento
tratando de evitar otro desenlace sangriento
por momentos creo que me desoriento
y ya no soy más lo que aparento
puede que por puro agotamiento
qué demonios es eso de la economía, del crecimiento?
para qué sirve tanto ungüento
contra el más que inevitable envejecimiento?
nos quieren vender inteligencia emocional como linimento
coaching como broma contra el ofuscamiento
pero eso solo sirve como barrera contra la falta de talento
esa perenne sensación de estreñimiento
cuando vuelves a leer otra frase sobre eso del enamoramiento
lamentablemente un argumento
que contra todo pronóstico humano va en aumento
de aquí al total desmembramiento:
que eso que llaman amor propio sea el sargento
que te grita al oído un amago de intento
que no es más que un engranaje más de este entretenimiento
que nace y muere en el mismo momento
sin ningún tino, sin ningún tiento
No pasa nada, miremos fijo al firmamento
es allí donde reside el gracioso estacionamiento
de todo atrevimiento
siempre en detrimento
de todo lo que se supone llevamos dentro
pero no, somos titanics en el momento del hundimiento
y ni siquiera notamos en los huesos el entumecimiento
porque proseguimos con nuestra melodía de aporreamiento
queriendo que otras personas nos solucionen el contratiempo
hacer de esta batalla una oración más, puro memento
para que nunca jamás vuelva a ser social nuestro distanciamiento.

 

2. Palabras ahora que rimasen con “mascarilla”

MASCARILLA
dices que el café no puede ser otro, tiene que ser marcilla
que eres la última persona de tu familia que pilla
el significado intrínseco de una pesadilla:
esa misma, la de los pobres dependiendo aún de una diaconía
administrada por un señor serio con pajarita
que no es más que la mierdecilla
que resultó de otra escabechina
perpetrada años ha por un paraguas con una sola varilla
no, no, no abras jamás esa trampilla
espéranos sentado en esa silla
que regresaremos pronto con una nueva bombilla
y esta ya no nos dará luz amarilla
ni tu abuela tejerá tampoco otra toquilla
¿lo ves? Mejor tira fuerte de la anilla
que abre la claraboya de tu buhardilla
y sal a la calle, levanta de nuevo la tapa de la alcantarilla
ya ves, rusa dicen que es la ensaladilla
porque no pica, no lleva guindilla
y no le robes al pobre amigo yonqui su última jeringuilla
que es su mejor amiga
y quizá la más asidua
dice que sus amigos están allá arriba
que se colaron en el cielo así, por la patilla
y se llevaron todo el material en una carretilla
igualito que aquella noche en el estadio José Zorrilla
después de comerte con aplomo otra pastilla
justo antes del segundo gol del guaje Villa
este, nah, fue medio chungo, con la pantorrilla
y luego el chistaco de la Chari , el de masbaratilla
anda que no era marisabidilla
la tía, como el exceso de azúcar en un zumo de zarzaparrilla
decía que su padre se quitaba el cinturón y le daba con la hebilla
y eso sí que nos daba pena, aunque fuera una membrilla
otra vez de pincho empanadilla
que sí, que está muy fresquilla
pero no vuela solitaria como la abubilla
y vemos pasar de largo a esa cuadrilla
que del palo solo ha sabido hacer astilla
y nos cuenta que tan ancha, tan ancha es Castilla
que me la paso por el forro de la barbilla
¿te acuerdas cuando me jodiste la cajetilla
Haciéndome en la piscina del hotel una sutil aguadilla?
menos mal que después nos jalamos una rosquilla
bajo la sombra de una florida buganvilla
tal era el colocón, que hasta vimos una polilla
que leía muy interesada una octavilla
que no ocupaba más de una cuartilla
pero no era ninguna maravilla
no era ese sol que brilla
cuando abres ufano la escotilla
y bajas luego a desayunar resbalando por la barandilla
nada de café o tostadas, una buena morcilla
y de fondo se escucha “Analfabada” de Mamá Ladilla
los niños y niñas de Madrid, pobres, Telepizza y bocatas de Rodilla
ni siquiera de postre una triste perronilla
bajo el frescor de una sombrilla
sin que ese vecino tan cotilla
asome su jeta por la portilla
será que ha olvidado su medicina
y seguro que termina panza arriba en una camilla
hecho puré, hecho papilla
enciendo la tele: está otra vez Revilla
ahora quiere fumarse un puro y pide una cerilla
es listo y espabilado como una ardilla
y dice con vehemencia que nadie es capaz de ponerle la zancadilla
ja, que la vida tiene que ser siempre sencilla
de merienda un bocata de Nocilla
saca el dedo índice de su nariz y se fabrica con un gran moco otra pelotilla
justo antes de, con esa misma mano, agarrar otro buen trozo de tortilla…
y me rasco con ganas la canilla
tanto, que eso me provoca más cosquillas
antes de irme a dormir ceno las sobras de ayer, otra quesadilla
y recuerdo a mi madre, en su mano derecha una zapatilla
aquello sí que era una desescalada a hostias y no la de Salvador Illa
y nos decía “¡quietos paros, aquí nadie chilla!”
cada vez que la sacaba del pie y la utilizaba sobre nosotros cual banderilla
llega el momento del postre, tostadas con asturcilla
si las quiero disfrutar, mejor me quito la mascarilla.