LA VISTA ATRÁS – I


Antes de las cerezas…

Ciclos de Mil Cabezas

I.

– ¿Recuerdas aquel invierno que nevó constantemente (y con una fuerza inusitada) durante cuatro días?

– Sí. Cómo nun o voy recordar, ho.

Por supuesto que Antonio lo recordaba perfectamente, como si hubiese sucedido ayer mismo. Su memoria funcionaba a las mil maravillas; era un preciso reloj suizo dentro de su envejecido cerebro. Recordaba sobre todo aquel muñeco de nieve que permaneció sonriente la friolera (nunca mejor aplicado el término) de una semana frente a la puerta de su casa. La nariz de zanahoria sólo resistió como tal un día y unas pocas horas. La madre la necesitaba para reforzar el caldo semanal. No es que hubiese necesidad. No es que pasasen hambre, que legumbres, hortalizas, fruta y algo de cerdo, aunque sólo fuese tocino, nunca faltaban en la mesa. Era un pueblo, ganadero y agrícola. En Cacabelos no necesitaban cartillas de racionamiento para sobrevivir decentemente a la dureza…

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