SLEEPLESS IN CACABELOS

con diez kilos de sólida pena

que afligen sin pesar

a seres ocultos

diste diez vueltas a mi alrededor

sin pararte siquiera a contemplar

que en realidad

estabas rodeando el lado oculto

de tu mismo ser:

sombra repugnante y maloliente

sutil decepción de ambidiestros amantes

cauterizados por el agua oxigenada

de los tintes heterodoxos

del tiempo y su misma causa

 

perdida ya la fe,

ni esperanza

ni cha cha cha

ni su puta madre

empastillada hasta los tuétanos

de variedades farmacéuticas

aprobadas por sanitarios

ilustres, sabios:

batas blancas como banderas

sin ojetes rojos

que de Japón parecieran

su mismísima bandera

formicarius

¡y viniste a mí aquel día

a pedirme el mar y la sal!

y yo, sin quererlo, enumeré

océanos, uno

tras otro

hasta que la espuma de una ola

que en el Mar de Bering

parecía pedirme a gritos

que la montara sin piedad

 

y ni conducir sé,

bestiario inimaginable

de volantes recios

con pundonor de vueltas perfectas

a circuitos sedantemente sinuosos…

¡Vroooom!

 

está claro, así no podía seguir:

y con el hacha de partir la leña

le corté las uñas a tus demonios

pero se los han vuelto a morder

y he malgastado mi dinero

en litros y más litros

de inútil… Mordex

picante

Read along:

 

… DE LA VIDA LXII…

Años 70, cromos, mundiales de fútbol, Daniel Passarella, Baccara, Yes, Sir, I can Boogie (already told you in the first verse…)
Entrega número 43. ¿Actividad paranormal también?

Ciclos de Mil Cabezas

LXII.

De pequeño me gustaba mucho coleccionar cromos; era mi pasatiempo favorito: iba casi todos los días a la librería de la esquina con la paga semanal, o con las monedas que había podido sisar a mi madre de la vuelta del pan o de la leche… mi corazón latía cada vez más aprisa – ¡pum, pum! ¡pum, pum! – a medida que me acercaba al templo del tesoro; una vez allí pedía cuatro, cinco… no sé, los paquetes de cromos que fuese posible en relación proporcional con el número de monedas que llevase. Los abría uno a uno nada mas salir, unas veces despacio y pasando, a continuación, cada cromo con sumo cuidado: “lo tengo, lo tengo, lo tengo… ¡No! ¡Bieeeen!”. Otras, cuando la colección no era una de mis preferidas, los pasaba rápido, casi hasta con desdén…

Los cromos daban mucha cancha: el acto comunicativo de intercambiarlos…

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RAJOYUS DECLINAT

Desde que escuché a Fraga en aquellos primeros años 80 decir en el congreso la famosa cita de Cicerón de su Primera Catilinaria, ‘Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?’, no había visto a nadie del Partido Popular declinar con tanta propiedad. Si no he contado mal, sería ésta la segunda declinación de Mariano, por tanto, por partes:

2ª DECLINACIÓN: Rajoyus-i

CASOS

SINGULAR

PLURAL

NOMINATIVO

Rajoy-us

Rajoy-i

VOCATIVO

Rajoy-e

Rajoy-i

ACUSATIVO

Rajoy-um

Rajoy-os

GENITIVO

Rajoy-i

Rajoy-orum

DATIVO

Rajoy-o

Rajoy-is

ABLATIVO

Rajoy-o

Rajoy-is

Extrañamente, por motivos desconocidos hasta el momento actual, se ha decidido por la segunda declinación del latín, cuando podía haber elegido perfectamente esa misma declinación, pero del griego. Conviene aclarar que la gran mayoría son de género masculino o neutro: Alfonsus-i Rus-i (corrupto de Valencia). Unos pocos sustantivos en -us son de género femenino, sobre todo nombres de árboles: pinus, -i (pino), malus, -i (manzano) Ritus-i Barberus-i (corrupta jefa, de Valencia también). 

  • Vos amo, Alfonse Ruse, Vos amo, futuere!,  de lo cual deducimos, sin temor a equivocarnos, que ‘Rajoyus amat Alfonsum Rusum’

Otro ejemplo ahora:

  • Rajoyorum dearumque aras Ritis Barberis ornabant ibique columbas et capras sacrificabant.

El cual demuestra a las claras que la aplicación de los recortes de estos últimos años ha sentado muy mal tanto a las palomas como a las cabras, que son en el fondo y en la forma mucho palomas y mucho cabras, siendo estas últimas en concreto tan mucho cabras que acabaron tornando en cabronas, corrupción mediante…

Y hasta aquí la lección de latín del día. No se olviden de seguir aprendiendo latín con Rajoyum en Mil Declinaciones (a partir de ahora en económicas clases particulares o con los fascículos dominicales de La Razón… zón… zón… … … … zóóóóóóóón… Ka – put!!).

LOS DIAS DE LA ESCAROLA

Ponferrada, 9 – I – 2016

Los días de la escarola,

piezas enormes, gigantescas,

doce kilómetros de ida

y otros tantos de regreso,

caminando, de noche,

con el frío silbando al oído

canciones desconocidas;

al mercado, a vender,

al trueque que pudiese surgir,

subsistir masticando el odio,

en silencio,

para alimentar a diario

a esa prole famélica

que del miedo vivido

hacía pura religión.

La gente con la que me cruzo por la calle

en esta mañana fría de mercado

se sorprende con mis lágrimas,

ésas que buscan el asfalto

y se mezclan disimuladamente

con el agua de la lluvia

que hoy mismo nos acontece.

Desconoce esa gente

el significado,

la semántica propia

que esas escarolas tan grandes

tienen para mi persona.

Fueron horas y más horas

al calor del brasero

aprendiendo de sus historias,

de su vida, de su lucha,

de su genio y su carácter,

de aquella mala hostia,

indómita,

rebosante de hoz y de martillo,

de vidas agazapadas

en bosques completamente oscuros.

¿Cómo no llorar,

si las escarolas me hablan

y me dicen:

“tranquilo, aquí sigue,

contigo, para que nunca

extrañes la genética perspectiva

del sentido de la vida

de la cual provienes”?

Y ahora regreso a casa,

con dos escarolas,

las más grandes,

y mi madre al verlas

llora conmigo

su ausencia ya lejana,

la de su propia madre,

a la que ni una rodilla maltrecha

ni una cadera en el límite

le impedían ir a Ponferrada

cada sábado, demasiado temprano

como para que el mismo día

hubiese ya comenzado,

tirando firme de su carretilla,

a vender escarolas,

las que ella misma

cultivaba:

 

Mi abuela.

(Nonna, la classe operaia continua la sua lotta!!)