… DE LA VIDA XXXVII…


Historia antigua del Pedro onanista, grandes pechos y experiencias varias…

Ciclos de Mil Cabezas

XXXVII.

Desde el mismo día en que Pedro decidió sucumbir a la siempre temible maldición de Onán, su obsesión se centró en los grandes pechos, ubres fellinianas que poblaban densas su fértil imaginación. “¡Vaya buena que está Begoña! Sólo le harían falta unas tallas más de sujetador”. Pero eso no constituía ningún impedimento que no permitiese a Pedro hacerse una buena paja en honor de la tal Begoña: bastaba con aumentar en varias tallas las tetas de la chica con la suficiente dosis de fantasía, que no de silicona, que los pechos de las mujeres no tienen porque desafiar premeditadamente a las leyes de Newton sobre la gravedad.

Siempre he buscado explicaciones válidas para esta fijación: no sé, algo freudiano, cronológicamente hablando, dentro de mi existencia hasta el momento presente… Si me paro a analizar mis experiencias con mujeres de grandes protuberancias mamarias podría remontarme a mi época de…

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2 comentarios en “… DE LA VIDA XXXVII…

  1. Joder, me sentí adolescente por un rato…todo incluido. ¡Qué época “más turbada”!, en fin, claro que el tiempo resuelve muchas dudas y a veces nos llama gilipollas mientras lo hace, no sé si será el caso. Feliz año…”y lo que surja”

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