… DE LA VIDA XXIX…


E la nave va… entre horas de estudio y la perspectiva de ver a la persona amada.

Ciclos de Mil Cabezas

XXIX.

Pedro había estudiado casi sin pausa hasta las siete de la madrugada. Su primer maratón como estudiante universitario ante la inminente cercanía de un examen parcial de Crítica Literaria dejaba un poso de satisfacción en su conciencia, un poco atacada ya por la intensa acumulación de hojas y más hojas de apuntes sin revisar.

Dormía profundamente hasta que Carlos, el madrugador justiciero, se encargó de despertarlo a voces a eso de las once y cuarto de la mañana. El cartero acababa de depositar una carta en el buzón del 6º C del 36 de Fray Ceferino. Carlos, con la ilusión que tenía por recibir carta de alguna de sus muchas conocidas, bajó raudo y veloz a abrir esa pequeña caja de las sorpresas. Pero la misiva no estaba dirigida a su nombre, con lo que, después de maldecir inútilmente al mensajero, subió a casa.

– ¡Pedro! ¡Pedroooo…! ¡Despierta, que…

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