… DE LA VIDA XXVII…


La frialdad de los hospitales a través de la mirada de Pedro, que va a visitar a su amigo en coma. Entrega número 28… e la nave va!

Ciclos de Mil Cabezas

XXVII.

“Siempre he odiado los autobuses, sobre todo estos armatrostes de la línea urbana, aunque ahora mismo voy cómodo. He pillado un sitio libre en la última fila y no hay demasiada gente. Mejor. Menudo fastidio supone ir de pie soportando toda una gama de olores corporales que se van concentrando justo en la parte media. La gente debería asearse más, al menos los días que tengan que viajar en autobús.

Las malditas paradas, los semáforos, que siempre lucen el color rojo cuando más los necesitas… Son ya las diez, y no sé si me dejarán entrar en el hospital. Bueno, si no es así, ya me las arreglaré de alguna manera… Tengo que verlo; necesito saber cómo está mi amigo… ¡Joder, cómo odio los putos hospitales! Pero sobre todo odio que mi amigo esté allí, rodeado de médicos y de enfermeras chupapollas. Hijos de puta, siempre tan seguros de…

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