… DE LA VIDA XXII…

Vigésima tercera parte de estos ciclos…Where is his mind?

Ciclos de Mil Cabezas

XXII.

“Hoy no pienso salir. Toda esa pila de apuntes sin poner al día remuerde mi conciencia; no lo puedo evitar. Joder, es que no estoy dando ni golpe. Por otro lado, así también puedo ahorrar un poco de pasta, que estamos a mediados de mes, y la paga está tocando fondo. De momento voy a poner a los Pixies: ¿’Doolittle’?; no, no, mejor el ‘Surfer Rosa’. Eso es. Pero hoy prefiero empezar por la cara B del vinilo. Abro la ventana de par en par, enciendo un cigarrillo y disfruto del momento… ‘Where is my mind? (¿Dónde está mi mente?) Joder, vaya una preguntita. La mía viene conmigo siempre que puede, ya que en ocasiones se desliza sutilmente fuera de mi cráneo, y se va a dar una vuelta por otros lares. Estaría bien eso de poder desdoblarse, crear un clon tuyo cuando te apeteciese… por ejemplo ahora, en…

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HABITUACIÓN, CUAL CEBOLLA RECIÉN PICADA – PARTE II

II.

¡Cuánta basura nos inunda!

Da igual adónde mires,

tu vista sólo será capaz de ver mierda,

a pesar de tan dignos envoltorios,

a pesar de la buena voluntad de unos pocos.

Ya he encontrado mi pensamiento positivo,

pero seré egoísta y no lo compartiré con nadie.

¡Qué me enseñaron del cielo? ¿De Dios?

Nadie ha regresado, me parece, del más allá.

El niño le pide a su padre que le cuente una historia,

que se invente un cuento bonito que le ayude

a adentrarse en los laberintos imposibles del sueño.

Pero el padre no quiere, no sabe… no puede.

La impotencia rige el mundo,

su funcionamiento,

sus vueltas programadas alrededor del astro rey.

Si no crees en el destino, invéntate entonces un planeta

donde tú seas rey y vasallo, tirano y oprimido,

asaltante y asaltado,

explotador y explotado,

mierda y agujero del culo;

pene y vagina;

homo, hetero,

hermafrodita ante la eternidad,

a tus pies,

en el mismo horizonte,

nunca más lejos;

siempre tan cerca

aunque tan inalcanzable.

Como si te lo hicieses con tu propia madre,

con tu hermana, con tu padre y tu abuela,

a la vez, en el mismo lecho verde.

¡Ataquemos con saña el pensamiento teledirigido!

¡Odiemos sin tapujos todo lo vano!

¡Seamos violentos, joder!

De vez en cuando e incluso más a menudo,

un buen puñetazo en espiral

puede cambiar alegre nuestra fisonomía.

HABITUACIÓN, CUAL CEBOLLA RECIÉN PICADA – PARTE I

He bajado hasta el sótano de mi existencia y me he encontrado con esto, una serie de poemas de 1997, que ahí os van, por partes. Hoy la primera.

I.

Hiere la pasión inerte de la fuga no conseguida.

Sufren mis vísceras,

mi roja cuenca hidrográfica interna

me avisa del peligro de tu ausencia.

¡Pam, pam! ¡Pam, pam!

Sístole y diástole; acústica del desenfreno.

Infierno de los consentidos.

Yo no sé cuándo voy a morir,

pero él sí…

¡A tomar por culo!

Ya no quiero más poesía.

No quiero enredarme entre las intrincadas redes del léxico,

entre palabras y más palabras,

siempre tan inútiles,

siempre tan opacas, tan frágiles y vanas;

nunca luz del reflejo de mi auténtica competencia comunicativa.

Debo aprender a ser más pragmático,

abandonarme al dictado del rifle automático de mi pasión.

Dentro de algún tiempo,

entre la indefinición de lo improbable

y la catarsis autóctona de la sorpresa,

tan sólo tendré flores que comer.

No necesitaré más bufanda

que proteja mi quebradiza garganta.

No necesitaré tus besos, ni tus disculpas,

ni el sabor amargo de tu sexo.

Se acabarán todas las películas, todas las novelas del mundo,

el tiempo, sus límites, el norte, el sur…

Africa, el hambre, el poder y todas sus rémoras,

adictas impolutas al fracaso imantado de las repúblicas.

Ahora que lo pienso fríamente,

no sé por qué estoy perdiendo el tiempo

entre estas líneas desesperadas.

Mejor busco dentro de la inmundicia que anida en mi cerebro

un pensamiento positivo, y regreso en breve.

… DE LA VIDA XXI…

Introduciendo el género epistolar en la novela, puede que así conozcamos un poco mejor a Ingrid… o no.

Ciclos de Mil Cabezas

XXI.

Madrid,

20 – 10 – 1987

      ¿Qué tal va eso?

       Pensarías que ya no iba a contestar a tus cartas. Aunque, rectificando un poco mi inicio, la verdad es que me da igual lo que pienses. Yo sólo escribo cuando me apetece, y una carta a un amigo la escribo cuando tengo algo que contarle:

“Hace muchos, muchos años, quizás cientos, en un país lejano e inexistente había un rey, como solía ser norma en casi todos los países de cuentos de hadas, ¿o no? Era, como la inmensa mayoría de monarcas, un grandísimo hijodeputa dictador, que sólo se excitaba si sabía de antemano que al acabar el acto sacaría su polla enhiesta, cubierta de sangre, del sexo de su víctima; cuanta más, mejor. Cada noche, el consejo de sabios del pueblo enviaba una muchacha virgen a sus aposentos, la cual podría luego desposarse con quien el…

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VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XVI (DÍA DE ASTURIAS)

Hoy, Día de Asturias.

VIAJES AL FONDO DEL ALSA

8 de septiembre de 2014. Como suele ocurrir cuando se acaban las vacaciones, en Asturias “fai un sol de carallo.” ¿Qué hacer? Lo normal, irse a Gijón a pasar el día de playa, paseos, parque lleno de ardillas y pájaros, toboganes, columpios y tirolinas… unas cañas, que no falten.

En la estación, por lo extensa de la misma, la cola para Gijón tiene un aire a la del INEM. Una pareja de hindúes me preguntan despistados, “¿es Hihón?”; “Sí, sí… yes, yes”, les contesto yo haciendo uso de mi bilingüismo armónicamente activo. La cola avanza, sinuosa, un armonioso dragón multicolor. Delante de nosotros, un chico con unos cascos que abultan más que su cabeza canta a viva voz “jayy güeiii de taim of mai laaaaaif.” Detrás, la pareja hindú, él con turbante negro y perilla muy arreglada, ella con vaqueros y una camiseta. Llegamos a la altura del conductor pensando…

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EL CHICO ESCÉPTICO

El chico escéptico

no mira la playa,

no es Egeo,

igual que los demás.

El chico escéptico

pasa de las mareas,

de la luna también,

le parecen aburridas,

y si se ve nervioso,

apaga el botón del mar

y se va al desierto

a sudar su odio

a solas,

sin espuma

que acaricie ingenua

su dermis ya arrugada.

El chico escéptico

sabe que no ha crecido,

que su triste fama

de la muerte arrancada

no servirá

mas que para adornar

críticas bien escritas,

mejor pintadas,

a modo de arte,

en conciencias peregrinas,

huidizas y alicatadas,

como esa nueva,

la que llaman Dismaland,

porque Banksy,

que es muy listo,

ve de lejos la llaga

y allí introduce sus dedos,

y la gente progresista,

alborozada,

aplaude sonriendo

y con las orejas tiesas.

aylan kurdiEl chico escéptico

ya no respira más,

y desde su tarima flotante

escupe su desdén mojado,

que ahora nos cae,

firme y directo,

como tormenta de verano,

gota fría de miseria,

sobre la raza humana,

como plástica entelequia.

El chico escéptico

aprovecha el momento.

No le han brotado alas

como retazo simple de misericordia,

no,

mas la mierda nos cubre

con ese tufo celestial

que emana sin piedad

de los poros de la hipocresía,

bien pensante,

de los bienaventurados,

contenedores de esa sangre

que mana de la historia,

sin cesar,

de litros y libros,

billones de toneladas

de ellos,

densos

de vergüenza salada y seca,

y de rabia sometida.

El chico escéptico

ya no está,

otros miles, millones,

cubren el horizonte

con sus siluetas,

que sólo amenazan humanidad.

VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XXXIX (DEATH OR GLORY / NUNS, NUNS, REVERSE, REVERSE!)

20 de agosto de 2015

¡Cómo fastidia madrugar un día de agosto! Todo sea por mi hijo mayor, Martín, que tiene que ir a la dentista para que le quiten los brackets dentales metálicos, ¡por fin!, para cambiarlos a posteriori por unos alineadores transparentes, de ésos que parecen los protectores bucales de los boxeadores. ¡Si le está quedando la dentadura que parece una estrella yanqui de esas del cine, de las que gastan dientes mas falsos que un billete de veinticinco euros! Alsa de Llanes a Oviedo. En la estación subimos siete viajeros y dos viajeras. “Un viaje plácido”, pienso yo con ilusión, “igual hasta podemos echar un buen pigacín de hora y pico…” Celorio, para el alsa, Martín me da un codazo, “Papi, mira”, me dice señalándome la ventanilla a su derecha. Mis ojos se abren al instante como queriendo salir de sus propias órbitas: una horda de mujeres mayores, de entre 60 y 80 años, se agolpa frente a la puerta de entrada del autocar, ¡van a subir! Lucen todas un corte de pelo similar, corto sin pretensiones estilísticas de ningún tipo (me viene a la mente aquel sketch de Vaya Semanita, el de la peluquería abertzale, y pienso que también debería haber una peluquería para que todas estas mujeres puedan cortarse el pelo de la misma manera, lo cual, por pura lógica, me lleva a deducir que son ¡monjas! Pero monjas seglares, sin hábito alguno, aunque no es necesario para ir vestidas como tales.)

Las cuento, una, dos, tres… ¡treinta y cuatro! Adiós siesta, goodbye peace; mi cara compone cientos de poemas aceleradamente, pero soy un tío cabal, y sé que si no conduzco (ni carné de conducir tengo siquiera), tengo que conformarme estoicamente con lo que el transporte público me pueda llegar a deparar. Tras unos diez minutos de ir pagando un billete tras otro al conductor (van todas para Oviedo, ¡maldita sea!), se van sentando con regocijo y alboroto, el justo y necesario tratándose de siervas del Señor. A mi izquierda se sientan dos, al lado de la

That would be an ecumenical matter!!

That would be an ecumenical matter!!

ventanilla la Hermana Federica de unos 45 años, y en el asiento que da al pasillo una Hermana ya veterana, curtida y ducha en las duras batallas por el poder que en un convento puedan surgir; terminaré el viaje sin conocer su nombre. Se sientan ambas con un gesto la mar de serio. Arranca el conductor (que nos deleita con un CD que va de Melendi al Chica Loca de Paquirrín pasando por alguna Fitofitipaldiada – no las distingo, son todas iguales – o temas histriónicamente estúpidos que no dejan de decir una chorrada tras otra). Yo me dispongo a escuchar mi música para lo cual extraigo presto mis auriculares de la mochila, no quiero que mis oídos sufran. Cuando estoy a punto de introducirme el auricular izquierdo en el correspondiente pabellón auditivo, habiendo ya seleccionado antes a los Sleaford Mods, algo me interrumpe:

  • Se lo vuelvo a repetir, hermana Federica, ¡aquí vinimos a gozar de Nuestro Señor, no a odiar!
  • Lo sé, lo sé… Le pido disculpas.

Por descontado que esos auriculares regresan ipso facto al interior de la mochila. ¡Que le den a la música basura que aturulla el interior del autocar, que esto se pone la mar de interesante! Aprieto el botón de espía, ése que te abre las orejas incluso más allá del diámetro aconsejable por la ciencia humana, y me dispongo a disfrutar de una obra de teatro de carácter sacro ¡para mí solo!, si es que soy un privilegiado, joder.

No les faltó a las dos hermanas tema sobre el que comentar, dar su opinión, casi siempre con bastante mala hostia, como si estuviesen enfadadas con todo el mundo (no sé, igual hasta lo están y todo, porque la falta de sexo suele provocar mala baba, pero eso es mucho aventurar, ¿cómo puedo saber yo si les falta sexo o no? Ay, que no se puede ser presuntuoso, Jose… Bah, prosigamos, que se escapa el hilo, y no me refiero al musical, una pena.)

  • Que se lo digo yo, Hermana Federica, que da igual lo que el Santo Padre diga o deje de decir, que eso no es natural, que mucho se reían de aquello que dijo ana Botella de las peras y las manzanas, pero tenía razón, que lo que no es natural no es natural, y así nos lo dice la Biblia.nuns-6-2-630x294
  • Ya, si ya lo sé, pero es que…
  • Ni peros ni nada, Hermana. La familia tiene que ser el padre, la madre y los hijos; fuera de eso, no existe nada más.

(¿Natural? Ah, ya lo entiendo, lo natural es lo de la serpiente, lo de quedarse embarazada siendo virgen… )

  • Y lo que le estaba contando, hermana Federica, que va y me dice mi sobrino Julián que no va a bautizar al niño. ¡Qué disgusto, qué disgusto más grande! Ya le dije yo, que callada no me quedo nunca, “podrás hacer lo que quieras aún sabiendo que estás equivocado, pero ya me encargo yo de dejarlo todo bien, en su sitio, que voy a rezar cada día por ti y por ese niño abandonado a su suerte, sin dios al que rezar.”
  • Ya, ¿por qué será que ahora mucha gente no bautiza a sus hijos?

(Ya, mira que es raro el hecho en sí mismo, con lo de fiar que ha sido siempre la Iglesia Católica. Yo no lo entiendo tampoco, no, no… )

  • Y esas colas para la cocina, hermana Federica, con familias enteras que pasan hambre, sin un pan que echarse a la boca, y el Rato ese alardeando de opulencia ahí, en Gijón, después de haber robado todo lo que robó. A ése sí que lo tenían que meter en la cárcel, y no a esos pobres padres que roban por dar de comer a sus hijos.
  • Estoy de acuerdo, el perdón ante el señor, pero que paguen ante los hombres por todo el mal que están haciendo, con tanta avaricia, tanta soberbia…

(Vaya, no sigan por ahí Hermanas, que cualquier día cae implacable sobre sus cabezas la Ley Mordaza…)

  • Ay, mire, Hermana Federica, toda esa juventud descarriada, a DESCENSO SELLA 006.JPGdisfrutar sin límites de todas las tentaciones que les ponen delante de los ojos. (Estamos ahora en un embotellamiento a un kilómetro y medio para llegar a la rotonda que lleva a Arriondas, por un lado, y a Cangas de Onís, por el otro. Las Hermanas están observando como miles de personas están llegando al recinto donde se va a celebrar el Aquasella, un festival de música electrónica que atrae a miles de jóvenes venidos de muchos lugares. Algunos rostros, a pesar de lo temprano de la hora, ya denotan una perfecta mímesis con el evento.)
  • Ya, con lo sanas que son esas concentraciones mundiales de la JMJ, juventud comprometida con la fe cristiana, como tiene que ser.

(Estoy de acuerdo. En las dos últimas, Río de Janeiro y Madrid, casi se agotan los condones en las farmacias, y eso es sano, muy sano, siempre con protección… )

  • A ver… ¡A ver! Sí, sí, Hermana Virtudes, que ya estamos a 25 kilómetros de Oviedo… Sí, sí, vayan a esperarnos a la estación. Todo muy bien, sí, sí, salió todo muy bien… Sí, claro, ya se lo venía diciendo yo a la Hermana Federica, que no se puede vivir del odio, que aquí sólo estamos para gozar de Nuestro Señor Jesucristo – Habla a través de un teléfono móvil de aquellos Sony de los primeros dos mil. Predicando con el ejemplo de la austeridad. En cambio, la Hermana Federica se gasta un i-Phone 6 con carcasa celestial a juego y todo. Dos modos diferentes, y el odio, ¿qué coño pasará con el odio?
  • Ya le dije que llamara desde el mío, que en ése se oye fatal.
  • Ay, Hermana Federica, ¡que Dios la perdone, que tiene usted mucho apego a ciertos bienes materiales!

Y llegamos a Oviedo, a la estación. Martín logró dormir una hora larga; yo, en cambio, me lo pasé bien con la representación, una obra costumbrista, entretenida, plena de diálogos ágiles y con dos actrices muy buenas, muy versátiles. Faltaba un final con sorpresa para redondear la obra. Sale delante de mi hijo, las Hermanas y yo una chica llena de tatuajes, piercings, pelo corto, una camiseta de Bikini Kill, y nada más bajar el último escalón, con la Hermana Federica a su rebufo, da un salto y cae en los brazos de otra chica que la está esperando. Empiezan a besarse con una pasión demasiado extrema para los ojos poco acostumbrados de las Hermanas. Martín y yo nos miramos, las Hermanas lívidas, sin color ya en sus labios. Sonreímos y nos dirigimos a la salida, que ya es casi la hora de la cita con la dentista, no sin antes escuchar, “Ay, Dios mío, este mundo está perdido, Hermana Federica, ¡perdido!”

Aceleramos el paso mientras, sin saber ni cómo ni por qué, a mi mente llega “Death or Glory”, de los Clash… he who fucks nuns will later join the Church… (¡Vaya bien que silbo, rediós!)

… DE LA VIDA XX…

Entrega 21. ¿Se va aclarando algo? Pues no, todo se complica todavía más…

Ciclos de Mil Cabezas

XX.

– ¡Hala! Voy a fregar; para que luego digas que si no hago esto, que si no hago lo otro. ¡Joder! Siempre quejándote, tío.

Carlos se puso un mandil de los de “Todo a Cien”, abrió el grifo del agua caliente, y se dispuso a la dura batalla contra los sucios elementos.

– Muy bien, entonces nosotros nos vamos a escuchar algo de música a mi habitación.

– Vale, tío. Acuérdate de que dentro de una hora empieza el partido del Barça contra el Manchester, y aún tenemos que organizar la porra, ¿eh?

– Sí, sí, luego, cuando lleguen todos.

– ¿Te quedarás, eh Fernando? Puedes participar en la porra. Ponemos quinientas pelas cada uno y también nos jugamos unas copas para el sábado.

– No, gracias. Tengo que pirarme dentro de un rato y, además, no me gusta el fútbol.

– Pues nada, tú te lo pierdes. –…

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