La elección

Yo elijo: ni una más; ni una menos…

Confieso que he perdido el miedo

Cerró la puerta despacio
con miedo de alertar
y ser engullida de nuevo
al espacio envenenado
de su rutina.
Bajó las escaleras ligera
de equipaje y esperanza.
Sólo pesaba la angustia
del futuro incierto
que comenzaba ahora mismo.
No fue el golpe en su mejilla
ni la pared acogiendo
su espalda dolorida y magullada,
sino el momento en que sintió
que la sonrisa era un gesto
que el espejo ya no le regalaba.
Lo hizo añicos y eligió
cuál de los trozos quería ser.

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