VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XXVIII (SAMSUNG CAPITAL CUENCA)


(In the time of chimpanzees I was a monkey… cuz I don’t have to sell my soul, it’s already in me… )

17 de abril de 2015

En un alsa, como muchas otras veces antes atento a conversaciones ajenas poco antes de que Morfeo me atrape y no me abandone hasta la última parada. Un principio de diálogo, dos simples intercambios entre emisor y receptor ya me dan para elaborar una historia casi a punto de alcanzar ese ansiado estado alfa. Ahí va.

  • Tú te callas. Chitón. Aquí el único que vio a los Stone Roses en el Hacienda fui yo…
  • No te jode, porque eres el más viejuno de todos, y además por goleada…

Y así, día tras día. Éste es su grupo de amigos, los de confianza, los de juegos de rol, la PlayStation, la Xbox, fieles a la causa desde la Nintendo 64… Entre los cuatro no habrán follado más de tres veces en los últimos cinco años. 0 icuencaPor eso, cuando Luis les descubrió el iCuenca, esa app para iPhone, Android, o cualquier otro dispositivo, tableta, etcétera, Braulio vio un cielo ancho y muy azul abierto ante sus ojos. Él estaba más que seguro que él no era uno de los que había disfrutado de estas tres relaciones sexuales que los cuatro compartían como tesoro de galeón español. No tenía tiempo que perder.

– Muy sencillo, tíos, te acercas a una pava, hablas algo con ella, lo normal, que si te presentas, que si toma algo, y al poco le dices que en tu móvil tienes el iCuenca. Cae fijo… ¡Fijo no, fijísimo!

Braulio llega a casa, dice buenas noches a sus padres y corre hacia su habitación; mama del wi-fi paterno y se descarga raudo ese iCuenca. Se ríe solo cada vez que lo pone en funcionamiento. Da igual donde sitúe su smartphone, la flecha siempre señala hacia Cuenca. “Este sábado follo fijo”, piensa en un inusitado alarde de emoción impropio de él. Se siente feliz y pone su canción favorita, “Range Life”, de Pavement, (un friki no sería tal si le gustase la música comercial, claro) y la canta con una sonrisa cómplice de sí mismo, “I want a raaaange liiiiiife if I could settle dooooown”

Hasta que “¡hijo, baja esa música, anda, piensa un poco en los vecinos, que tienen que madrugar!” “¡Vaaaale, mami, ya la quito!” La rutina diaria para Braulio, ese ingeniero informático de 34 años que no se gana mal la vida que digamos como experto probador de videojuegos.

00 rocketSábado, 0.34, hoy el Rocket Bar está poco animado. Suena el Raw Power de Iggy y los Stooges. Entran dos chicas, y Braulio, ya por su cuarta cerveza, se anima y se dice a sí mismo “¡VAMOS!” cual Rafa Nadal en uno de sus primeros Roland Garros. Se acerca decidido, más que nunca, a esas dos chicas como si un ser desconocido estuviese habitando su cuerpo ahora y lo impulsase con toda su fuerza inusitadamente magnética.

  • Hola, me llamo Braulio.
  • Jruffsppsshh… Joder, tío, avisa, coño, que estaba dando un trago.
  • L-l-lo siento, lo siento de veras.
  • No pasa nada. Es que es un nombre poco común y me dio la risa. Yo me llamo Sandra, y ésta es mi amiga Dolo.
  • Mucho gusto – Braulio les da la mano y, cuando se decide a darles dos besos y agacha un poco su cabeza para tal menester, se da cuenta que es ya demasiado tarde para ello. Retrocede.

Todo parece ir estupendamente. Luis se acaba de acercar para hacerle un bloqueo de libro a la tal Dolo, que no tiene cara de muy buenos amigos, la verdad. Braulio y Sandra consiguen al fin estar solos. Es el momento perfecto, el que él lleva esperando al menos cuatro lustros.

  • Y esta foto es de cuando fuimos a Glastonbury el año pasado…
  • Dolo y yo nos vamos este año al Primavera Sound.
  • ¡Qué suerte! Pedazo cartel hay este año. Me molaría ver a los Strokes, a los New Pornographers… ¡Hostias, y a los Replacements, míticos!

Siguen conversando muy animados, descubriendo todo lo que tienen en común, que no parece poco.¡Era como él, compatibilidad casi suma! Había llegado el momento.

  • Y esta app de aquí se llama Einstein’s Pedometer, y sirve para comprobar cuánto viajas en el tiempo a medida que avanzas en coche, en avión, caminando…
  • Muy interesante, sí… ¿Y ésa de ahí? – BINGO
  • Ah, ésa… nah, ésa es el iCuenca.
  • ¡iCuenca?
  • Sí, es una app que te indica donde está Cuenca con esta flecha de aquí, como si fuese una brújula. Lo de la tía en bolas, pues ya sabes, jejejeje.
  • Jajajajajajajajajaja. ¡Qué buena!

0 mafaldaPor increíble que pueda llegar a parecer, la táctica había funcionado, ¿o no? Esa noche Sandra y Braulio estuvieron sentados en un banco del Parque San Francisco mirando ambos en dirección a Cuenca mientras compartían un paquete grande de pipas Arias ante la atenta mirada de Mafalda, que seguía sonriendo, como siempre. Se despidieron cerca de las 5 am, ahora sí, con dos besos. Braulio llegó a su casa, puso su Samsung Core a cargar, sólo le quedaba ya un 12% de batería, abrió el iCuenca, lo colocó al lado del sillón, miró la flecha, situó luego el sillón bien orientado y abrió el cajón de su mesita de noche para coger el lubricante.

(Yo… cut it… Soooyyyy uuun perdedooooor, I’m a loser, babyyyyy, so why don’t you kill meeeeee…)

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18 comentarios en “VIAJES AL FONDO DEL ALSA – PARTE XXVIII (SAMSUNG CAPITAL CUENCA)

  1. La música fantástica, hilada perfectamente con la narrativa de la historia. He de reconocer que desconocía la existencia de dicha aplicación, ( que cosas inventan).
    Una historia entretenida y fluida, hasta el final y que saca múltiples sonrisas…
    Saludos, un placer disfrutar leyendo estos viajes al fondo del alsa…

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